Lunes, 26 de octubre de 2009

Mandi? se mete en problemas

Algo no funciona en el Racing. Lo sabe su técnico Juan Carlos Mandiá, que así lo reconoció en la sala de prensa tras el partido ante el Osasuna. Es de espera que lo conozca también el presidente del club, Francisco Pernía, ausente ayer por encontrarse en Cuba formando parte de la expedición de los embajadores del puro Habano. Y es muy consciente El Sardinero, que ayer mostró con una gran bronca final su desacuerdo con el entrenador, su descontento con el juego de sus futbolistas y su preocupación por la marcha del equipo. Y es que el dato es desalentador: el Racing aún no ha ganado en Santander en lo que llevamos de temporada. Tanta es la preocupación de la hinchada cántabra que ni el gol en el último minuto logrado por Arana para rescatar un punto ante el Osasuna de José Antonio Camacho sirvió para apaciguar los ánimos de una grada crispada con el pésimo rendimiento del equipo y harta de ver horribles espectáculos en El Sardinero. Tan grande fue la bronca que ni los jugadores se salvaron de los pitos cuando saludaron al 'respetable' desde el centro del campo. Una sonora pitada recorrió el campo pese a los intentos del encargado de la megafonía por tapar con la música los silbidos.

Pocas veces habla la afición de El Sardinero con tanta rotundidad como lo hizo ayer. Un fiel reflejo de que el Racing de Juan Carlos Mandiá no funciona. Ver desfilar a los aficionados por las escaleras del estadio ¡diez minutos! antes de que concluyera el partido es la evidencia más clara de que, quizá, el presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla, tenía toda la razón del mundo en sus críticas al juego del equipo, y que la mejoría que algunos quisimos ver en los encuentros ante el Valencia y el Zaragoza no era otra cosa que espejismos basados en el deseo.

El partido que protagonizó ayer el Racing fue pésimo. Mal en ataque, sin construcción en el centro del campo y peor en defensa y, lo que es más preocupante, sin el carácter que ha hecho de este equipo uno de los habituales en la Primera División en los últimos años.

El cuarto partido disputado en casa ha servido para comprobar cómo el discurso de Juan Carlos Mandiá se ha resquebrajado por todos los lados.

El Racing no juega absolutamente a nada. Huye del juego en el centro del campo (pese a haberse demostrado en otros encuentros que sí tiene capacidad para ello) y abusa del pelotazo. Balonazos en largo buscando a Tchité, a Munitis o a los dos hombres en la banda (Luis García y Serrano ayer) siempre previsibles, la mayoría de las ocasiones fáciles para el defensor. El Racing, ofensivamente, sólo vive de la velocidad de Serrano (por cierto, ayer toda la calidad que propagó en los diferentes medios de comunicación tras su gol en Zaragoza se la dejó en los centros al área) o de algún remate inesperado de Tchité. El resto de aportaciones son inexistentes.

El centro del campo del Racing se muere viendo pasar la pelota por encima de su cabeza y se hunde persiguiendo rivales durante los noventa minutos. Una muy mala señal para hombres como Colsa, Edu Bedia o Sergio Canales que viven del contacto con el balón.

Y la defensa es indefendible. Juegue quien juegue no ofrece seguridad, convive con la incertidumbre y los errores se suceden partido a partido. El Racing no sabe defender. Cada jugada a balón parado es un sufrimiento enorme y cada acción ofensiva rival es un momento de tensión a la espera de que llegue el tan temido fallo.

A Osasuna, a este Osasuna ordenado pero malo, le bastó con esperar el error de la zaga para ponerse por delante en el marcador. Aranda le sacó los colores a Henrique y su pase a Pandiani supuso el 0-1. Hasta entonces, el partido había deambulado entre errores de unos y otros, con mayor llegada cántabra gracias más a la intención que a la calidad o al juego.

Los intentos desesperados de Mandiá por encontrar una solución se quedaron en eso, en intentos y en la bronca de la afición cuando quitó del campo a Luis García. Al final, Arana rescató un punto en el último suspiro que no sirve para tapar la preocupación del racinguismo por la marcha del equipo.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 19:22 | 0 Comentarios | Enviar

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