Mi?rcoles, 23 de noviembre de 2011

LA MELANCOLÍA DEL FAROLILLO ROJO

Te acuerdas de cuando ganábamos los partidos?», me preguntó mi hijo, en la butaca contigua. Y es que una hora larga de tedio da para mucho. Para acordarse de Giovani, de Zigic palideciendo en la segunda división inglesa, o de las campañas gloriosas en que El Sardinero asustaba a los grandes y al Racing lo llamaban 'matagigantes'.

Y eso que los partidos nocturnos tienen a su favor la magia de la luz eléctrica y la ausencia de la modorra de media tarde; pues ni por esas. Los caprichos del calendario y el ánimo volátil de la parroquia arrasan con todo, y este lunes, casi en familia, la mayoría de caras nuevas y bufandas recién estrenadas denotaban que, a pesar del reclamo de las entradas rebajadas, muchos aficionados preferían llorar sus penas en privado, y no en las gradas de los Campos de Sport.

Capitaneados por la mejor noticia de la temporada, la 'Gradona de los Malditos', se palpaban en el público las ganas de animar; incluso el hasta hace poco denostado Adrián arrancaba aplausos, con esa nueva garra de la que últimamente hace gala. Dos destellos de furia y las caras de esperanza tomaron la grada. Falsa alarma. De nuevo, distinto rival pero idéntico guión: la nada de siempre, ese deambular tan ordenado, ese generoso derroche físico en mitad del campo propio, en espera del fallo rival que nunca llega. Qué triste ver a Colsa calentar en vano, y a Munitis sin pisar el área, en su exótico puesto de 'mediapunta defensivo', batallando en la medular, para que luego sean los centrocampistas quienes marren las contadas ocasiones.

A perro flaco, todo son Iturralde. La afición le dio recuerdos para la familia antes incluso del pitido inicial, como si presagiaran lo que estaba por venir. Por fortuna, aquí no volaron los paraguas; tan sólo volaron los puntos. Cual tragedia clásica o novela de Kundera, justo en el preciso minuto en que el colegiado no quiso ver el acrobático penalti sobre Arana, llegó de carambola el primer gol visitante. Si jugamos al fútbol ficción, aquella pena máxima transformada en tanto quizás habría borrado de un plumazo todo el desasosiego de la afición, hundida en los más negros augurios para el año del centenario.

No se puede achacar a los jugadores falta de entrega, aunque parece que eso no basta. El rival no ofreció un juego demasiado brillante; sí más agresivo de lo esperado, como en la tarjeta de visita de Toulalan, una espuela con la que pretendía calafatear los bajos a Munitis, en uno más de esos innumerables gestos antideportivos que ya nadie reseña, y se toman, sin más, por meros lances del juego. Aún así, ¿de qué sirven el pundonor y el 'catenaccio', si te acaban metiendo tres en casa?

Lo que nadie quiere pensar es que el equipo es prácticamente el mismo que nos llevó a la UEFA. Algún engranaje chirría, y no parece que sean precisamente los futbolistas, que bastante tienen ya con la sangría concursal. Depuesto el presidente, en lugar de la paz social ha llegado el desánimo, y la fe en Cúper poco a poco se va evaporando. Sólo nos queda el consuelo de la mediocridad compartida por la parte baja de la tabla, y fabular con que una hipotética victoria nos auparía a zonas más templadas.

Ojalá que el farolillo rojo haga reflexionar a quien corresponda. Y que lo apaguen pronto, no sea que algún despistado lo confunda con los que antiguamente se ponían a la puerta de las casas de mala nota.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 19:28 | 0 Comentarios | Enviar

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