Jueves, 11 de septiembre de 2008

Sin t?rmino medio

La confección final de la plantilla ha dado mucho que hablar una vez finalizado el mercado de fichajes. La salida de hombres importantes como Duscher o Jorge López, la incertidumbre que generan las nuevas caras, las incorporaciones de última hora que no convencieron a los aficionados, pasando por el fichaje frustado de Zigic o las críticas del propio Francisco Pernía al resultado final.



En cuanto a lo estrictamente deportivo, hay puestos donde Muñiz tiene mucho donde elegir, leáse el eje de la zaga. Garay, Navas, Ze Antonio, Oriol, Marcano o Moratón, son seis centrales que pueden ocupar un lugar en el once sin que el equipo se resienta por ello. 

En otras demarcaciones, el técnico asturiano cuenta con suficientes efectivos, pero con unas caracteríticas de juego muy similares. Mohamed Tchité, Pedro Munitis y Jonatan Pereira, son tres jugadores con capacidad para ser titulares, pero que ofrecen casi lo mismo. Velocidad y habilidad a raudales, pero no gozan de la presencia física suficiente para permitir alternativas en ataques. 

Óscar Serrano o Jorge Gonçalves, quienes en un momento dado pueden ocupar la mediapunta, son más de lo mismo. Tan sólo Juanjo se sale de la tónica general y puede aguantar el cuero de espaldas o ser una amenaza en los balones aéreos. 

Donde peor anda el equipo es en las bandas. Fue uno de los puestos que anduvo más escaso la pasada campaña y uno de los puntos sobre los que incidió mucho Muñiz durante la pretemporada. La marcha de Jorge López al Zaragoza y la ausencia de Pablo Álvarez, dejan al míster sin un jugador especializado en esa parcela.

O realiza un planteamiento muy atrevido con dos extremos o excesivamente conservador con dos laterales reconvertidos. Serrano, Pereira o Gonçalves, tienen vocación eminentemente atacante, mientras que Laszlo Sepsi o Juan Valera, no tienen capacidad para desbordar en el campo rival. La entidad de los primeros oponentes del Racing en casa no permite intuir cuáles son las preferencias exactas de Muñiz. La lógica invita a pensar que se decantará por un once más ofensivo en casa y tratará de compensar, al menos en uno de los costados, ubicando a Valera o Sepsi, en los duelos como visitante. Otra posibilidad es sacrificar a uno de los dos delanteros, empleando un tribote en la medular.

La historia se repite con el paso de las temporadas. El caso es que si echamos un vistazo atrás, comprobamos que esta carencia se prolonga en el tiempo. Con Miguel Ángel Portugal Lionel Scaloni era el único interior puro del equipo. Balboa ofreció un irregular rendimiento como revulsivo, cuando el burgalés jugó con extremos y Momo nunca ofreció un nivel aceptable como suplente de Serrano o incluso para jugar en Primera. 

Una situación agravada en la temporada 2005-06. Manolo Preciado utilizó a un defensa como Damiá, o mediapuntas como los hermanos Dalmat, Felipe Melo o el canterano Raúl. Marqués resultó un fracaso absoluto.

Un año antes más de lo mismo. Jugadores sin capacidad para ser determinantes, caso del argentino Cristian Álvarez o Fernando Morán, y Regueiro, al igual que sucede ahora con Serrano, era el único que se salvaba de la quema. En la campaña 2003-2004, se repitió la historia, sólo que con el agravante de Pablo Lago y Txiki. El primero se marchó de Santander con el dudoso honor de no haber encarado con éxito a ningún defensor y al segundo le quedó muy grande la ‘Liga de las estrellas’.

Sin apenas diferencias respecto al anterior ejercicio, el año del descenso, paradojas de la vida, la plantilla contaba con bastantes efectivos en los costados. Eso sí, varios de ellos se encontraban en el final de su carrera, leáse Emilio Amavisca o Manjarín, así como otros damasiado jóvenes, como el recién llegado a España, Mario Regueiro o el ahora jugador del Almería, Julio Álvarez.

Fuente: Alerta


Publicado por Castro2 @ 21:54 | 0 Comentarios | Enviar

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