Domingo, 08 de enero de 2012

La suerte de cara en dos duelos vitales

El último contra el anteúltimo, un choque en plena resaca navideña, con el empacho anual de polvorones y cava, que no llevó mucho público a la grada. 11.577 valientes según el propio club. Un duelo entre un Racing con abundante plomo en sus carnes y un Zaragoza cosido a balazos al que ya el enterrador está tomando las medidas para construirle la caja de madera. Y al final, una victoria para el conjunto local, el menos herido de los dos, que acertó en uno de sus disparos a puerta y que en todo momento dio muestras de mayor seguridad en el manejo de la pólvora que el conjunto maño. Bueno, salvo como siempre, en los últimos minutos, donde los partidos del Racing se convierten en un sufrimiento agónico. En un monólogo de sustos. La suerte le sonrió a ese triunvirato que cada semana que pasa es más un Gobierno autoritario en manos de Juan José González. Y es que ese trío que maneja los hilos del equipo, en lo que deportivamente se refiere, se ha encontrado con dos rivales muy blandos en los momentos más oportunos. Primero fue el Villarreal, en el debut de González, Pinillos y Castaño. Los levantinos, que también llevan su metralla encima, les brindaron la oportunidad de ganar su primer partido y hacer olvidar, casi de un sopetón, las tardes grises de Héctor Cúper en el banquillo. Y ayer, el colista. Justo en el momento más oportuno.

en el debut del trío, el Racing acertó a acabar con su rival gracias a un balazo de Stuani a centro de Arana, que desde que está bajo las órdenes de Juanjo, Fede y Pablo juega mejor que nunca. El Villarreal se pareció en los Campos de Sport al granjero pacífico que, con su vieja carabina, quería acabar con la tiranía del pistolero profesional y mal encarado.

Ayer, ante el Zaragoza del elegante Jiménez, que se estrenaba en competición liguera con el conjunto de la capital aragonesa, de nuevo el triunvirato salió ileso. Y, sin quitarle ningún mérito, también por la falta de agilidad en la utilización de las armas de su rival en el duelo. El Zaragoza, salvo en los últimos compases de las segunda parte, no dio nunca la sensación de que podría perforar la meta de Toño. Es más, para muchos, es el peor equipo que ha pasado hasta el momento por El Sardinero. Otro criador de hortalizas con la diana marcada en su cuerpo.

Suerte para los entrenadores racinguistas que venían remendando las heridas y poniéndose vendas y más vendas tras la traca del martes ante el Mirandés, que a pesar de ser de Burgos no defiende su terreno a trabucazos. La duda sobre su continuidad estaba más que presente en la grada y corría el riesgo de contagiarse al palco.

Para compensarlo, el Racing pareció tener siempre la confianza de que los puntos se quedarían en casa. Lo había dicho Juanjo González el jueves. «La palabra derrota no la manejamos». De hecho, el mister verdiblanco tan solo salió del banquillo en seis ocasiones, tres de ellas para ordenar otros tantos cambios, otra en un córner lanzado por su equipo, cuando Diop se fue a la banda lesionado y para celebrar el gol de Bernardo. El martes, de nuevo, volverá a ajustarse las cartucheras. Toca otro duelo. ¿Cómo le sonreirá la suerte?

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 11:44 | 0 Comentarios | Enviar

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