Mi?rcoles, 02 de abril de 2008

'Vamos a dar todo, pero ya se ver? lo que Dios tiene preparado'

Mohamed Tchité nació en Burundi, de madre congolesa y padre ruandés. Allí creció y estudió hasta que cumplió los quince años, cuando marchó a Ruanda. Allí, en casa de su padre, continuó sus estudios y reforzó su afición por el fútbol, el deporte nacional, que empezó a jugar en la calle, como el resto de chavales. La afición venía de familia: sus tíos e incluso su padre fueron jugadores de fútbol.

Empezó a despuntar enseguida, fue a Burundi y allí acabó distinguido como mejor jugador, mayor goleador del centro de África y gran revelación. Con casi 17 años recibió una oferta para hacer unas pruebas en Bélgica.

No fue sencillo adaptarse a Europa. De entrada, llegó en invierno, una estación desconocida en la zona de África donde vivía. No importó. Hizo la prueba y consiguió un hueco en el fútbol belga.

Tampoco resultó fácil dejar África por ser tan joven. Tuvo que convencer a su familia de que lo que realmente quería era dedicarse al fútbol y emigrar a Europa. Sus padres, separados, se quedaron allí, cada uno en su país, ella trabajando en su peluquería y él como comercial. De ellos heredó un taco de pasaportes que casi puede barajar: el de Burundi, el de Ruanda, el del Congo y el de Bélgica, en fase de tramitación.

Tchité asegura que su papel en las negociaciones que le llevaron del Anderlecht al Racing fue secundario. «Se hizo a través de varias personas, quizás los directivos de los clubes». Él tenía claro que le interesaba probar suerte en la Liga española.

Sin presión

Cuando le hablaron del equipo santanderino empezó a seguir sus partidos por televisión. Para él no supuso un problema sustituir a Nicola Zigic, el delantero que hizo del Racing un equipo revelación, ni tampoco saber que su fichaje fue el más caro de la historia del club. «Nadie me obligó a venir; me gustaba la Liga española. Tampoco entiendo por qué debería sentir más presión que el resto: soy un jugador más. Sólo pensé en hacer bien mi trabajo».

Tchité dice que en su contrato no pone nada de meter tantos goles, pero también sabe que ésa es su tarea, justo para lo que vino, de forma que en cuanto consiguió el primero, «siempre el más complicado», respiró tranquilo.

Le costó, porque el acoplamiento ha sido complicado. El idioma, el país, el juego táctico de cada equipo y el fútbol español, mucho más rápido que el belga.

«De momento, estoy contento con mi rendimiento, pero todavía faltan ocho partidos y uno no se puede adelantar». No quiere predecir con cuántos goles terminará el campeonato. En realidad no le gusta hacer cuentas con el futuro. «No me meto en cuántos goles voy a marcar. Lo más importante es que el equipo gane, aunque no sea yo quien marque. De lo que me tengo que preocupar es de hacer bien mi trabajo».

Para lo que no ha tenido problema es para entenderse con sus compañeros. Considera a todos sus amigos, y no hay uno con quien mantenga una relación especial. Quizás con Iván Bolado, por aquello de que le toca compartir habitación con él en los partidos, tiene algo más de confianza.

No quiere cambios

Incluye a Marcelino, su entrenador, en el capítulo de compañeros. «Cuando digo que me gusta el equipo lo incluyo. Lo aprecio mucho, y la mejor prueba de su calidad son los resultados del equipo». ¿Le gustaría que Marcelino siguiese otra temporada en el Racing? «Me gustaría que todo se quedase como está ahora». ¿Y a usted le gustaría seguir también? «He dicho que me gustaría que TODO se quedase como está».

Es de imaginar que la fantástica campaña del Racing y su eficacia goleadora van añadiendo ceros a su caché, aunque él no quiere hablar de ofertas ni de otro futuro. A lo primero, responde que «las ofertas las recibe el club, no yo». A lo segundo, que él no ve el futuro, «sólo Dios lo sabe».

Tanta prudencia no le impide ver que el Racing puede acabar la Liga en puestos europeos. «Es difícil, pero se puede hacer», explica, sin detenerse a apostar por UEFA o Champions. «Nosotros vamos a dar todo lo posible para llegar a lo más alto, pero ya se verá lo que Dios nos tiene preparado».

Un buen disgusto

Ese optimismo demuestra que él, como el resto de compañeros, se ha recuperado del chasco que supuso la eliminación de la Copa del Rey -«no fue justa; hicimos todo lo que pudimos»- , una competición que hizo estallar la 'racingmanía' tras acabar con el Athletic. «El recibimiento en Hoznayo fue impresionante. Me gustó mucho ver a tantos aficionados allí, esperando».

Le cuesta quedarse con un gol de los que ha marcado, aunque quizás el de San Mamés, el que celebró mandando callar a esa grada tan hostil -«era el momento de hacerlo»-, sea uno de los que mejor recuerda.

Tchité se entiende con la afición, que enseguida comenzó a corear su nombre. «Estoy muy impresionado con todo eso. Me gustaría decir a la gente, en mi nombre y en el de mis compañeros, que nos sentimos muy decepcionados por perder el partido de la Copa del Rey, pero dimos lo que pudimos dar. Sólo pido que no se desanimen y que nos sigan apoyando, que quedan ocho partidos y que el Racing puede meterse en UEFA o en Champions. Eso es lo importante».

Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Castro2 @ 18:28 | 0 Comentarios | Enviar

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