Viernes, 28 de octubre de 2011

Pernía se plantea ya su dimisión ante la evidente crisis social del racinguismo

Francisco Pernía y el Consejo de Administración del Racing se plantean ya seriamente la posibilidad de dimitir. Los acontecimientos de los últimos días han dejado sin apoyos y en el centro de un insostenible clima social al actual presidente y su equipo de colaboradores. De hecho, la decisión podría estar ya tomada y sólo pendiente de estudiar las opciones legales existentes en un proceso concursal y las variables en cuanto a un relevo en la dirección del club. Francisco Pernía y Roberto Bedoya ni confirmaron ni desmitieron su intención de dimitir y prefirieron no pronunciarse. Ellos son los que, en la práctica, tomarían una determinación en un consejo que, de dimitir, lo haría, con toda seguridad, en pleno. De hecho, dos de los consejeros del Racing -Santiago Gilarranz y Carlos Velado- ni siquiera estaban ayer en Santander. La marcha de Pernía abriría un interrogante en cuanto a la persona que ocuparía el cargo hasta la celebración de una Junta de Accionistas que resultaría decisiva para el futuro de la entidad. La dimisión podría hacerse oficial hoy mismo y, en todo caso, todo apunta a que podría conocerse antes del partido del domingo, puesto que los dirigentes entienden que sólo así se alcanzaría la 'paz social'.

Roberto Bedoya aseguró que respetaba «todas las opiniones expresadas con educación» en alusión al comunicado emitido ayer por las peñas del Racing que, en la práctica, solicita su dimisión, pero que su intención no es la de «entrar en un debate». Respecto a una posible renuncia optó «por no entrar en eso». Lo mismo hizo Francisco Pernía. Ambos valoraron ayer todas las opciones. Entienden que no se les ha juzgado con justicia, pero son conscientes del grado de tensión al que se ha llegado esta semana tras el cruce de comunicados con Quique Setién y la polémica suscitada por el vehículo del presidente. Lo cierto es que Pernía y Bedoya se han quedado prácticamente solos en su gestión y sin apoyos en la masa social. Se cuestionan, pues, si su salida podría ser el único modo de aliviar ese peligroso clima de crispación.

Sin embargo, a partir de ahí se abren numerosos interrogantes. Más relativos a la forma y a las consecuencias que a la decisión misma de dimitir. El proceso más lógico sería una dimisión en pleno del Consejo. Pernía y Bedoya son los miembros más relevantes de un equipo en el que también figuran Santiago Gilarranz (estaba ayer en Madrid), Carlos Velado (se encontraba en Córdoba), Alberto Rodríguez y José Antonio González. La labor de los cuatro últimos ha sido más bien testimonial y Pernía y Bedoya son los que, en la práctica (y con su visto bueno) tomarían la decisión. Esa dimisión conjunta llevaría a la convocatoria de una Junta Extraordinaria de Accionista para elegir un nuevo Consejo. Eso llevaría tiempo (la convocatoria, el anuncio público...). En ese tiempo de espera, la actual directiva debería seguir en el cargo de forma interina y, posiblemente, elegir a un miembro (del actual grupo o un nuevo consejero que sea accionista) para que ejerciera de forma casi testimonial como presidente hasta la celebración (no parece lógico que continuara Pernía).

Otras opciones

La segunda opción, y teniendo en cuenta que ya hay una Junta Ordinaria prevista para los primeros días de diciembre, sería que fuera únicamente Pernía el que presentara su dimisión y se eligiera a un nuevo presidente (bajo la misma fórmula de uno de los actuales miembros u otro ajeno) hasta llegar a esa fecha. Sin embargo, esta segunda fórmula es menos probable. La última opción es que hubiera desacuerdo entre los consejeros y algunos decidieran quedarse. Se necesita un mínimo de tres para que el Consejo sea efectivo y tenga capacidad para nombrar a otros consejeros (siempre deberían ser accionistas). Esta posibilidad es, sin duda, la más remota.

Todo ese entramado jurídico es lo que podría estar retrasando una decisión. Pernía y Bedoya no se marcharían hasta encontrar los posibles sustitutos. Sin embargo, el partido del domingo y su trancesdencia deportiva colocan ante ellos una delicada encrucijada antes de tomar cualquier dirección. La visita del Betis a El Sardinero puede marcar el futuro deportivo del equipo. Si la atención está centrada en el palco y el choque se convierte en un plebiscito directo a la gestión de Pernía, la plantilla podría verse perjudicada. Nadie quiere llegar a eso y, menos aún, a situaciones desagradables (desde las propias peñas se pidió ayer cordura y evitar insultos o conductas agresivas).

Los administradores

En medio de todo el conflicto están, además, los administradores concursales. Santiago Ruiz Asenjo, Ramón Camarena y Alejandro Alvargonzález no pueden, técnicamente, cesar a unos consejeros, pero sí despojarles de sus facultades. Es lo que marca la Ley. En un proceso como el del Racing se establecen dos partes: la gestión y la intervención. A día de hoy, Pernía y Bedoya se ocupan de la primera y los tres gestores de la segunda (ellos dan el visto bueno a cualquier medida económica, pero no se ocupan de cuestiones como, por ejemplo, la emisión de un comunicado como el que se envió en torno a Quique Setién).

La norma les permite solicitar a la jueza la posibilidad de eliminar las facultades de los dirigentes y dejarles, en la práctica, sin capacidad alguna. Sin embargo, se trata de una medida excepcional ante casos de conductas presuntamente delictivas o intromisión en su trabajo. Si en su informe no denunciaron ninguna, ésta opción está descartada.

Entre los 'actores' de la actualidad verdiblanca sólo queda conocer el posicionamiento del Gobierno de Cantabria, que en su día «exigió» (así lo expresaron en un comunicado) la entrada del club en el proceso concursal. Ignacio Diego desveló a este periódico el pasado lunes que los tres grupos empresariales interesados en adquirir el club (ese era el objetivo de Pernía) se habían retirado de las negociaciones. El presidente cántabro achacó la situación actual a la labor del anterior Ejecutivo de Miguel Ángel Revilla. Falta saber cuál será su posición si Pernía dimite y su capacidad para involucrarse en un proceso crucial para la supervivencia del Racing.

Así las cosas, los acontecimientos de las próximas horas podrían marcar un cambio sustancial en el futuro del club y el fin de una etapa de la historia racinguista. Francisco Pernía llegó al palco de El Sardinero en el año 2006 para suceder en el cargo a Manuel Huerta y de la mano del anterior propietario Jacobo Montalvo. En este tiempo, el Racing alcanzó por primera vez la clasificación para la Copa de la UEFA con Marcelino y, en dos ocasiones, las semifinales de la Copa del Rey. La llegada de Ashan AlíSyed el pasado mes de enero para aportar liquidez y la salida de Montalvo convulsionó la actualidad del equipo, que acabó inmerso en el actual proceso concursal y con una lista de acreedores a los que se les deben 48 millones de euros.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 15:23 | 0 Comentarios | Enviar

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