Martes, 04 de febrero de 2014

El Racing nombra director administrativo a un gestor de la confianza de Inmoarrabi

El relevo de Ángel Lavín y sus consejeros de la dirección del Racing y la toma del poder por un nuevo equipo, encabezado por Tuto Sañudo, supone el primer movimiento visible de una estrategia perfectamente diseñada, que pretende estabilizar el club y dotarle de normalidad. Pero tras la euforia llega la hora, no sólo de vender abonos y llenar el campo de juego. Es el momento de desenredar la maraña judicial que envuelve la sociedad deportiva para evitar que asfixie a la sociedad deportiva.

El primer frente judicial, el más inminente, es negociar con Inmoarrabi, un único acreedor privilegiado que los administrador concursales dejaron al margen del concurso, a quien el Racing le adeuda 2,5 millones de euros por un crédito impagado. La sociedad vasca, con sede en San Sebastián, reclamó el pago en el Juzgado, y el juez Fermín Goñi, titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Santander, autorizó la fiscalización de los ingresos de taquilla y abonos. El dinero recaudado va directamente a las arcas de Inmoarrabi para reponer poco a poco la deuda, un embargo que atenaza la tesorería del club. Por eso, el actual Consejo de Administración tiene intención de negociar cuanto antes con el prestamista vasco.

El nombramiento del nuevo director administrador de la sociedad deportiva, José María Fernández Alonso, constituye un guiño del Racing para abonar ese acercamiento al acreedor. El nuevo gestor es un hombre de confianza de Inmoarrabi. Cuando la sociedad vasca pidió al juez Goñi la revocación del Consejo que presidía Lavín y el nombramiento de un administrador judicial, le dio el nombre de Fernández Alonso, un técnico que procede de la constructora Emilio Bolado, de la que salió tras su liquidación.

El nuevo equipo ha empezado a negociar ya con los acreedores de la Administración, que son muchos y acumulan buena parte de la deuda global del club. Ayer se produjo el primer contacto con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social. Aunque lo prioritario es conocer el estado de cuentas y balances del club, que acumula una deuda de casi 50 millones y está al borde de la liquidación. Las primeras prospecciones, por ejemplo, revelan que el agujero con Hacienda, estimado en 9 millones de euros, «puede ser mucho mayor», según una fuente próxima a la directiva. Las negociaciones con los acreedores tiene que ser ágiles, porque en julio el Racing tiene que acometer los primeros pagos a los acreedores, según el calendario fijado en el convenio judicial. Y tendrá que negociar con Jacobo Montalvo, porque una sentencia, no firme, dictaminó que el club era de su propiedad.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:45 | 0 Comentarios | Enviar

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