Viernes, 07 de noviembre de 2008

El Racing se niega a rendirse

El primer camino europeo en la historia del Racing bien se merece un esfuerzo, una batalla por elevarse ante las adversidades y aferrarse a los sueños. Los cántabros se niegan a rendirse. Encuadrados en un grupo con veneno por donde lo mires, este Racing le mira la cara al enemigo sin echar la vista atrás. Eso hizo con el Schalke. Sin complejos, peleó, trabajó, incordió y no se conformó con el empate, algo que sí hicieron los alemanes. 

La derrota contra el Twente en el estreno de una fase sin cabeza, enemiga de la calculadora, obligaba a los cántabros a sacar algún premio en su propia casa. Fue el mínimo; pero, al menos, el Racing se mantiene en el ring. Los alemanes no engañaron a nadie. Son un equipo previsible, ciertamente plano, pero potente en el cuerpo a cuerpo. A fin de cuentas, alemán de la cabeza a los pies.

Muñiz se olvidó de rotaciones y sucedáneos. Puso de inicio lo que tenía que poner, con Jonathan Pereira y Tchité en punta y Munitis con la energía desde el pitido inicial. La electricidad de Pedro contagia. El Racing tuvo las ideas claras. Concedió el balón a un Schalke que sufre llevando la iniciativa y apostó por robar y salir lanzado con el cuchillo entre los dientes. Regaló demasiado campo a los de Fred Rutten, todo hay que decirlo, y favoreció las llegadas por la derecha de Rafinha, uno de los pocos que rompe la tónica del 'panzer' alemán. 

Ventaja sin tiempo para disfrutarla
La paciencia no la perdió nunca el Racing y, sólo Kuranyi, tras perdonar en un rechace de Toño, hizo pensar en un guión erróneo. El paso por vestuarios trastocó los planes de los germanos. Dos bajitos, imponentes y con descaro, se encargaron de tomarse otra noche de travesura. Hablamos de Munitis y de Jonathan Pereira. De sus botas nació el primero.

Jonathan pinchó con la elegancia de un funambulista un servicio del capitán, cruzó el esférico ante la salida de Neuer y, cuando se perdía por la línea de fondo, apareció la pierna derecha de Tchité para abrir el marcador. La racha del '7', que ya lleva tres partidos seguidos viendo puerta, permitió al Racing hacerse con una ventaja que no duró demasiado. Exactamente unos pírricos cuatro minutos.

Misión en París 
Un zurdazo de Engelaar desde la frontal, que acabó en las redes, igualó la situación en el marcador de El Sardinero. Farfán hizo daño por la banda y originó el disparo del holandés, inalcanzable para Toño. El Racing recibió el golpe, se levantó y se quedó con las ganas. A pesar del empate, se empeñó en no conformarse con las tablas, buena señal.

La próxima misión del Racing en el Viejo Continente pasa por el mítico Parque de los Príncipes. La visita al territorio del PSG se antoja decisiva de cara a un futuro en que los de Muñiz no quieren arodillarse y dar las gracias por la aventura.

Fuente: Marca


Publicado por Castro2 @ 1:08 | 0 Comentarios | Enviar

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