S?bado, 08 de mayo de 2010

A vida o muerte

La final de todas las finales. El partido más importante de la temporada. El ser o no ser en Primera División... llámenlo como ustedes quieran, que acertarán. El encuentro de esta noche entre el Valladolid y el Racing en el Nuevo José Zorrilla será decisivo para el futuro de ambos equipos, que llegan a estas alturas de la temporada con el agua al cuello y con el agobio de tener que hacer los deberes a última hora si no quieren repetir curso o, lo que es lo mismo cuando se habla de fútbol, de acabar con sus huesos en Segunda División.

El Racing, después de una temporada marcada por los altibajos, por las evidentes diferencias que hay entre sus partidos en Santander y los que ha jugado como visitante y por un cambio de entrenador en la primera vuelta, llega a este partido con una presión que hace apenas un par de meses nadie pensaba que pudiera acabar afectándole. Cuando en las primeras semanas de 2010 el cántabro era el mejor equipo del campeonato, hablar de permanencia era casi como menospreciar a un equipo llamado a completar gestas mayores, vamos, a navegar con soltura por la Primera División y, con un poco de suerte, a flirtear con los puestos europeos.

Sin embargo, apenas unos meses después, la situación ha dado un giro de 180 grados. Lo que antes era ilusión se ha transformado en temor. La tranquilidad, en inquietud. El equipo que estaba salvado afronta las dos últimas jornadas del campeonato acuciado por la necesidad de sumar unos puntos que antes ha dejado escapar. Preocupado como el niño que ve cómo llega el final de las vacaciones y sus deberes están aún pendientes.

Así está el Racing. Pendiente de tres puntos, los que hoy se juega en el Nuevo José Zorrilla que pueden significar su continuidad, un año más, en la 'Liga de las Estrellas', algo que hace unos meses tenía prácticamente en sus manos y que ahora, tras una penosa trayectoria, le está costando Dios y ayuda conseguir.

Ya no hay tiempo para más pruebas. Las cuentas son las que son y al Racing sólo le vale la victoria para seguir dependiendo de sí mismo, para evitar que el próximo fin de semana jugadores, técnicos, directivos y aficionados tengan que estar más pendientes de las radios que de lo que ocurra en el terreno de juego de El Sardinero ante el Sporting, para, en definitiva, volver a acercarse a una salvación de la que, por unas u otras causas, se ha alejado demasiado en los últimos tiempos.

Para conseguirlo, para ganar hoy en Valladolid, el equipo santanderino ya ha dado el primer paso: Está convencido de sus posibilidades y confía en que lejos de El Sardinero pueda recuperar su mejor imagen. Algo está ya conseguido. El estado anímico es el adecuado. Ahora sólo falta lograr lo demás, es decir, superar a un Valladolid que también se está jugando la vida. Sí, la vida, porque en el caso de los vallisoletanos un descenso podría suponer casi casi su desaparición.

Con los ánimos por las nubes y el convencimiento de que al final podrá hacer los deberes, el Racing viajó ayer a Valladolid. En el autobús viajaban todos los componentes de la primera plantilla que Portugal tiene a su disposición, lo que le permitirá recuperar el equipo habitual de los últimos tiempos.

Coltorti volverá a ser el titular en la portería. Por delante del suizo, Portugal colocará a una línea de cuatro en la que Crespo y Pinillos pugnan por un puesto en la banda derecha, Christian será el lateral izquierdo, y Oriol o Moratón y Torrejón, los centrales.

El centro del campos será para Diop y Colsa, que se formarán el doble pivote, y para Arana y Toni Moral, que se ubicarán en las bandas, en la derecha y la izquierda, respectivamente. Arriba, Canales, que retornará a la media punta, e Iván Bolado, serán los jugadores más adelantados.

Con este equipo, Portugal tratará de reconducir la trayectoria de un Racing que ha vagado sin rumbo en las últimas jornadas y que ahora, cuando sólo tiene ante sí dos partidos, necesita volver a ser el del mes de enero, cuando deslumbraba con sus resultados, cuando se daba por hecho que lo de pelear por la salvación era sólo un mal sueño entre los más pesimistas de sus aficionados. Hoy, el Racing tiene la oportunidad de arreglar una temporada que él sólo se ha empeñado en torcer.

Todavía está a tiempo de conseguirlo. Sólo tiene que salir bien parado de un partido que se juega a vida o muerte.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 10:16 | 0 Comentarios | Enviar

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