Lunes, 22 de marzo de 2010

La fortuna de la pierna mala

«En un partido hay momentos en que la pelota golpea el borde de la red y, durante una fracción de segundo, puede seguir hacia adelante o caer hacia atrás. Con un poco de suerte, sigue adelante y ganas. O no lo hace y pierdes...». Es el primer sonido de una famosa película de Woody Allen. Una reflexión sobre la suerte a través del plano de una caprichosa pelota de tenis. Es cuestión de una décima, de un centímetro, de una bocanada de aire... Cuestión de fortuna. La que tuvo el Racing en un balón que Colsa enganchó desde casi treinta metros con su pierna mala. En el momento justo, en el lugar exacto... Nadie sabe que hubiera pasado si el centrocampista no hubiera igualado un par de minutos después del gol de Osasuna. Pero, posiblemente, no hubiera sido necesario llamar al genio neoyorquino para escribir un guión que lo intuyera. Ese segundo mágico salido de un pie izquierdo siguió adelante y se alojó en la escuadra del Reino. Y el Racing recordó lo que es ganar. Y marcar.

Portugal tomó aire gracias a lo que no se prepara, a lo que no puede dibujarse en la pizarra. Y lo sabía cuando en rueda de prensa dijo que «para ganar hacen falta dosis de suerte». Y no es que la victoria del Racing fuese injusta. Tras el empate, su equipo supo jugar con el tiempo y la ansiedad de un rival tocado. Sin riesgo, pero con cordura. Eso sí se prepara. Pero si a los teóricos del fútbol les cuestionan sobre claves, todos apuntarían al gol de Colsa.

El inicio

El arranque del partido tuvo atisbos de diversión. A los quince minutos ya había más disparos -con peligro o sin él- que siete días antes en aquel homenaje al aburrimiento. Una falta que tira Canales, un paradón de Coltorti con Cristian salvando bajo palos... Toma y daca. Osasuna apretaba más y mejor, pero su epidemia de dolor en punta (no estaban Pandiani ni Aranda) se extendió con la lesión de Dady. A los veinte, camacho ya estaba tirando de cantera. Si es cosa de hablar de minutos, en el treinta el Racing quiso ser noticia. En ese instante sumó 536 sin marcar, la peor racha de la temporada en un equipo de Primera.

Pero si hay que ceñirse al juego, lo suyo es referirse a la banda derecha de los navarros. Juanfran llevaba todo el peligro ante un Serraro errante y un Christian errático. Por allí llegó el gol. Canales la pierde y se para. El extremo avanza por un camino al que sólo le faltaban las rosas y Flaño -un central en área extraña- remata de cabeza sintiendo el frío de la soledad.

Y, entonces, pasó. El rugido del Reyno se frenó en seco. Serrano toca en corto y Colsa la rompe. Un gol propio de un partido mejor. Por un momento, el racinguismo recordó el Parque de los Príncipes y tiempos mejores. Fue él quien marcó 540 minutos antes. Aquella última vez ante el Atlético hace una eternidad. En la radio alguien recordó la necesidad que este equipo tiene de llegada desde el centro... Sólo hay que repasar la tabla de goleadores de este año.

En el resumen de la primera parte, chispazos de fútbol y vuelta a empezar.

Partiendo de cero, el Racing dio un pasito. Una rayita más en el medidor de la ambición. No es que se lanzara, ni mucho menos, pero algo hubo tras un descanso que le sentó bien. Sobre todo a Christian, que consiguió girar cabeza, hombros y cadera con la fuerza suficiente para cambiar la dirección del balón y del partido. El lateral -resulta alucinante que haya jugadas a balón parado en las que no se aproveche su mejor virtud- recogió casi de espaldas un centro de Canales. Del segundo palo al primero con Ricardo como espectador.

Tocado

Osasuna era un viejo boxeador con los labios en la lona, pero con algo de rabia en los puños. Por eso golpeó, pero sus brazadas se perdían ante un Racing que, si bien, no conectaba el golpe definitivo, esquivaba con soltura las acometidas. El partido se dejó ir. Lo mismo que Serrano su nueva oportunidad . Al catalán le ocurre algo. Juega triste. No está.

Arana y Diop entraron para dar frescura, velocidad y posesión. Por el medio, González González se tragó unas manos en área cántabra. El destino compensó aquella injusticia que el leonés cometió al dejar impune la patada de De Gea sobre Tchité. Lo que te dan y te quitan.

Con superioridad en el centro del campo el Racing durmió el partido y el Osasuna ayudó a dormir todo lo demás. Curiosos duelos entre estos dos equipos. Siempre ocurre algo. Portugal salvó ante los rojillos su cabeza hace ya algunos años. Poco antes, ante el mismo rival, Yosu protagonizó su último milagro. Por no hablar de la clasificación para la UEFA o los cuartos de la Copa. En el Racing quieren jugar siempre en el Reyno de Navarra. Llevan cuatro años ganando y nunca han perdido desde que el Sadar cedió su nombre a la historia en pasado del club.

Buenas estadísticas. Nada parecidas a las de un Munitis que ayer volvió a demostrar su gafe con el gol en las dos que tuvo. Lo mejor de una de ellas, el destello de clase de un Iván Bolado que genera puntitos de ilusión. Ayer fue un taconazo dentro del área. Salió por Tchité y no estuvo mal.

Sólo faltaba ver los brajos bajados del Osasuna para el KO. Fue un corner convertido en contra el que sirvió para que sonara la campana. Con tintes divertidos. Arana controla hacia la banda, Sergio se cae (a este chico le da alergia el verdiblanco) y Diop empuja... Se acabó el partido y la racha.

En el capítulo de conclusiones, tres apartados. El juego, regular. La suerte, de cara. El resultado, fantástico. Lo mejor lo dejó el siete. El número de la racha de partidos sin ganar que se rompe por fin y la distancia en puntos con el abismo del fútbol.

Visto lo visto, el Ayuntamiento podría plantearse vender El Sardinero y el Racing pedir a la federación jugar siempre de visitante. A los de Portugal les gusta demasiado hacer la maleta.

Por cierto, el cancerbero suizo Fabio Coltorti volvió a ser mejor en el Reyno de Navarra.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:46 | 0 Comentarios | Enviar

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