Lunes, 28 de septiembre de 2009

Un punto de fortuna

Hay debate en el racinguismo. Discusión entorno a una pregunta. ¿Tendrá razón Juan Carlos Mandiá en sus decisiones, en sus tácticas, en su apuesta por este modelo de fútbol? Los resultados del equipo fuera de El Sardinero le dan razón. Tres partidos jugados (Atlético de Madrid, Málaga y Almería) y cinco puntos en el bolsillo. Invicto a domicilio. Con ese juego directo que predica dándole resultado en forma de puntos en la clasificación. Con Diop y Lacen (dos pivotes defensivos) en el centro del campo destruyendo al rival, sacando la pelota y logrando goles. Con una defensa que, pese a las lagunas, se las arregla para que el equipo no pierda. Y con una delantera que, a pesar de las dudas que genera, termina por encontrar el camino del gol. Con todos estos argumentos Mandiá tiene razón. No hay nada más que mirar los resultados cosechados en los desplazamientos para corroborarlo.

En su contra está el propio juego del equipo. Malo. Con lagunas - enormes- en la defensa. Con dificultades -tremendas- para construir juego en el centro del campo. Y con problemas -muchos- para llegar con criterio a la portería rival. Ocurrió ante el Getafe, frente al Málaga, por supuesto ante el Barcelona, y ayer, en Almería, también.

El debate está ahí. Es innegable. Y la pregunta se mantendrá hasta los próximos partidos. ¿Tendrá razón Mandiá en todos sus argumentos y planteamientos?

El partido en Almería sirve de fiel reflejo a toda esta situación. El Racing, que fue superado totalmente en la primera parte por el cuadro dirigido por Hugo Sánchez, se trae de Almería un empate importante por la tranquilidad que dará al equipo y al entorno, tras un partido que tenía ganado a falta de dos minutos para su conclusión, pero que estuvo muy cerca de perder por los errores defensivos. Toño, en una extraordinaria acción en el último suspiro, y la siempre necesaria fortuna, fueron claves para que el equipo saliera vivo del estadio de los Juegos del Mediterráneo donde, curiosamente, nunca ha perdido. Y es que la suerte estuvo ayer del lado cántabro. En la jugada del segundo gol (el de Lacen, cuyo disparo fue desviado por Chico), en la acción de Christian tendido en el suelo rebotándole un balón que era gol, y en la parada de Toño.

Cambio tras el descanso

El resumen del encuentro es muy sencillo. El Almería superó en todas las facetas al Racing en los primeros cuarenta y cinco minutos y se fue al descanso gracias a un gol de Crusat al cuarto de hora. El conjunto de Mandiá fracasó en esa primera mitad en todas las líneas. La defensa hizo agua constantemente (especialmente Crespo en el lateral derecho y Henrique en el medio). El centro del campo fue incapaz de construir una jugada con criterio, con Lacen y Diop persiguiendo jugadores rojiblancos. Y en la delantera, Munitis se perdía en regates inútiles y Tchité demostraba ganas, pero nada más.

El Almería se bastó con el criterio de Bernardello en el centro del campo, la velocidad de Piatti en la punta del ataque y las llegadas de Crusat para desarbolar todo el sistema defensivo del Racing.

El descanso fue la mejor noticia para los cántabros, sobre todo después de ver cómo un zapatazo de Crusat se estrellaba en la cruceta de la portería de Toño.

En la reanudación, el equipo cambió. El Racing fue capaz de combinar en la medular, Arana y Serrano comenzaron a entrar por las bandas y Munitis enlazaba con acierto con Tchité. El resultado llegó pronto con el gol del empate de Tchité, gracias sobre todo el extraordinario servicio de Serrano que el delantero congoleño no desaprovechó.

Lo más difícil estaba hecho. El Racing, mucho más asentado ahora que el Almería sobre el terreno de juego, se encontró con el partido igualado y con un rival que comenzaba a hundirse entre dudas para desesperación de su afición. Faltaba rematarlo. Y lo hizo Lacen. Con el primer guiño de fortuna del encuentro. Su disparo desde el borde del área fue desviado por Chico antes de colarse en la portería de Dani Alves.

Con el 1-2, el Almería se lanzó a por el empate y al Racing se le acumularon los errores defensivos. A falta de dos minutos para la conclusión un saque de esquina fue rematado completamente solo por Uche. Era el empate.

El gol fue un mazazo para el cuadro cántabro, que entró en una interminable cadena de errores. Christian, tirado en el suelo, desvió de forma increíble un disparo de David Rodríguez y Toño, con el pie, sacó otro remate de Uche para dejar el 2-2 en el marcador.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:21 | 0 Comentarios | Enviar

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