Lunes, 10 de noviembre de 2008

Otro paso adelante

Sufrida, pero victoria al fin y al cabo. Eso es lo que consiguió ayer el Racing ante un Sporting que, muchos años después, volvía a El Sardinero y lo hacía en plena racha de resultados y avalado por su capacidad goleadora. Sin embargo, el equipo de López Muñiz no se dejó influenciar por estos antecedentes y planteó, como ya hizo en Liga ante el Valencia y en la UEFA frente al Schalke 04, un partido serio. En esta ocasión no fue brillante, pero sí práctico al máximo. Y es que no siempre se puede hacer un buen juego para ganar y ayer, en El Sardinero, se vio un ejemplo clarísimo.

López Muñiz encomendó al mismo equipo que había ganado en Mestalla y empatado con los alemanes en Santander que rubricara el cambio vivido en apenas una semana. Y lo consiguió. No hizo un juego para presumir, ni mucho menos, aunque sí lo suficientemente útil como para que el 'temible' Sporting de Preciado recuperara su condición de modesto -algo que también es el Racing- y volviera a su realidad.

Tarea complicada 

Pero, pese a todo, la tarea no fue sencilla. Y no lo fue porque ayer parecía el día del desacierto, al menos en lo que a los pases se refiere. La lista de errores cometidos por los jugadores verdiblancos, sobre todo los del centro del campo, fue casi interminable. Las posesiones del Racing eran extremadamente cortas y así poco o nada podía hacer ante la portería de Cuéllar. Era la solidez defensiva la que mantenía a los cántabros en el partido. Los asturianos, por su parte, se dedicaban a armar los vertiginosos contragolpes propios de cualquier equipo de Preciado y a llegar en masa a las inmediaciones de la portería de Toño.

Sin embargo, y pese a que era el Sporting el que, más o menos, tenía el control del juego, no llegaba a dar la sensación de poder llevarse el partido. Más bien todo lo contrario. Y es que parecía que el Racing, en cuanto se lo propusiera, podría hacer daño a la más que endeble zaga gijonesa.

Para verlo hubo que esperar a la segunda parte, cuando López Muñiz quitó a un muy desacertado Serrano y metió Juanjo. El cambio tuvo consecuencias colaterales. Pereira pasó a la izquierda y el de Ontaneda se colocó en punta junto a Tchité.

Más arriba 

Estos movimientos permitieron al Racing dar un pasito adelante, el que le faltaba para tomar las riendas del partido y avivar la ilusión de sus aficionados.

Los resultados de este nuevo planteamiento se vieron rápido. En una jugada personal, Tchité se fue acomodando el balón hasta poder encarar la portería asturiana. Cuando lo tuvo claro, su disparo, que tenía toda la pinta de salir muy desviado, pegó en Camacho y se coló mansamente en la meta de Cuéllar. El Racing apenas había despertado y ya mandaba en el marcador.

El gol fue como un puyazo para los cántabros, que vivieron sus mejores momentos en el partido en los diez minutos siguientes al autogol de Camacho. Las llegadas a las inmediaciones del área sportinguista se sucedían, aunque la verdad es que no eran demasiado peligrosas.

Mientras tanto, los asturianos, sin saber qué hacer, veían como la magnifica racha que habían iniciado cuatro jornadas atrás estaba a punto de desvanecerse. Sus argumentos, demasiado pobres, no pasaban de pelear en el cuerpo a cuerpo en el centro del campo y de tratar de salir en alguna contra desde atrás. Pero, a diferencia de lo que ocurrió en la primera parte, en este caso no tuvieron tanto acierto.

La confirmación 

Con este panorama, el Racing veía como los minutos iban pasando y como cada vez tenía más próxima una victoria que sirve para confirmar que lo del Valencia y el Schalke no había sido un sueño. Diego Castro estuvo a punto de despertar a los cántabros con un disparo al que Toño respondió con una espléndida parada, pero ya no había tiempo para más.

El 'nuevo' Racing de López Muñiz es una realidad. Puede que ayer no brillara como en los dos últimos encuentros, pero no es menos cierto que en un partido más o menos completo ha confirmado que este Racing ya no es el de las primeras jornadas.

Ahora, las sensaciones son diferentes y para comprobarlo, sólo hay que estar un poco pendiente de lo que ocurre en la grada de El Sardinero, que ya disfruta de la primera victoria de su equipo en el campo santanderino y, lo que es mejor, que tiene motivos para mirar hacia adelante con cierto optimismo. Moderado, sí, pero optimismo.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 17:58 | 0 Comentarios | Enviar

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