Jueves, 06 de mayo de 2010

En la puerta del cementerio

Dicen que en Nueva Orleans hay dos clases de música. Una acompaña a los muertos hasta el cementerio. La otra es la que se escucha en el camino de vuelta a la ciudad. El Racing lleva meses sintiendo la primera. Ayer, en la misma puerta. Pegado a las tumbas. Sin moverse en la caja para avisar de que aún no está muerto del todo. «Sólo está dormido», gritaba Juana 'La Loca' ante el cuerpo sin vida de Felipe 'El Hermoso'. Eso dice Portugal. Su rueda de prensa duró más que el interés del partido. Y cuando eso pasa... El Sevilla ganó 1-5 en Santander. Huele a muerto junto al Cantábrico. Queda esperar que la música cambie al volver de Valladolid. Que suene la otra y allí se quede el cadáver.

Pedían que se notara desde el primer minuto quién se jugaba más en el partido de ayer. Lo pedía la grada, la vieja guardia de glorias verdiblancas y los tertulianos del micrófono. Pero no les dio tiempo a saberlo. Un Racing descolocado y caótico encajó en el primer minuto. Dispara Navas, Coltorti para como un guardameta de balonmano y Negredo fusila ante un Morris que en ese escaso periodo de tiempo ya se había resbalado y llegado tarde. Otra vez.

Portugal lo colocó en el lateral. Titular desde que se supo que fichó con visado de turista y desde que ejerció en Sudáfrica con todas las letras. Fue el pagano de la ceremonia de la confusión. Al que más se le vio actuar en un esperpento que Valle Inclán hubiese firmado como suyo.

El segundo gol supuso la puesta en escena del guión. Patadón del Sevilla en largo y Coltorti, que estaba fuera del área y con opciones de llegada, utiliza uno de los dos segundos de que dispone para dudar. Craso error. El portero corrió hacia atrás, Capel hacia delante y Morris decidió evitar que siguiera corriendo. Cazado. Kanouté se sitúa ante el balón. Dispara flojo, centrado e inocente, pero la cintura del suizo no quiere doblar. La escena es carne de entrada en el 'Youtube'.

Es verdad que los jugadores ponían sangre y sudor, pero el resultado era merecedor de lágrimas. Corrían, ofrecían oxígeno al músculo, pero se iba tras la pelota. Correr detrás del balón es agotador. El caos, también. El único espejismo de ilusión que hizo brillar la mirada de la grada llegó en este periodo. Entre el segundo del Sevilla y el descanso. Fueron los minutos en los que Portugal dijo ver algo positivo en su idea de los tres centrocampistas (Diop, Colsa y Lacen). El último vértice del triángulo se sacó de la chistera un pase al hueco. Iván Bolado se plantó solo ante Palop. El chaval no supo resolver. Lo único.

El reloj se dejó ir sin interés. Hasta los jugadores miraban el marcador para encontrar buenas noticias. Pero no en su resultado. El único motivo de celebración en la grada fue el primero del Atleti en el Calderón. El equipo que desató las iras en enero se convirtió en la tabla de salvación en mayo. Pérez Lasa marcó un minuto de añadido. Sonó a minuto de silencio... El homenaje a los caídos.

Descanso, cambio y drama

Decía un comentarista deportivo al resumir la primera parte que cuando el equipo quiso gritar aquello de '¡Al ataque!' ya perdía cero a dos. En la reanudación le abofetearon la boca antes de poder gritar. Antes de que los aficionados encontraran respuesta a la continuidad de Morris en el campo (Portugal quitó a Pinillos para dar entrada a TchitéGi?o, el 'gigante' Navas voló por encima de la cabeza de su defensor. Esta vez ni siquiera hizo falta un minuto. Fue a los 30 segundos...

El público soportó hasta donde pudo. Con la consigna del apoyo hasta el final. Con la mano en la boca para contenerse. Con el discurso de sumar. Pero el cuarto apenas un minuto después fue demasiado... Al mano a mano exitoso de Capel ante el portero le sucedió un «fuera, fuera» y una pañolada más enfocada al palco que al verde.

A partir de ahí no merece la pena hablar de fútbol. Sí. Marcó Tchité para engrosar su lista. Sí. Pérez Lasa anuló un gol clamorosamente legal al Racing. Y sí. Morris fue expulsado y Negredo se apuntó un golazo que hará dudar a Vicente del Bosque. Hasta El Sardinero aplaudió la acción del delantero. Bueno, lo que quedaba de un estadio que se fue quedando mudo y vacío. El último que apague. Incluso Revilla se marchó del campo en el 37...

Es curioso que una crónica hable de lo que ocurría en los coches. Pero es que media hinchada estaba metido en él antes de que Pérez Lasa diera por terminado el velatorio. De camino a casa, escucharon como al Atleti cumplió por una vez. Como el Athletic no fue capaz de hacer lo mismo y como Zaragoza consiguió, por fin, conciliar el sueño después de un año de pesadillas. Escucharon también la importancia de que Madrid y Barça se la jueguen hasta el final. Y escucharon, por último, la larga y tensa rueda de prensa de un Miguel Ángel Portugal protagonista ya de esas encuestas de sí o no antes de la mañana siguiente.

«Vamos a esperar al próximo partido», decían todos. Una frase tan cierta como descreida de tanto repetirse. Lo cierto es que no queda otro remedio. Y todo esto sin que hubiera terminado el partido de ayer. Porque cuando acabó, ya no había nadie. 'Aquí huele a muerto... Pues yo no he sido'.

Quedan dos pasos. Para llegar al cementerio. O para regresar.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:47 | 0 Comentarios | Enviar

Comentarios

Añadir comentario