Mi?rcoles, 16 de septiembre de 2009

Pasado y presente en La Rosaleda

El campo de La Rosaleda, en Málaga, será el escenario en donde se encuentren el próximo sábado el pasado y el presente del Racing encarnados en los dos responsables del ambos contendientes. Por un lado estará Juan Carlos Mandiá, actual entrenador del Racing y verdadera apuesta de la entidad por un proyecto joven y con proyección. Por un plan de futuro. Por otro, Juan Ramón López Muñiz, técnico del Málaga y ex entrenador del conjunto santanderino, que hace poco más de un año llegó a Santander con las mismas perspectivas que su sucesor las cuales, pasada una temporada más bien gris, acabaron por convertirse en una generalizada desilusión entre una desencantada afición.

Ahora, en el inicio de una nueva temporada, cuando ambos equipos están aún dando sus primeros pasos en la competición, el pasado y el presente del Racing se encuentran en La Rosaleda. Cada uno con sus virtudes y sus defectos. Cada uno con sus incuestionables diferencias.

1 SISTEMA DE JUEGO


El sistema empleado por Juan Carlos Mandiá es un clásico 4-4-2. Con una zaga sólida, bien apoyada por dos pivotes de marcado carácter defensivo, el técnico gallego pretende construir la casa por los cimientos, es decir, mantener una estructura contundente atrás para, a partir de ahí, comenzar a buscar el juego ofensivo, en el que cobran una especial relevancia los dos jugadores de banda, sobre los que recae buena parte del fútbol de ataque. Arriba, Mandiá encomienda el juego de su equipo a un hombre de referencia bien secundado por un segundo delantero. Eso sí, el entrenador verdiblanco pide participación ofensiva a todos sus jugadores y es que, aunque se apueste por una defensa firme, su equipo se puede definir como ciertamente ofensivo.


También con un 4-4-2 como bandera, López Muñiz sustentaba todo el juego de su equipo en una buena aplicación defensiva. El equipo del técnico asturiano tenía una menor vocación ofensiva que se apoyaba, sobre todo en la segunda parte del campeonato, en la presencia de un jugador como Zigic capaz de resolver cualquier entuerto en el área rival. La ambición no era uno de los rasgos que definía el Racing de López Muñiz.

2 OBJETIVOS DE LA TEMPORADA


En un equipo modesto como el Racing, el primer objetivo es siempre la permanencia. Sin embargo, Mandiá, al menos eso es lo que ha dejado claro desde que llegó a Santander, continuar en Primera el próximo año no es un objetivo único. El entrenador gallego tiene claro que cualquier cosa puede producirse y que, dependiendo de cómo se desarrolle la temporada, el Racing puede llegar a pensar en metas más ambiciosas que la mera salvación.


Con una plantilla similar a la actual, López Muñiz dejó claro desde el principio que la permanencia era el objetivo al que podía aspirar el Racing. Quizá nunca lo dijo de manera tajante, aunque sus actuaciones al frente del equipo sí lo dejaron bien claro. Sólo hay que recordar la escasa ambición en algunos partidos de la Copa de la UEFA o del tramo final del campeonato de Liga para comprobar que cualquier cosa que fuera un poco más allá de la mera salvación no tenía hueco en la agenda del asturiano.

3 RELACIÓN CON LA PLANTILLA


Lo aseguraban quienes ya le conocían: Juan Carlos Mandiá es el único jefe de las plantillas que tiene a sus órdenes. Escucha a los jugadores, cierto, pero el único criterio que sirve es el suyo -o el de sus ayudantes-. Al técnico gallego no le ha temblado el pulso a la hora de dejar en el banquillo a alguno de los pesos pesados de la plantilla verdiblanca a las primeras de cambio. Tampoco para dejar fuera de la lista a refuerzos de relumbrón contratados en el último verano. Son decisiones sin duda controvertidas, pero que dejan bien a las claras que se trata de un entrenador con una fuerte personalidad.


Quizá sea demasiado contundente asegurar que a López Muñiz se le fue la plantilla de las manos, aunque lo cierto es que durante el año que estuvo al frente del conjunto santanderino tuvo sus más y sus menos con algunos jugadores. La situación tuvo su punto culminante en los días previos a la ya famosa concentración de La Oliva, en la que el equipo dio un giro de 180 grados a su rendimiento para pasar de una situación verdaderamente preocupante a remontar el vuelo y colocarse en una zona de la clasificación mucho más relajada. Los episodios con algunos de los suplentes, repudiados por la grada, también hay que colocarlos en el debe del ex técnico verdiblanco.

4 RELACIÓN CON EL CLUB


Reivindicativo y, además, implicado en la gestión. Así se ha mostrado Juan Carlos Mandiá desde que aterrizó en el club de El Sardinero. El entrenador gallego se ha cansado de pedir jugadores, sobre todo delanteros, y ha mantenido un pulso dialéctico con los responsables del club con los refuerzos para la presente temporada como tema central. En cualquier caso, Mandiá ha asumido un papel verdaderamente protagonista en todo lo relativo a gestión de la plantilla, es decir, a la hora de decidir quién puede entrar a formar parte de ella y qué jugadores deben hacer las maletas y buscarse trabajo en algún otro equipo.


López Muñiz se conformó con lo que le dieron. Al menos esa es la impresión que se puede obtener tras analizar lo ocurrido en la pasada temporada. El entrenador asturiano, cuya relación con los responsables del club fue claramente de más a menos, tuvo que soportar como su preparador físico, un hombre de su plena confianza, era virtualmente destituido para, con el paso del tiempo, ver como continuaba en el cuerpo técnico y el asunto quedaba en el olvido.

5 RELACIÓN CON EL ENTORNO


Desde el mismo momento en que su nombre apareció en las quinielas como posible entrenador del Racing, Mandiá comenzó a ser bien acogido por todo el racinguismo. Puede decirse, sin duda, que el técnico gallego ha caído de pie en Santander. La ilusión que de nuevo se ha generado en torno a su presencia en el banquillo es algo que, pese al pobre inicio de la temporada, resulta palpable entre los aficionados que ven en él al sustituto perfecto del nunca olvidado Marcelino. Además, por si fuera poco, Mandiá cuenta con el apoyo prácticamente unánime de los medios de comunicación de la región, algo de lo que no todos los técnicos que han pasado por Santander pueden presumir.


Aunque en el momento de su llegada también fue respaldado por los aficionados, Muñiz fue, con el paso del tiempo, perdiendo todo su crédito. La trayectoria del equipo, el pobre juego exhibido durante buena parte de la temporada y la escasa habilidad del técnico para relacionarse con el entorno del club fueron unas losas demasiado pesadas que acabaron pasándole factura, en algunos casos de una manera absolutamente rechazable, como cuando fue increpado por unos energúmenos junto a El Sardinero.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 20:13 | 0 Comentarios | Enviar

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