El Racing se quedó el sábado sin categoría -más allá de lo que digan los comités- y sin plantilla. Ni una tercera parte de los 33 jugadores utilizados este año durante la Liga estará en Santander la próxima temporada. Sólo diez, y con matices, tienen contrato en vigor. El resto pisó El Sardinero por última vez ante el Hércules. La plantilla 'de alquiler' confeccionada este año y basada en cesiones y contratos por una temporada (o por meses) ha dejado el vestuario desierto con un cartel de 'Se busca' colgado en la puerta. Porque, en Segunda o en Segunda B, hay que construir un equipo que, a día de hoy, no existe.
Los dos porteros tienen contrato. Mario y Sotres. En la defensa, a Francis le quedan aún dos temporadas, después de rebajarse el sueldo para esquivar el ERE que dio con algunos de sus compañeros en la calle la temporada pasada. Junto a él, Gonzalo, lesionado prácticamente todo el año. Van cuatro. De los fichajes de este año, Dorca fue el único que firmó por dos temporadas cuando llegó del Girona. O sea, que le queda una. Y el resto, canteranos. Luque, Jairo, Docal, Koné y Rivero, que será profesional a partir del 30 de junio. Y nada más. Algo que se agrava teniendo en cuenta varios datos. De entrada, que varios apenas han jugado este año tras el paso por el banquillo de cuatro entrenadores distintos. Luque no ha contado para ninguno, Rivero se pasó la Liga en el filial y Docal desapareció de las alineaciones en la última fase del campeonato. En el caso opuesto están los 'apetecibles'. Dani Sotres tiene buen cartel y es internacional, aunque sus apariciones hayan sido esporádicas. Eso le hace 'futurible' para otros equipos interesados en reforzar la portería o en buscar el relevo futuro de su guardameta titular. También Jairo 'vende'. Pichichi del año en el equipo, con buena publicidad exterior y también con experiencia ya en la selección nacional (ambos están estos días con la Sub20). El interés del Betis por el chaval de Cabezón de la Sal está confirmado. Y a nadie se le escapa que en un equipo con tantas incertidumbres en el futuro, lo de 'hacer caja' es una prioridad. Queda, además, conocer con claridad las condiciones de los contratos y la existencia o no de cláusulas que los dejen en el aire en caso de tener que jugar en Segunda División B (ya corren rumores de más de un caso).
Incertidumbre
Un problema añadido. Porque no es lo mismo construir una plantilla para Segunda que para Segunda B. Sin ir más lejos, varios jugadores han planteado públicamente su deseo de continuar -el propio Lavín lo ha dicho cuando le han preguntado por el futuro deportivo- y algunos otros cuentan con opciones de ampliación de contrato, pero ambos caminos sólo tienen sentido -si se considera oportuno , visto el rendimiento- en la división de plata. Pinto (aunque esté a préstamo) o Gai Assulin manifestaron estar a gusto en Santander, pero por sueldo -y por interés de los propios jugadores- esto no tiene sentido si se confirma el descenso. Lo mismo que hacer valer la posibilidad de renovar que se firmó con Saizar -al que ya quisieron echar en el mes de diciembre, pero no encontraron acomodo- o con Andreu (que, al igual que Crespí, fichó únicamente por cinco meses).
Con los cedidos no hay vuelta de hoja. Y han sido muchos. Yuste, Ferreiro, Bocanegra, Jorge Alonso, Quini, Kalu, Juanmi... Alguno como Rochela se marchó sin ni siquiera terminar el periodo de cesión fijado a comienzo de año (también Bautista, Ruymán, Bouazza o Longás, aunque en estos casos se rescindieron los contratos, que no cesiones). Ya han hecho la maleta para volver a sus equipos. En busca de un hueco en las plantillas de Granada, Glasgow Rangers o Málaga, entre otros, o de destino en forma de nueva cesión a otra ciudad.
La cantera
Mirar al filial no hace más esperanzador el panorama. El equipo también descendió de categoría y, lo que es peor, varios de sus futbolistas ya han anunciado su marcha después de que nadie se pusiera en contacto con ellos desde las oficinas de El Sardinero. Tato y Isuardi, habituales en entrenamientos, pretemporadas y convocatorias con el primer equipo en las últimas temporadas (los dos han llegado a debutar), ni siquiera están ya. Y tiene toda la pinta de que ese camino será el que tomen otros jóvenes futbolistas (algo que también están haciendo otros canteranos aún de menor edad de los equipos inferiores).
Resulta, en este sentido, curiosa la comparación con el último paso del equipo por la Segunda División B. Porque el club supo mantener aquella vez -hace 23 años- a un bloque en el que destacaban Ceballos, Gelucho, Juan Carlos, Geli, De Diego o Benito Ballent, que fueron claves durante esa dura temporada y que dieron forma a un plantel 'sobrado' para la categoría (aunque el ascenso noe fuera, ni mucho menos, fácil). Llegaron, además, veteranos como Pedraza o Sánchez Lorenzo y en la liguilla de ascenso el equipo tuvo la ayuda de Marcos Alonso, fichado para ese tramo final del año.
Fuente: El Diario Montañés