Martes, 08 de octubre de 2013

La maldición del 9

«Ser delantero en este equipo es misión imposible». La frase pronunciada por Francisco Jiménez Tejada, más conocido como Xisco, fue premonitoria. Aquella temporada, la 2009-2010, fue la última en la que un delantero centro del Racing consiguió sobrepasar la barrera psicológica de los diez goles. El artífice ese año fue Memé Tchité. Marcó 11, en gran parte gracias a su acierto desde el punto de penalti, pero la cantidad no pudo despejar las muchas dudas que dejaron el rendimiento y la irregularidad del punta africano.

No ha tenido suerte últimamente ni el Racing ni sus arietes. La falta de tino ha provocado, en parte, el declive deportivo de una entidad que a lo largo de sus años de historia puede presumir de haber contado en sus filas con uno de los Pichichi de Primera División. Salva Ballesta se alzó con el trofeo gracias a sus 27 tantos en la temporada 1999/2000. Toda una hazaña, sobre todo si se compara con los últimos registros goleadores del conjunto cántabro.

La campaña más desastrosa fue la pasada, en Segunda División. La falta de pegada del conjunto cántabro fue alarmante. Un problema con el que se inicio la Liga y que ni el Consejo de administración presidido por Ángel Lavín ni los cuatro entrenadores que pasaron por el banquillo fueron capaces de solventar. A Unzué no le dio tiempo a debutar, pero Fabri, Aurelio Gay y Alejandro Menéndez llegaron a desesperarse. Kaludjerovic, el delantero serbio, el que lo remataba todo en los entrenamientos pero que luego apenas jugaba, sólo disputó 18 encuentros y consiguió tres dianas, más otras dos en Copa. La misma cifra que los dos arietes que llegaron en el mercado invernal para intentar poner un parche al problema. Quini y Juanmi fueron un fracaso rotundo. El primero hizo tres tantos en 21 encuentros y el segundo se marchó para Málaga sin 'mojar'. Los aficionados se hartaron de contar las veces en las que el delantero andaluz se quedó, sin éxito, sólo ante el portero. Fue una campaña donde se inició el despegue de Koné, que consiguió marcar cinco tantos, dos más que su compañero Quini, pese a saltar desde el banquillo en la mayoría de las ocasiones.

Pero el problema de la sequía goleadora provenía de la etapa anterior. En la última temporada en Primera, la 2011-2012, la puntería de los atacantes del Racing se pareció mucho a las escopetas de las casetas de tiro de las ferias, que suelen tener la mira desviada. Por entonces, Christian Ricardo Stuani y Ariel Nahuelpan, eran las referencias. El uruguayo consiguió nueve tantos y cuatro en Copa del Rey, pero aún así no cumplió con las expectativas. Aunque mucho menos lo hizó su compañero argentino. Nahuelpan sólo fue capaz de ir a buscar el balón al fondo de las redes del portero rival en un par de ocasiones. Un desastre que terminó con el descenso a Segunda.

Más de lo mismo

El desembarco de Alí Syed en la entidad se produjo rodeada de promesas de fichajes de grandes goleadores. El Racing iba a ser un grande de Europa. No habría problemas. Ni de goles, ni de dinero. Sin embargo, ese año con Portugal y Marcelino en el banquillo -la llegada del empresario indio supuso la salida del burgalés- Rosenberg fue el máximo goleador. 9 tantos en 32 encuentros disputados. Una cifra demasiado pobre si se tiene en cuenta además el número de ocasiones clamorosas que falló el talentoso sueco. Sus otros compañeros de puesto tampoco cumplieron. Nahuelpan marcó 3 tantos en 30 partidos y Bolado 1 en 19.

La última vez que los aficionados verdiblancos han visto a delantero 'franquicia' superar la barrera de los diez goles fue con Memé Tchité. Corría la temporada 2009/2010. Una campaña donde Juan Carlos Mandiá salió catapultado del banquillo para ser sustituido por Portugal. El delantero congoleño acumuló con 11 tantos la mayor parte de la eficacia de una línea muy bien dotada: Bolado (2), Geijoo (1) y Xisco (3) firmaron pobres números y Munitis y Juanjo pasaron el año en blanco.

Con este panorama no es extraño que el racinguismo moderno aún eche de menos a Nikola Zigic, que en su segundo desembarco en Santander, en la segunda parte de la temporada 2008-09, fue capaz 13 tantos en 19 partidos. De récord. Tchité (6) y Jonathan Pereira (5) le ayudaron. Fue la última vez que el conjunto cántabro tuvo dinamita en la delantera. Mamadou Koné quiere romper este año en Segunda B la maldición del 9 racinguista. Su progresión así lo apunta (5 goles), pero debe dominar su carácter irascible y arreglar una situación contractual que le puede restar minutos.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 18:05 | 0 Comentarios | Enviar

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