Lunes, 03 de mayo de 2010

Un mar de dudas

La expedición santanderina era un mausoleo. Las horas que fueron desde que el Racing cayó en el Heliodoro Rodríguez López hasta que ayer, al filo de las 14.30 horas, llegaron a La Albericia fueron lo más parecido a un matrimonio de conveniencia que no se quieren ni ver ni escuchar. Para colmo, el tortuoso viaje que les esperaba les complicaba todavía más la existencia. La plantilla se levantó a las 05.30 horas para meterse en un autocar y andar cerca de una hora hasta el aeropuerto de Tenerife Sur. Allí cogieron un avión a las 8.00 horas que les llevó hasta Avilés y de la localidad asturiana hasta Santander, dos horas y media de autocar, último tramo de su 'odisea' particular. Allí les esperaba un entrenamiento regenerativo que, tal y como están las cosas, más bien les hubiera venido reflexionar que ejercitarse después del palizón de viaje. Los jugadores están muy tocados. El vestuario necesita una inyección.

Aficionados

Como niños vergonzosos que quieren pasar sin ser vistos salieron del estadio dónde les esperaban un centenar de aficionados racinguistas. Unos viajaron de vacaciones, otros de manera expresa para la ocasión acudieron al trascendental partido y buscaban una explicación agolpados en el autocar a la salida del mismo. Nadie se la dio. Miguel Ángel Portugal y su cuerpo técnico se montaron en primera fila y ni siquiera intercambiaron una mirada con los simpatizantes. Al acabar el estadio tan sólo Moratón, Pinillos y Arana se acercaron a la grada verdiblanca para aplaudir. La vergüenza, el miedo y la derrota atenazó los sentimientos del resto. Lo mismo pasó con Francisco Pernía, presidente del club, acompañado de Roberto Bedoya, director general y de Carlos Velado, Consejero, que, por un lado, tan sólo intercambiaron una gesto con Miguel Ángel Portugal en la recepción del Hotel y, por otro, nada sabían que decir a los que se acercaban preguntándoles lo mismo: ¿Y ahora qué? El vestuario, pasando por los veteranos, Pinillos, Colsa y Oriol saben que lo tienen en la mano pero también saben que el equipo está 'fundido'. Los jóvenes, Canales, Edu Bedia e Iván Bolado, reconocen que los nervios están presentes. La pizarra de Portugal ha perdido el norte y sólo un golpe de fortuna enderezaría esta nave. Cruzarse con un periodista ayer con una sonrisa en la boca era sinónimo de hacer trampas. El día después en la expedición racinguista se explica con: vergüenza y desconfianza.

Recuperación anímica

La plantilla necesita dosis de autoestima. Al equipo le está pasando lo mismo que en el final de la época Mandiá, dónde los jugadores parecen 'malos' y hasta 'feos'. El partido de Tenerife no dejó ningún sancionado. No así lesionados ya que entre ayer y hoy, Cristian Fernández, se someterá a una exploración en su rodilla derecha. Es probable que tenga un esguince. Portugal tiene por delante una recuperación anímica obligada. Da igual quién juegue en lugar de Cristian si no está (sería Oriol y Moratón ocuparía el puesto de central) como también da igual si vuelve Diop después su partido de sanción, como probablemente ocurra el miércoles. Todo da igual si el equipo no cambia la expresión y la actitud que ayer reinó en la jornada del día después.

Ayer, Portugal charló con Fede Castaños y volvieron a dar vueltas y más vueltas a lo ocurrido en el partido. Con puntualidad inglesa, el técnico analizó ya el vídeo preparado para el partido del Sevilla como acostumbra siempre que le toca jugar fuera. Castaños y Luis Fernández han desgranado al rival, el Sevilla, para que el entrenador empiece a trabajar el mismo día que acaba el partido anterior. No obstante, debería primero analizar el vídeo que el pasado sábado en Tenerife grabo, de manera esporádica, Pedro Alba, porque quizás sea más importante poner remedio a los problemas propios que tratar de superar los ajenos.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:08 | 0 Comentarios | Enviar

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