Martes, 01 de diciembre de 2009

Cambio de sensaciones

Un cambio. Eso es lo que se busca cuando se sustituye al entrenador de un equipo de fútbol. Un cambio, sobre todo, de tendencia. Se busca pasar, siempre, de una situación delicada, pues en estos casos cuando la cuerda se rompe justo por el lugar en el que está agarrado el técnico, a un estado más cómodo. Se intentan cambiar las dudas, por la tranquilidad. Las derrotas, por los resultados positivos. En definitiva, el descenso por la permanencia. Al menos, eso es lo que se ha pretendido conseguir en el caso del Racing, que ha echado a Juan Carlos Mandiá para sustituirlo por Miguel Ángel Portugal. Sin embargo, las intenciones anteriormente citadas son sólo eso, intenciones. El deseo de directivos, jugadores y aficionados. Y claro, no siempre los deseos se hacen realidad.

En el caso del Racing, las cosas no están saliendo como estaba previsto. El juego no acaba de brillar y, lo que es peor, los resultados siguen siendo igual de malos. Vamos, que no parece que haya habido demasiados cambios en un equipo que está en una situación ciertamente complicada. De hecho, y ateniéndose a su situación en la tabla clasificatoria, está peor. Mandiá dejó al Racing en el puesto decimoséptimo, es decir, fuera del descenso. Ahora, dos jornadas más tarde, es decimonoveno empatado a puntos con el último. Lo dicho, peor.

Sin embargo, clasificaciones al margen, el equipo sí ha experimentado cierta mejoría. Parece paradójico que después de encadenar dos derrotas y de caer a la zona de descenso se pueda pensar que el equipo ha mejorado en algo. Pero lo cierto es que así es. ¿En qué? El Racing, al menos esa es la impresión que ha dado ante el Real Madrid y el Deportivo, ya sabe a lo que juega algo que, obviamente, no se podía decir en la etapa de Mandiá.

Uno de los aspectos en que el Racing ha cambiado es el relativo a la solidez defensiva. La línea de cuatro zagueros de Portugal está ligeramente más adelantada que la que empleaba Mandiá, algo que redunda en un beneficio para el equipo, que, de esta manera, está un poco más 'juntito', algo que los entrenadores, seas cuales sean sus tendencias futbolísticas, siempre valoran como algo positivo. Además, por lo que respecta a los laterales, ahora parecen tener más libertad para incorporarse al juego ofensivo. Aunque no se prodiguen demasiado, Morris y Christian, por decir los dos que, junto con Pinillos, han jugado con Portugal, ahora sí pueden llegar hasta la línea de fondo para central o, por lo menos, sí se pueden acercar a los interiores como apoyo en las jugadas ofensivas. Con Mandiá la cosa era diferente. A los laterales se les terminaba el campo en la línea del centro del campo.

Estas dos cuestiones, unidas a la mayor seguridad que está mostrando el equipo atrás (ha encajado dos goles en dos partidos, pero la sensación de solidez ha sido mucho mayor), han supuesto un importante cambio en el rendimiento del equipo que, tarde o temprano, debería traducirse en resultados más positivos.

También se han producido cambios en lo que al orden se refiere. El Racing de Portugal está mejor plantado en el campo. Puede que en ocasiones, como en los últimos minutos del partido contra el Deportivo, se haya visto a Moratón jugando casi como si de un 'nueve' se tratara. Pero es algo circunstancial. Los jugadores conservan su posición y tienen claro qué hacer en cada momento y dónde deben realizar su trabajo. Con Mandiá, sin ser una variación especialmente llamativa, si había algo más de desorden en el equipo.

En lo meramente futbolístico, la presión es otro de los conceptos que con Portugal en el banquillo han vuelto a cobrar protagonismo. El ejemplo más claro se puede encontrar en lo ocurrido en el encuentro contra el Barcelona en El Sardinero y, por ejemplo, el partido contra el Real Madrid en el Bernabéu. La actitud de los jugadores del Racing fue radicalmente diferente. Sin en el primero de los casos, los futbolistas del conjunto santanderino se limitaban a ver como las estrellas barcelonistas pasaban a su lado limitándose a admirar sus habilidades con el balón en los pies, en el segundo, sin que sea el ejemplo de presión que pueden poner en un curso para entrenadores, los futbolistas de Portugal sí se pusieron las pilas e inquietaron a los astros blancos. El resultado fue el mismo, una derrota, pero lo cierto es que las sensaciones de uno a otro partido variaron mucho.

Y es en este sentido, en el relacionado con las sensaciones, en el que más cambio se ha producido. En la etapa anterior, el equipo no trasmitía nada positivo. Ni siquiera daba la sensación de poder levantar la cabeza e iniciar una recuperación. Ahora, metido en descenso y todo, el Racing parece capacitado, al menos por actitud, para remontar el vuelo. Que lo consiga o no es otra cosa. Pero al menos, sí hay elementos que permiten pensar que si hay posibilidad de que la trayectoria descendente que ahora mantiene dé un giro de 180 grados y comience a apuntar hacia puestos más altos en la clasificación.

En cualquier caso, los cambios son, al menos por el momento, limitados. Todavía quedan cosas por cambiar. Quizá demasiadas. Una de ellas es, evidentemente, el acierto goleador, la faceta en la que más problemas está teniendo el Racing y que más caro le está costando en la presente campaña. Con Mandiá se marcaron pocos goles. Con Portugal, todavía ninguno. Del acierto que jugadores como Tchité, Geijo o Xisco tengan dependerá mucho el rendimiento que pueda ofrecer el equipo y, o da un giro radical, o el Racing estará condenado a pasar por serios problemas durante toda la campaña.

Tampoco han cambiado mucho los onces. Ocho de los jugadores que disputaron a las órdenes de Mandiá el partido contra el Athletic, tras el que el técnico fue despedido, volvieron a estar presentes el domingo en la visita del Dépor a El Sardinero. Tampoco varió el sistema. Ambos técnicos se aferraron al 4-4-2. Mandiá, de forma férrea. ¿Portugal...? Habrá que esperar para ver si, como en su anterior etapa, se mantiene firme en su propuesta o, por contra, se adapta a las características de su equipo para tratar de obtener el mejor rendimiento posible.

En lo que no han cambiado las cosas en absoluto es en lo relativo a los resultados. Con Mandiá eran malos. Y ahora, con Portugal, también. La clave está que la capacidad que tenga el nuevo entrenador para encontrar una solución. Por el momento hay que aferrarse a algunas sensaciones positivas para seguir pensando que el Racing jugará en Primera el año que viene.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 12:00 | 0 Comentarios | Enviar

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