Lunes, 12 de marzo de 2012

Fracasó el ambiente 'anti' Barça

Cinco fines de semana después, El Sardinero acogió de nuevo un domingo de fútbol. Ya se echaba de menos. La prueba, el ambientazo que empapó los Campos de Sport desde mucho antes del arranque. Enfrente el Barça. Quien sabe si el mejor equipo de la historia, aunque nada de eso importa si se trata de apoyar al Racing en su lucha por asegurar diecinueve tardes más como la de ayer a lo largo de la temporada del centenario. La afición se entregó, pero de forma estéril. Y es que, al final, los de Guardiola necesitaron pocos argumentos para restar tres puntos más a las ya maltrechas cuentas locales.

Al menos, el Racing dominó en los prolegómenos. Y lo hizo claramente. Más de 18.000 gargantas verdiblancas en las gradas frente a unos pocos centenares de azulgranas hacinados en una de las jaulas del estadio. Así, no es de extrañar que tuviera mucho más éxito el estribillo «ole, le, ola, la. ser del Barça es un subnormal», que el otro que concluye al ritmo de «es lo mejor que hay».

En cuanto a niños, también se impuso el Racing. Apenas doce chavales para posar con los Messi, Iniesta, Xavi y compañía y diez veces más de racinguistas en miniatura para acabar de encender una mecha de sentimientos locales que explotó de la mano de la 'piña' previa de los jugadores y de su posterior salida al campo al son de la Fuente de Cacho.

Comenzó el partido y también quedó claro que la afición está ansiosa por ver detalles de los suyos. No se conforma con vivir de 'recuerdos racinguistas'. Por aplaudir, lo aplaude todo. Un robo de balón, un córner, una carrera de Arana con Puyol... El Sardinero, a poco que le des, te lo da todo. Los ánimos se prolongaron a pesar de la superioridad del Barça y de la desesperación que causaron las decisiones del árbitro. Del Cerro Grande desesperó tanto, que la grada se lo acabó tomando con humor. En las pocas ocasiones en las que pitó a favor de los locales, los seguidores respondieron con auténticas ovaciones. Más tarde dieron paso a los insultos. Sobre todo, tras el penalti.

Messi se fue con dos goles pero también con las mayores pitadas en contra. Todo lo contrario que Xavi. Seguramente se quedará sin el balón, pero se llevó para casa la 'ovación de oro' de la parroquia santanderina al ser sustituido. La afición no fue suficiente para frenar al Barça, pero demostró que sigue siendo de Primera. En eso sí que no hay dudas.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 19:07 | 0 Comentarios | Enviar

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