Domingo, 01 de febrero de 2009

21 terr?colas y un extraterrestre

Un proverbio etíope recomienda no agarrar nunca la cola del leopardo, pero si decides hacerlo, aconseja no soltarla. El Racing empequeñeció al líder hasta su mínima expresión (sólo disfrutaron de dos ocasiones en noventa minutos) y demostró ser superior a los culés hasta que se adelantó en el marcador. A partir de entonces, el temor a perder lo conseguido, el cansancio acumulado, y la entrada de un decisivo Leo Messi, igualó el duelo con oportunismo y decantó la balanza con una obra de arte.



El caso es que durante cuarenta y cinco minutos el Barcelona pareció un rival terrenal. En primer lugar, el rival del Racing modificó su alineación en función de Nikola Zigic. Guardiola dispuso un doble pivote eminentemente defensivo formado por dos torres de 1,90 metros como Sergio Busquets y Yaya Touré. Iniesta se dejó caer sobre el extremo derecho, aprovechando la proyección ofensiva de Alves. Tras un tanteo inicial, el Racing dispuso de la ocasión más clara para adelantarse en el marcador. Un balón en largo desde el frente local pilló desprevenido a Márquez y Pereira se plantó sólo en el pico del área pequeña. Levantó la cabeza y al comprobar que no había ningún jugador con la camisa blanca, decidió chutar pese a encontrarse escorado. Desgraciadamente su sorpresivo disparo se estrelló en el poste. Esta acción desmitificó a los blaugranas y los montañeses se animaron, incluso, a disputarle la posesión del balón al Barça. La permuta táctica de Guardiola, deshaciendo su dibujo habitual con un doble pivote de contención, generó una transición del balón menos fluida de lo habitual.

Tanto Touré, como Busquets, ralentizaron la enebración de la jugada, mientras que el destierro de Iniesta en la banda impidió dotar al juego culé de su característica movilidad por el centro. De hecho, apenas se vieron paredes entre la divisoria del campo y el semicírculo del área. Eso sí, cuando aparecía Xavi, el ataque visitante subía muchos enteros por el costado izquierdo, donde Henry lo intentó sin éxito una y otra vez. Tal fue la frustración del internacional francés, que decidió probar fortuna por el perfil contrario, ante la solvencia de Valera.

Pese a la tarde gris que recibió al encuentro, el mismo se fue calentando de forma proporcional a la indignación de los espectadores por la actuación arbitral. A la media hora de juego, Fernández Borbalán decidió mirar para otro lado en la primera falta lateral que dispuso el Racing. Busquets, quien estaba agarrando a Nikola Zigic desde que el colegiado decretó la falta, acabó tirando al suelo al gigante. Un penalti clamoroso, al que le siguió un ‘rifi-rafe’ entre Touré y Oriol. Especialmente fea fue la recriminación de Piqué al zaguero local tendido sobre el césped. El canterano reflejaba así el nerviosismo del líder. Fruto de esto se generó otro roto por la parte de Márquez, que permitió un dos para dos a Pereira y Zigic. El serbio le dejó un generoso pasillo a su compañero mientras buscaba el punto de penalti, pero el gallego no supo qué hacer y el balón acabó mansamente en las manos de Valdés. 

A la vuelta del descanso, el Racing volvió al duelo con la misma actitud combativa. A los diez minutos, Márquez derribó en el área a Pereira y el colegiado esta vez no vaciló. Zigic tomó la responsabilidad y batió con tranquilidad al meta. A partir de entonces, el Racing se echó atrás y allanó el trabajo al rival. Tras el susto del Espanyol en la Copa, Guardiola reconoció la dificultad de medirse a un equipo que no tiene nada que perder. Esa es la única manera de vencer al Barcelona, tal y como lo evidenció el Racing hasta que el gol de Zigic le volvió timorato. La entrada de Messi y la envergadura de lo conseguido, provocaron que se olvidaran de atacar. Entonces, el líder no perdonó en la primera oportunidad que tuvo. Xavi cabeceó al larguero, con tan mala suerte que el rechace le cayó a un oportuno Messi, que igualó el partido. El Barça volvió a tiranizar la posesión del cuero y el segundo no se demoró en exceso. Messi controló un balón por alto con el pecho y evitó la tarascada de su par en el aire. En el preciso momento que pudo poner sus pies sobre la tierra, marcó un golazo de tiro cruzado, ayudándose de una semivolea, para así volver a elevarse hasta el altar de mejor jugador del mundo en estos momentos.

Fuente: Alerta


Publicado por Castro2 @ 22:46 | 0 Comentarios | Enviar

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