Martes, 29 de noviembre de 2011

Cúper, una trayectoria de más a menos

Héctor Raúl Cúper (Chabás-Santa Fe, Argentina 1965) ha finalizado hoy su etapa como técnico del Racing. Una etapa más en la trayectoria de un exjugador que iba para comentarista y que terminó en los banquillos.

Su fortaleza física y su habilidad como jugador para rematar el balón con la testa al fondo de la red le dejó el mote de "El Cabezón" desde sus comienzos en la filas del Ferro Carril Oeste, del porteño barrio de Caballito. En 1988, Cúper cambia el barrio de Caballitos por el de Parque Patricios y ficha por el Club Atlético Huracán, donde consigue un campeonato de Liga. En 1992 cuelga las botas y al año siguiente debuta como entrenador con su último equipo. Antes de llegar en 1995 al Lanús, consigue con el Huracán un subcampeonato liguero.

Lanús es una ciudad situada a 14 kilómetros de la capital del país y allí recaló Cúper, como míster, hace ahora 16 años. En tan solo dos logra una Copa Conmebol (1996). Cúper se había retirado del fútbol en activo con 35 años. «Entonces deseaba seguir ligado al fútbol y me preparé para ser comentarista. Al final me salió trabajo como entrenador y aquí estoy».

El mejor perdedor

En Argentina, antes de cruzar el chaco rumbo a España, algunos le conocían ya como el "mejor de los perdedores". A sus éxitos, que los tuvo, hubo que sumar algunos tropiezos siempre de última hora. Al frente del equipo de Huracán, en la última jornada de la temporada 93-94, empatando lograba el Campeonato de Liga, pero pierde ante el Independiente. Dos años más tarde, con el Lanús, faltando dos jornadas saca tres puntos y no consigue hacerle campeón.

Ya en España, Cúper recala en el recién ascendido Mallorca. El argentino está desde 1997 a 1999 y de la isla pega el salto a Valencia, donde entrena hasta 2001. Luego inicia un largo peregrinaje: Inter de Milán, 2001-2003; Mallorca, 2004-2006; Real Betis 2007; Parma, 2008; Selección Nacional de Georgia 2008-2009, y Aris de Salónica, 2009-2011.

Con el Mallorca pierde una final de Copa del Rey. Gracias a jugar esa final logra disputar la Recopa de Europa. En Birmingham sucumbió esa vez frente a la poderosa Lazio de Vieri y Salas. Al año siguiente, es tercero en Liga y mete al equipo en Champions, por primera vez en la historia del club.

La final contra el Madrid

El fichaje por el Valencia se produce en 1999. Nada más llegar gana la Supercopa Española, pero ese mismo año pierde la final de la Champions en París, ante el Real Madrid. De él se dijo entonces, antes del partido ante el conjunto merengue, que su perfil era bajo, pero sus vuelos muy altos. Es un hombre de aspecto sombrío, pero se ha revelado como el entrenador extranjero más importante que ha aparecido en España desde Johan Cruyff. El argentino es un técnico con un alto nivel de consideración en España. Cuando llegó al Mallorca, se encontró con un recién ascendido. Lo hizo grande. El Valencia ya lo era, pero aumentó su palmarés. Cruyff trajo a España la alegría por el juego ofensivo. Cúper parte del mismo punto que el holandés (el balón debe ser de su equipo, no del rival, como exigía su antecesor Ranieri), pero lo ha rodeado de aspectos para él innegociables: la organización y la solidaridad por encima de todo (le agrada que se refieran a sus equipos como las "cuperativas"), una feroz presión, un desarrollado sentido de la anticipación y una preparación física descomunal. A la temporada siguiente con el Valencia, nueva final y nueva derrota, esta vez con el Bayer de Munich, en Milán.

El constructor

Siempre fue admirable su capacidad para construir un gran equipo con lo que le den. Educado hasta el extremo, siempre dijo que los ataques sólo reflejaban «un estado de ánimo». Aunque aquellos gritos por parte de un sector del público en Valencia le hicieron daño, tanto como dejar al equipo. «Es como si yo voy al cine, no me gusta la película, agarro una butaca y la tiro contra la pantalla. Se puede protestar y decir lo que se quiera, pero siempre con respeto». En el haber con el conjunto ché hay también una supercopa que luce en la sala de trofeos del conjunto de la capital del Turia, lograda bajo el mandato de Cúper en el banquillo.


Elogio blaugrana

Pudo entonces haber fichado por el Fútbol Club Barcelona. A punto estuvo. Gabriel Masfurroll, por entonces vicepresidente y portavoz del conjunto blaugrana dijo de él que «los resultados cantan. Hay que quitarse el sombrero. Todos los equipos que ha dirigido, por lo general modestos, han traspasado la frontera de los sueños y han degustado el sabor del triunfo. Un manjar para el que nunca imaginaron que hubieran nacido».

Sin embargo, al final optó por el Inter de Milán, y ahí comenzó a languidecer su figura. El conjunto de la camiseta azul y negra buscaba un Scudetto desesperadamente y llamó al argentino. Regresó a Mallorca, pero no tuvo suerte. Igual que en Sevilla con el Betis o en el Parma, donde pasó por el apuro de un posible descenso de categoría. Finalmente emprendió la aventura de la selección de Georgia y ese "volver a empezar" con el Aris de Salónica, que tampoco llegó a cuajar.

Cuando el Racing llamó a Héctor Raúl Cúper, el míster descansaba al sol de su querida Mallorca, pensando en volver a entrenar.Sin llegar al mercado de invierno de esta temporada 2011-2012, el argentino no puede más: se marcha.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 19:13 | 0 Comentarios | Enviar

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