Lunes, 07 de abril de 2008

Un mal d?a

Uno tiene la sensación de que quizá Marcelino no haya estado muy acertado a lo largo de la semana con sus constantes mensajes de desconfianza sobre el Deportivo de La Coruña. Primero, porque se trasmite inseguridad a una plantilla que llegaba crecida tras su exhibición y victoria en Barcelona ante el Espanyol. Y, segundo, porque se carga de responsabilidad y de ansiedad a unos jugadores que tienen ante sí la posibilidad de lograr con el Racing una clasificación histórica para Europa. Si a esta situación previa se le añade el inconveniente de encontrarse con un gol en contra nada más comenzar el partido, las dudas iniciales no hacen otra cosa que carcomerte minuto a minuto.

El Racing, el equipo al que estamos acostumbrados, duró ayer únicamente un minuto. El tiempo que tardó Toño en errar en el lanzamiento desde la portería, Oriol en terminar con sus huesos en el suelo, y Xisco en demostrar que está en racha y que todo lo que toca lo convierte en gol. De sopetón, en sesenta segundos, Marcelino se encontró con que todo lo que había ensayado a lo largo de la semana se le venía en contra. Que la paciencia que había solicitado se traducía en impaciencia. Que la velocidad que pretendía se convertía en precipitación. Y que el acierto con el que soñó se volvía error. Un error tras otro. Y uno más. Y 0-2 en el marcador cuando tan sólo se habían disputado 25 minutos de un partido clave para los intereses europeos del Racing.

¿Qué más quería el Deportivo! Había logrado batir por dos veces al cancerbero más seguro de la Primera División. Y había hecho lo que ningún otro equipo había logrado en El Sardinero: que el partido se jugara a su estilo y no al que quiere el Racing.

Lotina lo tiene, además, perfectamente claro. Con su defensa de cinco hombres ha logrado sacar al Deportivo de la lucha por la permanencia y hasta lo ha convertido en uno de los mejores de la Liga en esta segunda vuelta del campeonato. Su táctica es sencilla. Dos líneas bien juntas atrás, nada de espacios para el rival y una contra mortal, llena de velocidad y verticalidad, que saca las vergüenzas a los defensas rivales, con especial incidencia ayer en Ayoze y Pinillos.

El Racing murió en el sistema de Lotina. Con el gol en contra nada más comenzar el partido, toda la planificación se quedó en la pizarra de Marcelino. El centro del campo que debía aportar velocidad y paciencia, se ahogó entre los centrocampistas blanquiazules. Colsa y Duscher no hicieron otra cosa que regalar balones y perderse en vueltas, más vueltas, toques e imprecisiones. Serrano y Jorge López estaban desaparecidos en las bandas, pese a los intentos de uno y otro. Y Munitis y Tchité no lograban entrar en contacto con el balón, especialmente el segundo, totalmente desaparecido.

El Racing sí tuvo la ocasión de meterse en el partido cuando Jorge López acertó con la portería de Aouate en el lanzamiento de una falta directa, pero un nuevo error de la zaga santanderina, en una primera parte llena de despropósitos cántabros, hizo que el esperanzador 1-2 se convirtiera en un inapelable 1-3 en tan sólo siete minutos y cuando los más optimistas soñaban ya en una remontada épica.

La segunda parte sobró. El Deportivo dio una lección de eficacia en la contención y prácticamente no pasó apuros, salvo un remate de Smolarek de cabeza que sacó Filipe bajo los palos con Aouate ya batido. Los intentos de Marcelino por reflotar al equipo con las entrada de Smolarek y Bolado no dieron resultado y el Racing terminó por bajar los brazos para enfado y desesperación del técnico asturiano.

La lectura negativa del partido de ayer no es la derrota en sí, es la forma en que se produjo y las sensaciones que ofrecieron algunos jugadores. La positiva es que se trata únicamente de un partido y que la situación sigue más o menos igual gracias a la derrota del Espanyol en Bilbao. Eso sí, en Valencia, este sábado, al Racing le espera una nueva final.

Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Castro2 @ 18:19 | 0 Comentarios | Enviar

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