S?bado, 20 de marzo de 2010

Portugal 'Hay que sumar de tres en tres'

Será porque el equipo está muy unido en estos tiempos de zozobra, porque han repartido folletos con instrucciones sobre qué decir o que, sencillamente, no hay nada nuevo que contar. El caso es que todos llevan repitiendo lo mismo toda la semana. Ayer le tocó al entrenador, Miguel Ángel Portugal, en su habitual cita con los medios, repetir lo mismo que sus jugadores: que los goles llegarán y las malas rachas pasarán.

Quizás el técnico introdujo un ingrediente nuevo. Así como los futbolistas han hablado de que no se puede hacer más, y que únicamente hay que perseverar y aguardar a que el viento sople a favor, Portugal ha impuesto la 'obligación' de empezar a ganar. Ése es el ánimo con que se viajará a Pamplona y el que mantendrá el Racing, porque, según el míster hay que volver «a sumar puntos de tres en tres».

Esta determinación de dar un vuelco a la situación no deja de ser parecida a la del feo que dice «a partir de mañana empiezo a ser guapo», pero algo es algo. Cualquier cosa antes que asistir pasmados al derrumbe y justificar la actitud porque no se puede hacer más.

Portugal parte de algo muy sencillo: que con los 27 puntos que suma actualmente el Racing, no se va a ninguna parte. O sí: a Segunda de cabeza. Quedan jornadas por delante y tiempo de sobra para reaccionar, si es que hay capacidad para ello. Lo que no vale es que todo el mundo dé la lata con la mala suerte, porque al final parece que si el Racing se va al garete habrá que ir a crucificar a la bruja Lola, porque aquí nadie tiene la culpa.

Está muy bien, en cambio, que Portugal confíe en que esa lluvia de goles que todos anuncian provenga no del cielo, sino de las botas de sus delanteros. «Tengo la plantilla que tengo, que me parece que es competitiva al cien por cien y que vamos a sacar el máximo rendimiento. Lo mismo que ahora hay ausencia de goles luego nos llegarán, nos llegaron con los goles de Canales y ahora espero que nos lleguen los goles de los delanteros», añadió, a la vez que aseguró que confía «mucho» en los hombres del ataque.

El fútbol en el Racing nunca ha sido ciencia exacta, aunque en los añorados tiempos de Marcelino lo pareciese. Pero ahora la cosa ya es exagerada: ha pasado a ser pura mística y magia. Suerte, sensaciones, balones que no quieren entrar... en definitiva, poltergeist, a falta de voces y ectoplasmas. En este ambiente es lógico que se revaloricen las 'supersticiones' deportivas. El hecho de que el campo del Osasuna haya sido en los últimos años zona de recolección de puntos abona la esperanza. El entrenador también intentó utilizar esa idea del 'campo talismán' para engordar un poquito la esperanza. Por lo pronto, ya no habla de obtener 'un buen resultado', sino de ganar. En realidad, lo que dijo exactamente fue que había que «sacar el partido» y, después de esa primera victoria, seguir encadenándolas en las próximas jornadas.

Prudencia

Lástima que el piloto automático de la prudencia no tardase en aparecer. Entonces, esa buena trayectoria del equipo en el Reyno de Navarra deja de ser una garantía de éxito y el discurso se acerca peligrosamente a la teoría de que todos los días no pueden ser fiesta, ni siquiera en tierra de sanfermines.

Portugal insistió en que el Osasuna es un rival peligroso, que el conjunto que dirige Camacho -con una trayectoria mucho más brillante que la del Racing desde su último enfrentamiento en Copa del Rey- tiene un fútbol directo, con unas bandas incisivas y mucha eficacia, que no tiene por qué resistirse en exceso ni ante la ausencia de Pandiani, su máximo goleador. «Hemos hecho las cosas bien las veces que hemos ido allí, y vamos a intentar volver a hacerlo», afirmó.

Cambios

No están muy claros los cambios -aparte de los espirituales- experimentados en el Racing para acudir a su cita en Navarra con más confianza que en anteriores ocasiones. En el equipo se dan por válidos como signos de recuperación los partidos ante Valencia y Zaragoza, el uno por el buen juego, el otro, por el puntito, a secas. En definitiva, todo lo que no sea perder es ganar. A esto se le añade el repentino gusto del técnico por el misterio. Ayer, en su segunda sesión de labor a puerta cerrada esta semana, es de suponer que el equipo ensayase jugadas de estrategia aunque, tal y como están las cosas, igual hubo macumba.

El margen de movimiento del preparador es pequeño. «Tengo lo que tengo» es una de sus frases favoritas, sin que tenga por qué sonar necesariamente a lamento. Por lo visto en días anteriores, el once que se plante el domingo en Pamplona puede ser el formado por Coltorti en la portería; Pinillos, Henrique, Oriol y Christian, en la defensa, con Colsa y Lacen por delante. Aunque en las últimas semanas haya apostado por Diop en vez de por el francoargelino, la lesión recién curada del primero le convierte en candidato al banquillo.

Por delante, tampoco hay mucho donde escoger. Está claro que a Canales hay que sacarle todo el jugo que se pueda hasta la hora del adiós, así que con él en la media punta, contará con Munitis -a pesar de las críticas y ante la falta de alternativas- por la derecha y con Serrano por la otra banda, a no ser que no convenza el estado del extremo catalán y se decida por Toni Moral. Delante estará Tchité, aguardando ese golpe de suerte que vuelva a hacer de él un goleador.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 11:09 | 0 Comentarios | Enviar

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