Viernes, 09 de marzo de 2012

Multitudinario adiós al gran Marquitos

El carisma y la grandeza de Marcos Alonso Imaz 'Marquitos' quedaron bien de manifiesto en su funeral. Ayer, cientos de personas: familiares, amigos, exfutbolistas, gente del deporte, autoridades, admiradores..., quisieron rendir el último adiós a un hombre que lo fue todo en el mundo del balompié y que, además, ejerció de embajador de su tierra allá por donde fuera. Prueba de ello es que sus restos mortales fueron acogidos en la iglesia de María Auxiliadora (Los Salesianos) bajo los sones de 'Santander la marinera'. Una canción que resume perfectamente el amor que 'Marquitos' sentía por todo lo suyo.

En la iglesia le esperaban, además, todos los que le querían, y eso que faltaron muchos. En la puerta, para recibirle y verle entrar en el templo del que fue su colegio, estaban su viuda y sus hijos: Mercedes, César y Marcos, este último la segunda figura del fútbol de la familia, exjugador del Barça, Atlético de Madrid y la selección Española. Y también tres de sus nietos, que más tarde llevaron la ofrenda ante el altar. Entre ellos el tercero de la saga, otro Marcos, hoy en las filas del Bolton. Muy cerca amigos como Paco Gento, Santamaría y Zoco, compañeros en el banquillo del Real Madrid campeón de Europa. Los directivos del club Enrique Pérez y Manuel Gómez; Jorge Carretero, portavoz de la Federación Española de Fútbol, y el director general del Racing, su Racing, Antonio Corino. También futbolistas más jóvenes que él, compañeros de Marcos Alonso, como Julio Alberto, o los racinguistas Geñupi, Geli y Víctor. Y el popular Paco Cuadra, siempre con su gran boina calada hasta las cejas, con un grupo de viejos aficionados del Racing. Incluso dos expresidentes de Cantabria como Juan Hormaechea, muy delgado, con una muleta en su brazo derecho y un elegante sombrero, y Miguel Ángel Revilla, gran seguidor de las hazañas de Marquitos.

Dentro esperaba Alfonso Villa, director de Los Salesianos, donde estudió Marquitos, donde se casó y donde quiso que se le rindiera el último adiós. El sacerdote habló en su homilía de los colores blanco y verde del finado, de su garra, de la luz y de su amor a la familia. Recordó, además, como en su época de estudiante en el colegio de General Dávila, y ya fichado por el Racing, el jefe de estudios no lo dejaba jugar porque sólo le quería en el equipo del colegio. Otro salesiano, sin embargo, le aconsejó que se descolgara por uno de las canalones y se fuera a entrenar al Sardinero. Genio y figura a los que finalmente se refirió el periodista José María García, amigo de la familia y en cuyo nombre se dirigió a todos los presentes para cerrar el funeral.

García, hombre religioso y practicante, contó muchas anécdotas de Marquitos. Hasta se atrevió con un chiste para dejar a un lado la tragedia del amigo que se fue. Tras besar a la mano a los oficiantes, desde el púlpito, el comunicador relató como tenía previsto haberse trasladado a Santander con Marcos Alonso para visitar al futbolista fallecido y que, por un improvisto de última hora, no llegó a tiempo. También de la ayuda que Marquitos le dispensó cuando comenzaba. «Cuando estás arriba -dijo- no te hacen falta las palmadas». Narró entonces como Marcos Alonso Imaz había cogido por la solapa a un candidato a la presidencia del Real Madrid al que García «había dado caña». Casi en el aire, Marquitos le dijo «¡Oye!, al pequeño ni tocarle». Sin embargo, tuvo su discurso momentos emotivos, al referirse a los Alonso, desde la abuela Victoria, con 99 años; los hermanos, los hijos, los nietos... Y es que como señaló «el matrimonio es cara y cruz y ahora raya. Y Marquitos ha batido todos los récords y eso que le ha hecho algunas faenillas a su mujer. Aquí se casaron hace ya 54 años».

Definió perfectamente a Marquitos, tal como Zoco refrendó al final de la misa: «fue un hombre visceral y lleno de prudencia, lleno de amor. Con una nobleza a prueba de bombas».

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 15:18 | 0 Comentarios | Enviar

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