Domingo, 09 de noviembre de 2008

Fin de rachas en El Sardinero

El Racing de Santander cortó la racha de triunfos del Sporting y, a su vez, acabó con su mal comienzo de temporada en El Sardinero, donde no conocía la victoria. Tchité, con la colaboracíón involuntaria de Diego Camacho, fue el autor del único gol de un partido que tuvo una parte para cada equipo y que decidió la fortuna.  

Y es que, sin la suerte que tuvo Tchité en el tanto racinguista, el marcador difícilmente se abría movido. Ambos equipos evidenciaron falta de pegada, eso que diferencia a los grandes de los modestos. Fue lo único que le faltó al partido, porque entrega y ganas no les faltaron a ninguno.  

En el cómputo general, hubo máxima igualdad, aunque dividida por tiempos. La primera mitad fue del Sporting, que a pesar de tener menos el balón en su poder, daba más sensación de peligro que su rival. Kike Mateo pudo abrir el marcador a los tres minutos, pero tuvo el punto de mira desviado. El propio Kike Mateo probó fortuna poco después, pero esta vez fue Toño quien le frenó con un paradón.  

Sin embargo, la mejor ocasión de los primeros cuarenta y cinco minutos estuvo en poder del Racing. César Navas remataba de cabeza al larguero tras el saque de una falta y Colsa no aprovechaba el rechace. Pasaba la media hora de encuentro y de ahí al descanso poco más se vio.  

Cambio de papeles
Tras el paso por vestuarios fue el conjunto local el que tomó la alternativa. Sin desarrollar un juego brillante, fue encerrando al Sporting, aunque sin llegar a inquietar a Cuéllar. Por no inquietar, no lo hizo ni en el gol, pero esa acción afortunada cambió las cosas. Tchité, que está en estado de gracia (cinco goles en ocho días), disparaba desde la frontal con muy poca puntería. El balón tenía camino de dirigirse al córner, pero por medio se encontró con Diego Camacho y cambió su trayectoria.  

El gol poco cambió las cosas. El Racing reculó nivelando ligeramente la balanza, aunque el control seguía estando bajo su poder. Manolo Preciado hizo cambios tratando de dar un nuevo giro al partido. Sus jugadores se lanzaron hacia arriba sin miedo, pero sin pegada. Diego Castro tuvo las dos mejores oportunidades. La primera, en un remate de cabeza que se fue por encima del larguero. La segunda, con el tiempo reglamentario cumplido, obligó a Toño a hacer el paradón de la tarde para suerte de su equipo.

Fuente: Marca


Publicado por Castro2 @ 21:59 | 0 Comentarios | Enviar

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