Lunes, 05 de octubre de 2009

El Racing sufre la ley de Zigic

¡Cuántos puntos ha conseguido el Racing gracias a Zigic¡ A sus goles. A sus remates para rescatar al equipo del abismo y sumar puntos y puntos y más puntos. ¡Qué bien lo conocen los aficionados racinguistas¡ Ayer, por contra, el Racing probó su propia medicina. Comprobó de primera mano lo duro que resulta la ley de Zigic. La que impone el serbio con sus goles cuando el equipo contrario hace méritos más que suficientes para sumar puntos. Para soñar incluso con la victoria. ¡Tenía que ser él¡ ¡Maldita sea! Tenía que ser Zigic, el héroe convertido ayer en verdugo, el artífice de que el Valencia provocara la tercera derrota consecutiva en El Sardinero. Tres encuentros; tres derrotas; cero puntos. Motivo para la reflexión y para el análisis.

El fútbol es grande por impredecible. Por situaciones inesperadas. Fuera de la lógica. Al margen de las previsiones iniciales. Estaba todo un Sardinero alarmado por la presencia en el campo de David Villa, el pichichi de la Liga, y resulta que al final una lesión del delantero asturiano provoca que Unai Emery cambie de opinión y decida dar entrada en el campo a Nikola Zigic en lugar de Pablo Hérnandez. Y claro, Zigic no está, vista su situación en el Valencia, para desaprovechar estas ocasiones. La que ayer la dio la 'fortuna' con la lesión de Villa, la que le ofreció Unai Emery y la que le regaló Pinillos con su clamoroso error en la cesión a Toño.

Ahora bien, ¿hay diferentes formas de perder? La respuesta es sí. Con rotundidad. Aunque en la práctica el resultado sea igual. El mejor ejemplo fue la ovación con que la sufrida afición cántabra despidió ayer al equipo al término del partido. Pese al 0-1 que reflejaba el marcador y pese a la desilusión que la tercera derrota provocó en una hinchada que ayer entonó el «aquí estoy yo» para tratar de conducir al equipo a la primera victoria de la temporada, la respuesta es sí, hay dos formas de salir derrotado.

Se puede perder cómo contra el Barcelona. Sin presentar batalla, bajando los brazos, tirando la toalla casi antes de empezar. Y es censurable y criticable.

Y se puede perder como ayer. Con lucha, con entrega, con ocasiones, con algo de juego, persiguiendo al contrario, achuchándolo. Y si se cae al final, es perdonable y hasta aplaudible.

El Racing protagonizó ayer los mejores minutos de la temporada, sobre todo en la última media hora de la primera mitad. Llevó el peso del partido. Protagonizó las mejores ocasiones del encuentro. En resumen, hizo más méritos que el Valencia (que defraudó en Santander) para haber sumado los tres puntos. El error de Pinillos y la falta de definición final ante la portería de César son las claves que explican la nueva derrota.

Juan Carlos Mandiá encontró ayer la fórmula para que el Racing haya recuperado parte de sus señas de identidad. El gallego acertó en la mini revolución táctica y de hombres que decidió en el inicio (la defensa unos metros más adelantada que en partidos anteriores, Pinillos en el lateral derecho en lugar de Crespo y Colsa como el acompañante de Lacen en el centro del campo) y hasta la afición entendió los motivos para haber dejado en otros encuentro fuera de la convocatoria a Marc Torrejón vista la 'crisis' de juego que atraviesa el central.

Sí se le puede censurar al técnico que no lograra que el Racing mantuviera la intensión de la primera parte tras el descanso y que tardara demasiado en realizar determinados cambios. Además, pese a las modificaciones realizadas, el Racing sigue empeñado en tapar las dificultades de creación en el centro del campo con balonazos a los extremos y a los dos delanteros. Zapatazos que se pierden en la mayoría de las ocasiones en saltos imposibles de Pedro Munitis o en los empujones entre Tchité y los defensas contrarios. Aún así, desde el punto de vista del juego, la lectura del partido debe ser positiva. Lo preocupante es que el Racing sigue sin sumar puntos en El Sardinero. Tercer encuentro y tercera derrota. El técnico, el equipo, deben encontrar la solución para que El Sardinero se convierta en un fortín.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:10 | 0 Comentarios | Enviar

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