Domingo, 14 de septiembre de 2008

Milagro en el Camp Nou

El Racing consiguió un importante punto a domicilio ante el Barça en el Camp Nou, escenario de un partido agónico para el equipo azulgrana, tan voluntarioso como desacertado, incapaz de ganar en sus dos primeros compromisos ligueros para preocupación de su hinchada y de su entrenador, Pep Guardiola. Los de Muñiz reaccionaron con rapidez al gol marcado por Messi en el minuto 71 y, tan sólo cinco después, igualaron de nuevo la contienda por medio de Jonathan Pereira, estableciendo el 1-1 definitivo.

Tanto le costó madurar el partido que el Barça se despistó en el peor momento y le puso un punto en bandeja al cuadro santanderino. Cuando parecía que se había trabajado la victoria con esfuerzo y dedicación, encajó el empate en una acción a balón parado, uno de sus puntos débiles, que aprovechó a la perfección el equipo entrenado por Muñiz.

El equipo blaugrana demostró compromiso y persistencia frente al Racing que fue un rival áspero, bien plantado en el césped, hábil en el cuerpo a cuerpo y capaz de resolver en su única oportunidad de gol.

En una versión mejorada con respecto a su estreno liguero, con el debutante Sergio Busquets como director de orquesta, el Barça movió la pelota con criterio. Hleb y Pedrito hicieron de extremos, pero no encontraron rematador porque Eto'o estuvo despistado y fuera de foco. El Racing supo mover el encuentro con criterio y esperar que llegara su oportunidad para aprovecharla y sumar un punto valioso en un campo complicado como es el Camp Nou.

El partido comenzó sin mucho fútbol sobre el terreno de juego. El Barça dominaba el partido, pero no conseguía crear ocasiones de gol, ya que el Racing no le dejaba ningún hueco. Apenas hubo ocasiones durante los primeros 45 minutos de juego y, aunque el Barcelona dominó el partido, la primera parte se extinguió sin mayor historia. El Racing se encomendó a su 4-4-2 como receta para anular al Barça y dejó pasar los minutos, muy confiado en sus opciones pese a lo solemne del escenario.

En la reanudación, el Barça se animó. El paso por los vestuarios puso a tono a los jugadores azulgrana, que se volcaron sobre el terreno de juego. El equipo ganó ritmo y velocidad y encerró aún más al Racing en su área. A punto estuvo Alves de romper el empate cuando aún no se había cumplido el primer minuto, en un balón suavemente bombeado que Toño desvió al larguero.

Obligado por las circunstancias, Guardiola miró al banquillo, donde esperaba, impaciente, Messi, remedio para partidos tan atascados. El Racing, impávido, se dedicó a replegarse a y rezar. Todos los argumentos futbolísticos los mostró el Barcelona. Al Racing, en cambio, le acompañó la suerte. Y es que mucha suerte tuvo, ya que el gol de los azulgrana se hacía esperar, y el Racing soñaba con una tímida ocasión para adelantarse en el marcador.

Con Messi en la cancha, el equipo azulgrana abrió más el campo y coleccionó ocasiones, hasta el punto de convertir a Toño en el jugador más destacado del Racing.

El Barça abrió el partido desde el punto de penalti, en una acción absurda de Christian. El lateral cortó un balón con el brazo izquierdo y el colegiado sancionó la pena máxima para alivio del Barça. Messi, con su calma habitual, transformó el penalti. Carrera corta, sangre fría y engaño al portero.

Después de ponerse por delante en el marcador, el Barça respiró aliviado. Y el Racing lo aprovechó. Lo hizo a balón parado, en una falta aparentemente inocua. Garay colocó el balón en una maraña de piernas, en el punto de penalti. Jonathan Pereira fue el más listo y desvió el balón lo suficiente como para empatar el partido y silenciar el Camp Nou.

Ni la entrada de Bojan, último cartucho de Guardiola, le alcanzó al Barça.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 13:10 | 0 Comentarios | Enviar

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