Domingo, 21 de marzo de 2010

Cambio de rumbo en Pamplona

Si el Racing lleva siete partidos sin ganar y el Osasuna cinco, lo único que se decidirá esta tarde en el Reyno de Navarra es cuál de los dos está peor.

El Racing, que sólo ha sido capaz de sumar cuatro puntos en las últimas siete jornadas y ve, aún sin demasiado espanto, cómo va menguando el tiempo para reaccionar, se aferra a la serie de buenos resultados cosechados en Pamplona para tratar de convertir la cita en punta de inflexión. El escenario idóneo para romper una racha desgraciada y comenzar a escalar puestos en la clasificación para alcanzar la permanencia sin demasiados sobresaltos.

En una Liga en la que, por mucho que se hable de tremenda igualdad y competitividad, hay unos cuantos equipos paquetes, este objetivo debería ser tarea no excesivamente complicada para un Racing que ha sido capaz de llegar a las semifinales de la Copa del Rey (fortuna en los cruces aparte) y que en el pasado mes de enero vivió su mejor racha de la temporada.

El problema es que ese Racing que comenzó el año con tanta ambición no se parece en nada con este otro, cabizbajo y apaleado, que ya se ha ganado hasta la bronca de El Sardinero.

La fórmula para salir de la depresión no es fácil de encontrar, sobre todo porque ni el entrenador ni los jugadores han sido capaces de hallar la causa, que es el primer paso para sanar. El bajón posterior a la euforia no basta para explicar la mala racha del equipo.

A Miguel Ángel Portugal le está resultando difícil cocinar un plato nuevo cuando sólo cuenta con los mismos ingredientes de que ha dispuesto desde principio de curso: delanteros que no marcan goles y una defensa que se los deja meter, con el portero titular lesionado.

El gran acierto del técnico a la hora de incorporar a Canales ('su' descubrimiento, como lo fue Zigic en su anterior estancia en Santander), no puede convertirse en pauta: sería descabellado creer que las soluciones a la situación del Racing se encuentran en su filial. De este modo, el entrenador está obligado a confiar en que sus hombres consigan cambiar de marcha para escapar de la corriente que lleva al equipo al fondo de la tabla.

Lo que está claro es que para ganar hace falta marcar goles, y el Racing no ha sido capaz de fabricar uno en los últimos cinco encuentros que ha jugado. Todos los delanteros del equipo, sin excepción, han justificado el caso con las rachas. Es cierto que todos ellos creen que el equipo está haciendo lo correcto, entrenándose con la necesaria intensidad, dispuesto al sacrificio y al trabajo en los partidos... y no tienen otro remedio que esperar que la perseverancia termine por darles la razón y los goles y puntos que consideran que se merecen.

El problema de los goles, presente a lo largo de toda la campaña, se ha agudizado en los últimos tiempos. En Navidad barrió a Geijo quien, como el resto de compañeros de puesto, tenía todo lo que debe tener un ariete... pero no marcaba. Tchité y Xisco tampoco han ofrecido el rendimiento esperado. No es justificable que el africano lleve anotadas tantas dianas, tres, como Lacen. No se puede consentir que Sergio Canales, con cinco, sea el máximo goleador del Racing habiéndose incorporado de verdad a mitad de temporada.

Aunque Portugal -y con él el equipo y los aficionados- busque ante el Osasuna un verdadero cambio de rumbo, la verdad es que da por válidos, como síntomas de recuperación, los últimos dos empates cosechados por el Racing en Mestalla ante el Valencia y en los Campos de Sport frente al Zaragoza, en ambos casos con idéntico final, 0-0.

El preparador lleva razón: al menos parece cicatrizado el agujero de la defensa que en los tres encuentros anteriores obligó a Coltorti a agacharse para recoger el balón de dentro de la portería en nueve ocasiones (Racing-Málaga: 0-3; Barcelona-Racing: 4-0; Racing-Almería: 0-2). Algo es algo.

Portugal, con escasas posibilidades de maniobra, está tratando de sacar un poco más de provecho de su plantilla, lo justo para que el equipo no se sienta condenado y sin posibilidad de escapatoria. Las sesiones a puerta cerrada y las inyecciones de confianza a los futbolistas han marcado la tarea desarrollada por el míster a lo largo de toda la semana.

No habrá grandes novedades en el once que plante en Pamplona. Con Coltorti como arquero, la baja de Marc Torrejón obligará a repescar a Oriol para la defensa, donde acompañará a Henrique, con Pinillos y Christian en los laterales.

La reciente lesión de Diop, de la que ya está restablecido, y los tres choques comprometidos por el Racing en menos de diez días, devolverán la titularidad a Lacen, para formar pareja con Colsa en el centro del campo.

Munitis, pese a las protestas, sigue siendo el hombre elegido por el entrenador para ocupar la banda derecha, mientras que en la izquierda, salvo sorpresa, se colocará Serrano. Canales, en quien se concentran casi todas las esperanzas de reacción del equipo, y Tchité, de vuelta a la alineación titular una vez superados sus problemas de oído, componen la principal baza ofensiva.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 10:33 | 0 Comentarios | Enviar

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