Martes, 06 de agosto de 2013

Más de un millar de aficionados piden 'dignidad, justicia y regeneración' para el Racing

Más de un millar de aficionados se han concentrado este lunes junto a las oficinas de los Campos de Sport de El Sardinero para pedir "dignidad, justicia y regeneración" para el Racing, ante la deriva institucional que está sufriendo el club en los últimos tiempos, tanto deportiva como extradeportivamente.

Junto al estadio se han dado cita, además de seguidores, miembros de la plataforma de exjugadores, como Gonzalo Colsa, Munitis, Pedro Alba, Paco Liaño, José Ceballos, Tuto Sañudo o Esteban Torre, entre otros. Asimismo, también acudió a la cita el presidente de la Federación Cántabra de Fútbol, José Ángel Peláez.

Se colocó una pancarta con el lema de la concentración en las puertas del estadio y en varios momentos se profirieron cánticos contra los dirigentes, en especial contra Francisco Pernía y Ángel Lavín.

Durante el encuentro, el excapitán del equipo, José Ceballos y el presidente de las Peñas, Bernardo Colsa, han procedido a leer el siguiente comunicado, que han tenido que interrumpir en varias ocasiones por los fuertes aplausos y vítores de los aficionados presentes:

Hace ahora 100 años, en el verano de 1913, un grupo de muchachos modestos, trabajadores y, sobre todo, con mucha determinación, trataban de consolidar lo que meses antes, en febrero, habían creado, el Santander Racing Club. Con escasos medios pero con grandes dosis de entusiasmo, ilusión y amor propio comenzaron la historia de lo que primeramente fue su equipo pero que, con el devenir de los años, se convirtió en el representativo por antonomasia del deporte cántabro.

Ellos, los pioneros, soñarían con grandes metas deportivas pero seguro que jamás pensaron la dimensión de aquella decisión de 1913 y su firme voluntad de desarrollarla en el tiempo. Racinguistas de varias generaciones, nuestros bisabuelos, abuelos y padres, dieron virtualidad a ese maravilloso proyecto hasta llegar a nuestros días, superando momentos de especial dificultad.

Los racinguistas de hoy, nosotros, somos herederos de toda esa trayectoria, con sus miserias y sus grandezas, con sus luces y sus sombras, con sus éxitos y fracasos. Así por ejemplo, ahora, tras un largo ciclo de bonanza deportiva, de golpe nos encontramos con la ruina económica, deportiva y moral actual. ¿Dejamos de ser del Racing por ello? Rotundamente no.

Somos racinguistas y lo somos con todas las consecuencias, en lo bueno y en lo malo. Durante muchos años miramos para otro lado anestesiados por los éxitos deportivos mientras unos pocos, muy pocos, pero a los que hay que estar agradecidos, alzaban la voz para advertir la deriva en la que nos estábamos metiendo. Y hoy vemos la crudeza de esa sinrazón, no sólo en el fracaso deportivo y en la quiebra económica, sino sobre todo en la realidad social: el libérrimo sentimiento colectivo, el racinguismo, se muestra separado de aquellos que dirigen el Racing, que se apoderaron de él con trampas y engaños, para acabar secuestrándole con tretas, artimañas y cierta complacencia de quien jamás debía haber sido condescendiente.

Hoy estamos aquí para reivindicar que el racinguismo no tiene dueño; que habita en cada uno de nosotros de forma libre con los valores en los que siempre hemos creído: orgullo, entrega, esfuerzo, superación, respeto, pertenencia, solidaridad, amor propio, deportividad…. Valores acuñados durante cien años que nos unen desde la particularidad de cada uno, que han hecho respetable a nuestro equipo y que han propiciado que hoy estemos aquí. Valores que queremos seguir manteniendo a pesar que estén siendo pisoteados por la indecencia y la desvergüenza de unos despóticos y miserables gestores.

El Racing necesita racinguismo y el racinguismo necesita al Racing. El racinguismo lo tiene claro, pero jamás se unirá al Racing secuestrado si no logramos lo que más se necesita: dignidad, justicia y regeneración.

