Lunes, 16 de mayo de 2011

Amigos para siempre

Cuando Christian marc? en El Molin?n le cost? encontrar compa?eros a los que abrazarse. Fue una celebraci?n casi en soledad. La misma que sinti? Mario mientras le bombardeaban los delanteros del Sporting. Una y otra vez y con la ?nica oposici?n de un portero con ganas de hacerse con el puesto. Era el chico contra todos. Contra los oponentes y hasta contra los suyos. Fue hasta c?mico. Al final, la l?gica se impuso y gan? la mayor?a. Y es que ayer pareci? que jugaban veinte contra dos. O eso, o es que Christian y Mario no se hab?an enterado de lo que tocaba.

Marcelino ya hab?a anunciado que har?a algunos cambios. Tato y Luque supieron por vez primera lo que es jugar desde el inicio. Volvi? Bolado a la titularidad y Mario ocup? la plaza del sancionado To?o. Con ese once, el escaso inter?s de los aficionados del Racing estaba m?s en ver a los chavales. Y ellos fueron los ?nicos que pusieron en apuros un gui?n m?s que previsible. Tambi?n Christian, que nada m?s empezar ya hizo que se escucharan silbidos con un remate que a punto estuvo de colarse.

Fueron diez minutos aparentes. Con cierta igualdad e, incluso, dominio visitante. A partir de ese instante, los espectadores empezaron a dudar. Porque los errores encadenados de la defensa del Racing eran m?s llamativos que los que han cometido durante todo el a?o. Torrej?n y Henrique parec?an a?n m?s blanditos y los atacantes asturianos sorteaban 'conos' antes de llegar a puerta. Pero all? s? hab?a un obst?culo real. A tiro de Jos? ?ngel, a remate de Novo, a disparos de De las Cuevas... De pu?os, por abajo, a una mano... El joven guardameta Mario Fern?ndez ofreci? un recital de reflejos y paradas.

Fue espectacular. Tanto como las facilidades con las que le remataban los rivales. Y es que la defensa del Racing ofrec?a estampas c?micas. A los 25 minutos de juego la estad?stica reflejaba ocho tiros a uno. Y los ocho fueron claros y c?modos. Pero el gol no llegaba porque Mario segu?a parando todo y generando ansiedad en el c?sped.

Gol no previsto

Esa ansiedad -y algo de asombro- gan? enteros pasada la media hora. Pinillos colg? un bal?n desde la derecha y Christian (con un punto de implicaci?n mayor que el resto de sus compa?eros) se lanz? para cazarlo. Su remate se col? en la porter?a local y el estadio se qued? mudo. Incluso en la zona en la que se encontraban los seguidores del Racing. Apenas un par de bufandas al viento. A Christian le cost? encontrar compa?eros para celebrar su tanto. Era un gol que nadie esperaba, como un golpe al rostro lanzado por un boxeador condenado a perder.

Pero ayer nada pod?a cambiar un destino que no necesitaba adivinos para ser descubierto. Ni siquiera el insistente Mario, que segu?a a lo suyo. Cuando el portero sac? esta vez un bal?n desviado a su propia puerta por su compa?ero Henrique m?s de uno esboz? una sonrisa. La misma que ante un remate de dos delanteros ante un defensor inc?modo por tener que molestar.

Era cuesti?n de tiempo. En concreto, de 44 minutos. Porque tanta insistencia no pod?a tener otro camino. En la jugada del empate hab?a en el ?rea seis futbolistas. Tres de cada equipo. Sin embargo, curiosamente, los tres con camiseta blanquiroja estaban solos. De las Cuevas, en el segundo palo, fusil? al chaval y a todo el mundo pareci? tranquilizarle que, esta vez, el guante del chaval no llegara a tiempo para detener su disparo. Suspiros de alivio.

Con el empate y el o?do en el resto de campos se lleg? al descanso. Tal vez para ver qu? hac?a falta en los siguientes minutos. Y es que lo que ten?a que resolverse se resolvi? r?pido. Nada m?s volver al c?sped, ese presunto pacto termin? por firmarse sin necesidad de papeles o conversaciones ocultas. Un fallo clamoroso de Henrique permiti? a Novo certificar la permanencia del Sporting en Primera y la devoluci?n del presunto 'favor' de hace un a?o en El Sardinero. Todos en paz con casi cuarenta minutos por delante. Y, en la grada, fiesta sin que el color verdiblanco pusiera impedimento (aunque no hubo aplauso para el rival, como s? pas? con los goles de Tchit?). El a?o que viene habr? otro domingo de fabes y sidrina, aunque a los puristas seguro que no les agrad? demasiado la noche de f?tbol.

Sin hacerse da?o

Y es que desde el tanto hasta el final, los dos equipos optaron por no hacerse da?o. Como en un combate de la lucha libre americana. Aparente, pero sin huesos rotos. A los asturianos no les hac?a falta m?s y tampoco era cosa de abusar de un rival que hab?a hecho ya su papel adelant?ndose, incluso, en el marcador. Para que todo se olvide muy pronto.

Preciado y Marcelino dedicaron los ?ltimos minutos a mover sus banquillos. El c?ntabro pudo permitirse rendir el homenaje a los jugadores que no estar?n en El Molin?n el a?o pr?ximo. A su afici?n es lo ?nico que le preocupaba a esas alturas de partido. Por su parte, el asturiano sent? a Rosenberg y a Munitis. Hubo algunos que tardaron tiempo en darse cuenta de que ya no estaban. Y es que el juego de ataque del Racing no hab?a existido hasta entonces (ni existi? despu?s). Ni el sueco ni el c?ntabro participaron apenas en el partido. Ni ellos, ni Bolado, Tziolis... S?lo alg?n chispazo (muy escaso) de un Juli?n Luque m?s t?mido que de costumbre y de un Tato que se fue contagiando del clima general de escaso entusiasmo pese a dejarse ver en el tramo inicial del choque.

Hasta se hizo esperar un pitido final que todos parec?an estar deseando. El Sporting celebr? su fiesta y el Racing se march? sin hacer ruido para dejar morir una temporada a la que resta a?n una tarde intrascendente para los c?ntabros frente al vecino del otro lado. ?Cada uno que piense lo que quiera?, dijo Marcelino en la rueda de prensa posterior. Nadie podr? reprocharle nada. Ni en Asturias ni en Cantabria.

Fuente: El Diario Monta??s


Publicado por Castro2 @ 18:21 | 0 Comentarios | Enviar

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