Lunes, 12 de diciembre de 2011

En el nombre del gol

La rácana propuesta ofensiva que el triunvirato presentó contra el Athletic bien podía haberle costado una derrota al Racing, que, haciendo un homenaje al pasado, y urgando en heridas no cerradas, enfrentó la batalla de San Mamés al cero-cero y el sonar de la flauta, que esta vez, para su suerte, sonó. Quizá la ocasión requería de ello. En pleno proceso de renovación y viniendo de una victoria en casa, un punto parecen dos a domicilio y tres si el domicilio es el Nervión, donde Bielsa todavía se pregunta qué hizo el Racing para sablearle un empate como lo hizo.

Que Cúper acabara enterrando su vida profesional en Santander haciendo extraños experimentos, como aquel fallido ante el Málaga en que alineó a Munitis y Koné y del que se arrepintió al descanso, entraba dentro de lo comprensible. Al argentino, que lo había intentado todo en la cruenta guerra del gol, ya sólo le quedaba disparar al aire a ver si con suerte daba en el blanco. Que el triunvirato se apropiara de ellos tan pronto, no.

Fortalecido por el magnífico resultado que le dio contra el Villarreal su manera de ver el fútbol, Juanjo González repitió propuesta ante el Athletic, sólo que, esta vez, pasó por alto poner delanteros, que no es lo mismo que poner jugadores que hagan de delanteros -como es el caso de Arana- haciendo una velada declaración de lo que piensa de sus atacantes en determinadas circunstancias.

El triunvirato dejó en Santander a Ariel Nahuelpan, recién llegado de un viaje relámpago a Brasil, relegó al palco de autoridades a Koné, que viajó con el crédito ya agotado, y sentó en el banco de suplentes a Acosta, que no está para jugar un partido completo, y a Stuani, que está... pero a veces no se le espera. Y para disimular tanta carencia (González quería un ataque rápido y de eso el Racing no está sobrado), atribuyó la responsabilidad ofensiva del equipo a cuatro futbolistas cuyo trabajo en el campo no es precisamente hacer gol.

Más concentrados en defender, Serrano, Adrián y Munitis apenas repararon en la presencia por delante de Arana, al que ayer le tocó representar el peor papel posible: ser delantero -sin serlo- dentro de un equipo de fútbol que no tiene ninguna intención de prestarle atención al ataque.

El Racing -era de esperar- no tuvo ni una sóla oportunidad clara de gol mientras el centrocampista hizo de delantero, no por su culpa sino por culpa de un planteamiento cobardón que el equipo a punto estuvo de pagar con la derrota frente a un adversario con más recursos que el Villarreal. Y, encima, se le vino abajo el proyecto defensivo con un tanto llegado de una de las catorce ocasiones que el Athletic tuvo de meterle mano a tan inesperado marcador.

Como en aquel tiempo ya pasado, ayer presente por momentos, el Racing del triunvirato sólo se lanzó a la búsqueda del gol ya con el resultado en contra y dos delanteros (pero de verdad) en el campo: Acosta y Stuani, que devolvieron al equipo verdiblanco a la vida metiendo una marcha más para que un central, a falta de delanteros, concluyera su trabajo.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 17:51 | 0 Comentarios | Enviar

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