Dignidad porque somos un equipo de fútbol forjado a golpe de honradez, decencia y carácter propio que respeta las reglas del juego. Eso nos ha convertido en un grande, somos un histórico; así han construido al Racing miles y miles de racinguistas y así queremos seguir siendo. Un club respetado y respetable, modélico, decente, con valores deportivos, honrado, con unos dueños reales, sus aficionados, la gente que le quiere. Ese es nuestro Racing, no el que todos los días se empeña en humillarnos con gestiones, actuaciones o decisiones alejadas del buen orden empresarial y deportivo que nos sonroja, nos indigna y, en muchos casos, obliga a emprender el doloroso camino del desapego.

Justicia porque llevamos denunciando mucho tiempo la inmoralidad e ilegalidad en la que vive el Racing. Hemos clamado ante los poderes públicos, organismos deportivos y el propio poder judicial, denunciando una situación que traspasa lo meramente deportivo. Somos paganos de mucha inacción, del mirar para otro lado y del amiguismo condescendiente. Aquí hay unos culpables, con nombres y apellidos. Es la gente que hoy está atrincherada en el club la que está mancillando la marca Racing, un símbolo para Cantabria, un lugar de encuentro de miles de cántabros. Como sociedad, no podemos consentirlo y como racinguistas no podemos tolerarlo. El racinguismo no puede pagar los desmanes de sus indignos dirigentes. Después de denunciar de forma masiva y nítida el desafecto hacia un modelo de gestión, los poderes públicos, deportivos y judiciales no nos pueden hacer pagar por algo que está siendo denunciando por nosotros mismos y que hoy, aquí, se ve refrendado.

Regeneración porque es absolutamente necesaria en un momento de podredumbre como el actual. La situación hace tiempo que es insostenible. Como decimos, el racinguismo mantiene los valores que han hecho grande la marca Racing, es cierto, pero el Racing camina por otra senda. Es necesario reconducir la situación para hacer confluir en el mismo sitio Racing y racinguismo y que esos valores conservados por los aficionados se depositen de nuevo en las cuatro esquinas de El Sardinero. La única solución es la salida inmediata de los actuales dirigentes para dar paso a un proceso de reconstrucción que paulatinamente incorpore el racinguismo, la esencia, el espíritu de lo que es el Racing a la propia entidad. Y que nadie se engañe, hay soluciones inmediatas y poco traumáticas, depende sólo de ellos.

Somos conscientes de todo lo que está pasando y de las consecuencias de lo que pedimos. El racinguismo sólo quiere disfrutar de su equipo y mirar al futuro. Estamos aquí para aunar voluntades desde los valores que todos conocemos y que hoy se han vuelto a manifestar. Estamos aquí para decir que hemos dado pasos al frente para solucionar el caos y que necesitamos que los que pueden, den el paso, que plasmen en los juzgados lo que aquí se está reclamando y diciendo. Estamos aquí para decir alto y claro que el racinguismo no tiene por qué pagar lo que han hecho unos dirigentes despreciados e irresponsables. Estamos aquí para afirmar con rotundidad que, conscientes de la situación económica que vive la entidad, deseamos mantener vivo nuestro Racing. Pero no sólo de manera idealista, sino con hechos. Sí, haremos un llamamiento masivo a la sociedad para acudir a una ampliación de capital, pero a aquella que se organice de forma libre y sin tutelas, no como la actualmente en vigor.

En definitiva, estamos a aquí para proclamar la dignidad de un equipo histórico con unos valores aquí presentes pero que tristemente están siendo pisoteados por una directiva que no nos representa; a nadie, ni a la afición ni a las instituciones. Estamos aquí para reclamar justicia, para que paguen los culpables y no los que llevan denunciando la situación, el racinguismo. Y sí, estamos aquí para proclamar nuestro firme deseo de regenerar el club de nuestros padres, abuelos y bisabuelos, el nuestro, el de aquí, el Racing.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 17:04 | 0 Comentarios | Enviar

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