Jueves, 06 de octubre de 2011

Una sala antidopaje 'mal señalizada, sin frigorífico y con un pestillo'

Antonio Miguel Mateu Lahoz vuelve a ser noticia en la actualidad racinguista. El árbitro valenciano, que los aficionados recuerdan por la semifinal de Copa del Rey del año 2010 frente al Atlético de Madrid, reflejó en el acta del último partido de Liga del Racing, frente al Rayo Vallecano, «deficiencias» en la sala de control antidopaje de los Campos de Sport de El Sardinero. Desde el club reconocen que existen algunas de esas anomalías, todas ellas subsanables, y que, en ningún caso, requerirían la ejecución de nuevas obras en la infraestructura.

El colegiado comienza por el exterior. Denuncia que la sala «no está debidamente señalizada», tal y como exige la reglamentación del Consejo Superior de Deportes, que este año ha pedido a los árbitros que supervisen las instalaciones contra el dopaje de todos los estadios de Primera, Segunda y hasta Segunda División B. Fuentes del Racing aseguran que se trata, simplemente, de un error de terminología. En vez de «Control antidopaje», el actual cartel anunciante habla de «Control médico».

Cruzando la puerta, ni el interior ni el contenido se salvan. «En la sala de espera no hay frigorífico», circunstancia que se reconoce desde El Sardinero. Pero lo demás, no. «Ni bebidas, ni papelera», continúa Mateu Lahoz en su escrito dando un repaso a la sala de trabajo. La reglamentación del CSD obliga a los clubes a disponer en el área antidopaje de «una sala de trabajo, un servicio comunicado a dicha sala o en el interior de ella y una sala de espera». Según el colegiado, «solamente hay un butacón y una mesa. No hay sillas adicionales. Tampoco tiene frigorífico para conservar las muestras de orina. La sala de recogida de muestras carece de jabón y secamanos». Inspección a fondo, con todo detalle y con la que en el club no están del todo de acuerdo.

Lo que se niega desde El Sardinero es la afirmación de que la sala de espera no está «comunicada directamente con la de trabajo», como asegura el colegiado. Eso sí, el pestillo existe en una de las puertas de la sala, aunque en el club no tienen ningún reparo en eliminarlo. El Racing está dispuesto a acometer los cambios que sean necesarios sin ningún problema.

En el anexo 2 del reglamento antidopaje del CSD se advierte de que dentro de la sala de trabajo deberá haber «una mesa y dos sillas, artículos de higiene, un lavabo, una papelera con bolsas de basura y una nevera o frigorífico». Por su parte, la sala de espera dispondrá de sillas, nevera con agua, refrescos, zumos o, incluso, cerveza.

Sin embargo, la normativa de la Comisión Antidopaje de la Real Federación Española de Fútbol no hace referencia en ningún momento a la obligatoriedad de tener un frigorífico o nevera, pero sí bebidas. En cuanto a lo que respecta al pestillo, no existe ninguna regla sobre el caso, aunque parece lógico que no debería estar ahí.

Sin denuncia anterior

Todos los colegiados de las tres máximas categorías del fútbol español están siguiendo a rajatabla la directriz del Consejo Superior de Deportes. Cuando todo está correcto, algunos reflejan esta circunstancia en el acta, o, simplemente no hacen mención al respecto, ya que consideran que todo se encuentra dentro de la normalidad. En los anteriores encuentros como local del Racing, frente a Levante y Real Madrid en El Sardinero, ninguno de los árbitros designados hizo referencia alguna a posibles deficiencias en las instalaciones.

El área antidopaje de El Sardinero fue remodelada para afrontar la participación del equipo cántabro en la Copa de la UEFA en el año 2008, por exigencias del máximo organismo del fútbol europeo, y, posteriormente, la pasada temporada, para adecuarse a los últimos cambios estipulados por la normativa de lucha contra el dopaje.

Dos casos en Segunda

Por el momento, El Sardinero es el único estadio de Primera División en el que se han detectado deficiencias en su sala antidopaje. En Segunda División sí que se han dado otros dos casos. El primero de ellos, en la Nova Creu Alta, del Sabadell, que, según el acta del colegiado, «sólo cuenta con una mesa vacía y dos urinarios». Por su parte, en el Miniestadi, donde disputa sus partidos como local el Barça B, el área de control no está «compuesta por dos salas separadas entre sí», aunque el delegado de campo concretó que, próximamente, comenzarán las obras de acondicionamiento.

Parece poco probable que esta denuncia de Mateu Lahoz en el acta del encuentro vaya a suponer algún tipo de sanción para la entidad verdiblanca. Se trata, simplemente, de una advertencia para que el club cántabro no se duerma en la lucha contra el dopaje.

Para el aficionado racinguista es inevitable evocar los recuerdos de la ida de las semifinales de Copa del Rey en el estadio Vicente Calderón, en el año 2010, cuando el colegiado valenciano decretó un supuesto penalti de Toni Moral, con el futbolista fuera de su área.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 17:57 | 0 Comentarios | Enviar

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