Domingo, 01 de marzo de 2009

Osasuna se ahoga en El Sardinero

Mucha voluntad y poco fútbol en un partido que tuvo el desenlace natural ante la escasez de creatividad. Racing y Osasuna firmaron un empate en un encuentro en el que Osasuna puso mayor criterio y los cántabros la emoción en el área. Serrano adelantó a los de Muñiz al cuarto de hora y Pandiani rescató a los rojillos justo al filo del descanso. Precisamente algo de lo que no podrán gozar los de Camacho tras el resto de resultados, que devuelven a Osasuna al descenso y dejan al Racing donde estaba, en zona de nadie.

Un lugar del que será difícil que los cántabros salgan con un fútbol como el desplegado ante el equipo navarro. Los de Muñiz, cuando faltan sus pilares ofensivos, son demasiado previsibles en campo rival. Sólo el buen criterio de Lacen y la movilidad de Jonathan Pereira (le sigue faltando remate) pueden desajustar a un equipo disciplinado.

Algo similar le ocurre a Osasuna, en clara mejoría pero con pocos recursos ofensivos. El orden defensivo les ha devuelto a la lucha por la permanencia, pero se antoja difícil que los de Camacho no lleguen con agobios a las últimas jornadas. Su dependencia del juego aéreo y las jugadas a balón parado obligan a los rojillos a encomendarse a la inspiración de Masoud y Pandiani, porque Portillo ni está, ni se le espera.

Pereira perdona, el Rifle dispara

Con esas limitaciones, no es de extrañar el rumbo que tomó el encuentro. En los minutos de tanteo, Óscar Serrano aprovechó para adelantar a los locales en posición dudosa y con la ayuda de un desacertado Roberto, que se quedó con las ganas de batir el récord de Santamaría. Dos minutos después, el Racing pudo asestar un golpe decisivo a los de Camacho, pero Iturralde pasó por alto el claro derribo de Monreal sobre Pereira.

Fue el pequeño delantero el protagonista de la siguiente ocasión, pero su golpeo no fue del todo bueno y el balón no encontró portería. El delantero gallego es un arma mortal para cualquier defensa, pero su balas siguen siendo de fogueo. Todo lo contrario que Pandiani. El Rifle no suele tener la pólvora mojada, y menos cuando el balón viene por arriba. El delantero rojillo aprovechó un despiste de la zaga cántabra para poner el empate al borde del descanso con un certero cabezazo.

Indulto cántabro

El empate devolvió la tranquilidad a los de Camacho, que se hicieron con el mando del partido en el segundo acto. Dominio estéril y sin profundidad, con la velocidad de Juanfran y las jugadas a balón parado como único peligro. No le hizo falta al Racing hacerse con el cuero para crear las mejores ocasiones del choque. Toni Moral, en un mano a mano, o Pereira y Lacen, con sendos disparos, pudieron anestesiar el ímpetu navarro.

Voluntad mermada con un empate que sabe a poco y vuelta a la necesidad y el mínimo margen de error. Osasuna regresa a los puestos de descenso y deberá volver a remar contracorriente. El Racing, por su parte, sigue instalado en la zona tranquila, sin problemas, pero con pocas ambiciones.

Fuente: Marca


Publicado por Castro2 @ 21:51 | 0 Comentarios | Enviar

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