Lunes, 12 de marzo de 2012

El debut más triste de Álvaro Cervera

Jamás imaginó Álvaro Cervera un debut tan amargo. El nuevo técnico del Racing conoció tras el encuentro que su padre, residente en Canarias, había fallecido. La peor noticia que podía recibir, sobre todo, un mes después de haber perdido a su madre. Durante el partido, el nuevo míster del equipo no supo nada. Tampoco en la rueda de prensa, donde atendió a las preguntas de los periodistas con normalidad. Fue después, cuando abandonó El Sardinero, cuando se enteró del fatal desenlace. Acto seguido llamó al director de comunicación del club, Alberto Aparicio, y le pidió que le anulara las entrevistas radiofónicas que tenía previstas para la noche.

Desde que decidió convertirse en entrenador siempre deseó dirgir a 'su' Racing. Sin embargo, ni en el peor de sus sueños imaginó un estreno tan triste. Lo había preparado todo concienzudamente a pesar de que sólo había podido dirigir un entrenamiento. Tiempo suficiente para preparar, incluso, una mini revolución. También le salió mal y la derrota deportiva fue justa. Cervera llegó con tanta premura al Racing que en lugar de la ficha federativa correspondiente tuvo que enseñar al árbitro su DNI y un escrito de la Federación para poder sentarse en el banquillo. En su primera toma de contacto no le tembló la mano y quitó de un golpe a tres titulares. Torrejón, Stuani y Adrián. Quería dar un golpe de efecto, aunque condicionado por el equipo que tenía enfrente. Por eso, cambió hasta el sistema de juego. Sin embargo, no obtuvo el premio deseado y en su debut, como el mismo dijo en la rueda de prensa, se fue «fastidiado».

Faltaban quince minutos para que se iniciase el encuentro y Álvaro ya estaba sentado en el banquillo. Tenía muchas ganas de que comenzara el partido. Hace siete días no hubiera imaginado que el sueño de regresar al Racing se iba a cumplir. Como buen anfitrión, recibió a Guardiola. Amplio abrazo y alguna que otra palabra al escucho. Desde detrás era difícil diferenciar quién era el entrenador de uno y otro equipo. Los dos técnicos lucían el mismo 'look'. Abrigo tres cuartos azul marino, pantalones grises y zapatos negros.

Pero los malos presagios aparecieron «a los cinco minutos». Nada de lo que había preparado se vio plasmado sobre el césped. Quizás por eso se quedó todo el partido como una estatua en medio metro cuadrado, dentro del área pequeña. Guardiola se empeñó en imitarle. Ambos entrenadores parecían clones.

Enseguida se dio cuenta de que algo fallaba. Gesto a Colsa y a Diop. Instrucciones concretas: había que adelantar la líneas. El Barcelona apretaba y más que de fútbol el encuentro parecía de balonmano, sólo que aquí el árbitro no pitaba pasivo a los azulgranas. El equipo no ofrecía argumentos en ataque, parcela en la que Cervera había preparado un plan que no le salió bien. Analizando las características de Stuani y Babacar, el entrenador verdiblanco pensó que la velocidad del senegalés sería mejor que el olfato en el área del uruguayo. Pero no le salió bien. Además, en su regreso a El Sardinero sentó al 'intocable' Torrejón y ubicó a Álvaro como central -se le vio más a gusto pese a los problemas que le ocasionó Messi y compañía-. Francis fue el más beneficiado al regresar al once. Además, puso un 'trivote' donde Gullón evidenció que es mejor futbolista de lo había podido demostrar en los dos primeros encuentros.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 19:07 | 0 Comentarios | Enviar

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