Martes, 29 de noviembre de 2011

Y el Racing llamó al romanticismo

Los 8.312 euros -y 60 céntimos- que ayer recaudó la Asociación de Peñas Racinguistas salieron de los bolsillos de un centenar de racinguistas cuya querencia a su equipo está por encima de sus estrecheces financieras. En tiempos económicos tan adversos, y con las Navidades encima, soltar 100 euros -o 50 o 10 o uno- es no sólo una auténtica prueba de amor y cariño por el viejo Racing sino un enorme sacrificio que algunos ni siquiera se podían permitir. «He puesto 50 euros, pero no pongas mi nombre. No quiero que se enteren en mi casa».

Detrás de cada donación había una historia distinta, como la suya, pero todas igual de hermosas.

Roberto Bárez, hijo del capitán de la Guardia Civil Lorenzo Bárez y, como él, miembro benemérito, está destinado en el escuadrón de caballería del Instituto Armado en Madrid. El domingo por la noche telefoneó a su madre, María Eugenia. «Me dijo si podía hacerle un favor, porque iba a hacer algo romántico. Le pregunté si quería que comprara flores para su novia y me contestó que no, que quería que comprara acciones para el Racing».

Y allí estaba la mujer, con un billete de 50 euros en la mano esperando a que una abonada, Pilar Marqués, realizara un donativo de 40. Las dos seguían instrucciones precisas. Como Jaime Calvo, que trajo «100 euros de parte de mi hijo, que está trabajando y no puede venir». No así Ricardo Noya, que fue por su cuenta para poner 20 euros. Residente en Las Palmas desde hace 7 años, el chico, que vino a disfrutar del fin de semana, se detuvo en el banco camino del aeropuerto. «Soy socio del Racing de toda la vida y he venido a aportar lo que buenamente he podido. Creo que, juntos, podemos salir de esta situación», concluyó el chaval.

Apoyado sobre un basurero, Colsa recogía la recaudación obtenida de 'Racinguistas online', que aportó 275 euros como peña y entregó otros 1.530 recogidos a través de su página web.

«Una pasión inexplicable»

A su lado compartían sensaciones Alberto Villalba y Jaime Rubín. Integrante de la 'Peña Corocotta', el primero 'invierte' 100 euros «pero yo lo hago a título personal». En el paro, el segundo da «15 eurucos» en otro gesto que conmueve y se repite: «Soy de 'Juventudes', que ha puesto unos 300 euros, creo. Pero yo he venido por mi cuenta. Traigo 20 euros. No tengo trabajo», lamentaba Pedro Cuevas.

Apareció entonces Rodolfo Rodríguez, socio, abonado y accionista, que dona 1.500 euros en su nombre «y en el de algunos conocidos». Para él, lo importante no es la forma sino el fondo. «Es una manera de demostrar que el racinguismo no está muerto, ¿verdad? Es posible que no sirva para nada, pero nadie podrá decir que los aficionados no nos hemos movido».

El goteo de aficionados, abonados y pequeños accionistas que se dejan caer por Isabel II es constante. El boca a boca, que ha funcionado, y la mañana, que está espléndida, han ayudado al éxito de una iniciativa espontánea cuya relevancia podría haber sido mucho mayor si el racinguismo organizado se hubiera organizado con más tiempo. «Es una lástima que hoy sea el último día para suscribir los títulos», admitía Bernardo Colsa a la puerta de la sucursal.

«Es que no queremos que vengan a mangonearnos el Racing», decía María Luisa Seoane, abonada, billete en mano. Otros 50 euros. «¿Que por qué estoy haciendo esto? No lo sé. Una pasión inexplicable, como dicen los de 'Juventudes'. Bueno, 'hijuco', me voy al trabajo. Dije que salía un momentito a hacer un recado y se me hace tarde. No he dicho qué recado era, claro, porque encima lo cuentas y se ríen. ¿Y esto cuando sale?».

A la carrera, la mujer se cruzó con Eduardo Ruiz, representante de la Peña Racinguista Trenti (Solares), que llegaba para aportar 51 euros, el precio justo de un paquete accionarial de 10.000 títulos. «No podemos dejar que el Racing muera así. Y si ha de morir, al menos que no sea ante la indiferencia de sus aficionados», advertía.

«Porque quiero al Racing»

En cada billete y en cada moneda -hasta el banco se acercó un adolescente con calderilla- van impresos el amor, el cariño y el afecto que por el Racing tienen estas gentes. «Hago esto porque quiero al Racing», aseguraba Pablo Mora mientras entregaba 60 euros. Y el sacrificio. «Se acuerda lo que contestó Pernía cuando le preguntaron por el Audi? Dijo: 'Algún capricho me tenía que dar, ¿o no?' Pues yo igual. «¿Algún esfuerzo tenía que hacer, ¿o no?», comentaba sarcástico Rogelio Rodríguez sacándose de la cartera 204 euros.

Pendiente del grupo de donantes que se acababa de formar en torno a Colsa, Juanma Patrón, miembro de la Peña Piculacha (Laredo), contribuía a incrementar el patrimonio accionarial del colectivo en 20.000 títulos haciendo una aportación personal de otros 102 euros. «Tenemos que intentar cambiar lo que hay ahora».

Es la misma razón por la que Juan Antonio Sánchez y Félix Velasco, dos empleados en la banca, se habían acercado a la sucursal. «Hemos venido un momento a poner 50 euros -por barba- porque creemos que hay que dar un golpe de timón a este Racing. Y, bueno, más que nada porque somos un par de románticos», decía el primero. Su colega, también abonado y accionista minoritario, confiaba en «salvar la temporada».

Para eso, decía Raúl Serrano, «habrá que sacar de ahí a esos jetas». Regular estudiante en los Escolapios y excelente asesor, el hombre contribuyó con 100 euros redondos que Colsa recogió agradecido después de anotar en su cuaderno que Juan, otro 'fugitivo' en el trabajo, acababa de apoquinar 102 más «para que se vea que nos importa el Racing» da igual donde le esté esperando el porvenir. Si en Primera si en Segunda o si en un contenedor de basura.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 17:41 | 0 Comentarios | Enviar

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