Domingo, 09 de mayo de 2010

El mal estudiante...

Los malos estudiantes pasan la noche en vela. Preparan termos de café y se enfrentan a una montaña de apuntes que no llevan su letra. Miran con envidia a los que ponen el despertador para el último repaso. Esos que, día a día, revisaban lo visto en clase. Unos llegan sonrientes al examen. A los otros les atenaza un miedo disfrazado de ojeras. Pero hasta los peores, hasta los que no abrieron el libro jamás, escuchan a veces la campanada de la suerte. Siempre hay un alma caritativa que les 'chiva' las respuestas. Hasta el 'cambiazo' ha salvado más de una cabeza. El Racing ya prepara las chuletas para el último día. Ayer tampoco estudió. Llevó los temarios, preparó el subrayador... Pero no estudió. Derrota en Valladolid. Otra. Toca comprar mucha sidra para subir el PIB de Asturias y poner velas a San Isidro y a la Moreneta.

El partido se pareció al museo de los horrores. Un espectáculo de fútbol patético. Pero ayer nadie esperaba sutilezas. Valladolid y Racing arrancaron su partido entre ellos y contra sus miedos. Los primeros minutos transcurrieron trabados. Muy trabados. Cuando dos equipos no saben construir, los mejores son los que más destruyen. Por eso Diop brilla en este Racing.

En 20 minutos no había ocurrido nada reseñable. Sólo el cambio de un Nivaldo lesionado y un recetal de malos tratos a la pelota. Pim, pam, pum... Ni la ceniza del volcán evitó un exceso compulsivo de tráfico aéreo. Hasta que en el 28, la cabeza de Christian envió el saque de esquina de Canales al fondo de una momentánea salvación. La defensa del Valladolid enseñó las carencias que le han colocado al borde del suspenso. Ellos se jugarán el aprobado con ese profesor que no pasa una. El lateral remató en el centro del área pequeña y casi sin saltar. Sonaba hasta raro que el Racing se colocara por delante...

En todos los hogares pulsaban el botón de 'actualizar' para ver al Racing salvado en la clasificación. Porque todo iba bien. La radio hacía sonar su 'pi, pi, pi' con buenas noticias desde todos los campos. Apenas dos disparos desde fuera del área de los de Clemente antes de irse a celebrarlo. Ojalá el partido hubiera acabado en ese momento...

Y es que daba igual que la estadística parcial marcara un 0-1 en ocasiones o un 1 de 4 frente a un 1 de 1 en tiros a puerta. Daba igual que el partido fuera bochornoso para los que sienten que el fútbol es un arte. Incluso, en la reanudación, el pésimo juego de ambos daba la sensación del control por parte de quien ganaba. Más que dominio era incapacidad de los aspirantes al aprobado. Eso creaba hasta el espejismo de un segundo gol...

Nada más lejos. En un córner, Baraja anotó en el segundo palo. Toño clavó los tacos en la raya y el defensor a su espalda no puso demasiada oposición. El portero volvió a ser titular muchos meses después. La última vez tuvo que retirarse lesionado porque se precipitaron al ponerlo. Ayer acabó el partido sin poder sacar en largo...

Penaltis, tarjetas y números

Empate. No era malo para las cuentas. Clemente y Portugal empezaron a mover fichas. Nauzet y Bueno para intentar el milagro. Bolado para sentar a un Canales que da la sensación de estar destrozado físicamente desde hace tiempo (no es el único). Lacen, a la banda, y dos puntas.

Ahí apareció el silbato. Apenas había sonado hasta entonces. Y sonó donde más duele. En el área. Los futbolistas dicen que no fue. La televisión dejó dudas y debates abiertos en esa acción en la que Christian derribó a Costa. Nauzet marcó el segundo de penalti. Entre nervios, cuentas, protestas y goles en todos los campos, Velasco amonestó a Borja y a Mora. Los dos acabaron en el vestuario antes de tiempo. El ruido de ese silbato protagonista sonó a compensación. Primero a uno y luego a otro. Por el medio, un gol de semi chilena anulado a Christian por fuera de juego dudoso de Xisco.

En los últimos minutos el Racing volvió a mostrar ese recital de impotencias de los últimos meses. Muerto y sin capacidad de respuesta. El segundo gol le dejó sin aire y sin ilusión. En los cinco de añadidos no hubo asedio ni medidas desesperadas... Ayer pudo ser. Pero no fue. Es el cuento de la buena pipa, ese que empieza otra vez...

Ahora el mal estudiante apela a la fortuna y a la compasión. La cigarra verdiblanca le pedirá a la hormiga asturiana que le sople la última pregunta. Y se regodeará en la esperanza de su suerte, esa que pone a sus tres rivales a jugar en el último suspiro contra los tres primeros de la Liga. Cántabros y astuarianos, primos hermanos. Más le vale al Racing...

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 12:09 | 0 Comentarios | Enviar

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