Lunes, 02 de febrero de 2009

Messi fue injusto con el Racing

Nadie lo puede discutir. Ni en Santander, ni en la Ciudad Condal. Hay dos Barcelonas. El que no tiene a Messi y el que juega con el argentino. Al primero se le puede ganar. Lo demostró ayer el Racing. Al segundo, no. Es imposible. Los números así lo demuestran. El astro argentino, considerado por muchos como el mejor futbolista del mundo, no sólo tiene velocidad, verticalidad, regate, también tiene gol. Y de eso va sobrado. Dos destellos del ariete argentino impidieron al Racing consumar la hazaña de derrotar al líder de la liga, imbatido desde la primera jornada del campeonato. El Racing, un gran Racing salvo en la recta final del encuentro, anuló al Barcelona durante la primera parte del partido; logró adelantarse en el marcador por mediación de un penalti cometido por Márquez sobre Pereira y transformado por Zigic; pero cuando El Sardinero soñaba con la proeza, el Barcelona metió la sexta marcha, Guardiola tiró de Messi, hasta entonces en el banquillo, y el cuadro catalán remontó en el partido.

Messi es bueno. El mejor. Tan bueno que cómo dijo un compañero mío es capaz hasta de regatear las patadas que tratan de darle los defensas. Pero Messi, ayer, fue injusto con el Racing. Porque el extraordinario trabajo de todo el equipo no mereció esa derrota. Salió el argentino y el Racing, que mandaba en el marcador, murió. Se acabó. Terminó fundido y con una duda -¡maldita y eterna duda!- que centrará todos los debates en el entorno del club. ¿Acertó López Muñiz con el cambio de Pereira por Tchité? Probablemente no. Y en caso contrario, que se lo pregunten a Márquez y a Piqué, a los dos grandes centrales del Barcelona que ayer parecieron de Segunda División y que terminaron mostrando todas sus vergüenzas ante la velocidad del pequeño delantero del Racing. Él provocó el penalti y él castigó a los dos centrales hasta el punto de que no pudieron terminar el encuentro al ser expulsados.

Quizá, el técnico estuvo forzado a realizar el cambio por la necesidad de vender al delantero congoleño antes de que finalice el mercado internacional (hoy, lunes), pero eso ya forma parte de la historia del partido.

Aún con la derrota en el marcador de El Sardinero, la lectura del encuentro debe ser muy positiva para el Racing de López Muñiz. El técnico fue inteligente a la hora de plantear el partido y los futbolistas le respondieron en el césped con un gran trabajo y un gran partido.

El partido transcurrió por el camino esperado, marcado por dos estilos de entender el fútbol totalmente opuestos, y que provocó que no fuera muy espectacular para los ojos de los 22.000 aficionados que ayer llenaron El Sardinero. El Racing cedió al balón desde el inicio al Barcelona y se aprestó a estar bien colocado en el campo, a juntar las líneas del centro del campo y la defensa y a mantener la zaga bien plantada delante del área grande de Toño. El cuadro cántabro permaneció agazapado. Esperando su oportunidad. En la búsqueda de ese balón que permitiera salir, con criterio, buscando las bandas y, sobre todo, la velocidad de Pereira.

Y la estratagema funcionó a las mil maravillas. Hasta el punto de que Toño prácticamente pasó desapercibido en la primera mitad y de que las mejores ocasiones del encuentro fueran cántabras, con un disparo de Pereira al poste incluida. El conjunto de Guardiola se atascó en la tela de araña que tejió López Muñiz. Xavi, Iniesta y Touré se ahogaban en el centro del campo. Henry no conseguía superar a Valera y de Eto'o se desconocía si estaba en el campo.

El Racing lo hacía a la perfección. Controlaba al Barça, robaba el balón y llegaba a las inmediaciones del área de Valdés. El premio llegó en la segunda parte. Penalti de Márquez a Pereira y gol de Zigic. El Sardinero era una fiesta. Y en eso, Guardiola llamó a Messi. «Al campo». Salió, marcó y se llevó la victoria para Barcelona.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:34 | 0 Comentarios | Enviar

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