Mi?rcoles, 18 de septiembre de 2013

El Racing finaliza la ampliación de capital sin desvelar los datos y con un gran hermetismo

¿Y ahora qué? Esa es la pregunta que desde las dos de la tarde y hasta la media noche recorrió la mente de los aficionados y accionistas del Racing. A esas horas debería haber finalizado la tercera fase de la operación de reducción y ampliación de capital que el Consejo de Administración que preside Ángel Lavín aprobó para dotar de 4,5 millones a la entidad. Una cantidad necesaria para que la viabilidad del club centenario se extendiera al menos una temporada más. Un proceso condenado al fracaso que sólo salvaría la posible aparición de un inversor de referencia. Un socio capitalista buscado por el Consejo, que ayer guardó silencio y se mantuvo en un hermetismo absoluto.

Nadie en las oficinas de los Campos de Sport de El Sardinero quiso hablar ayer. Todos remitían a un mismo destinatario: Ángel Lavín. Pero ayer el presidente quiso ser invisible y la página web del club -lugar donde se ha colgado toda la información relativa a la ampliación- tampoco reflejó ninguna novedad. Ni el número de acciones suscritas, ni la cifra desembolsada, ni la posible aparición de un inversor, más allá de rumores de todo tipo sin fundamento.

El único movimiento confirmado fue el de la Asociación de Exjugadores del club, que depositaron a las diez de la noche 18.000 euros. Una cifra con la que quisieron hacer un gesto romántico, de cariño hacia el club. Y es que, aunque se unan al resto de paquetes accionariales minoritarios (el grupo de Javier Noriega, los títulos de AUPA...) y superen al de Alí Syed, el capital social resultante sería inferior al que exige la ley y, por tanto, la ampliación podría ser anulada.

Los accionistas, aglutinados en torno a su asociación (AUPA), se esperaban «algún movimiento extraño de última hora». «Algo están tramando, seguro», admitían al filo de la medianoche. Y es que, como sucedió en la segunda fase, el plazo para hacer las aportaciones terminó a las doce de la noche de ayer y «unas horas más tarde si el dinero llega del extranjero», informó a este periódico una fuente cercana al Consejo. El club lo tiene todo controlado, ya que para participar en esta última fase era necesario contar con una autorización de la entidad. Permiso que se encargaba de otorgar un empleado del Racing: Ignacio Pernía, hijo del expresidente Francisco Pernía, al que se le vio por la mañana en la sede bancaria donde los accionistas debían hacer sus ingresos, Catalunya Banc.

Durante toda la jornada los rumores sobre la llegada de un posible grupo inversor se dispararon. Y es que ante el panorama que pintó hace unos meses Ángel Lavín y Carlos Ais era desolador. «Si la ampliación no se cubre, habrá que liquidar el club», dijeron. Pero antes de que eso suceda, el Consejo aún puede tomar otras medidas. Desde anular la ampliación hasta convocar una nueva, todo ello si el órgano que dirige Lavín -y que guía en la sombra Pernía- no ha encontrado a un socio capitalista. De hecho, los rumores acercar de la llegada de un posible inversor fueron el denominador común durante todo el día.

El proceso se ha saldado con poco más de 10.000 euros depositados en las dos primeras fases, así que sólo una fuerte inyección económica podría cubrir la ampliación. Si Lavín no consigue su objetivo, ya advirtió en un artículo enviado a los medios de comunicación que podría llegar a suspender el proceso. Y es que la entidad verdiblanca necesita que se alcance al menos la mitad de su capital social, en torno al millón y medio, para que la operación pueda aprobarse. Si no se regresaría al escenario anterior, donde Alí Syed, a falta de que se resuelva su litigio con Jacobo Montalvo acerca de la propiedad de los títulos, sería de nuevo el accionista mayoritario de la entidad. De esta forma, no se cumpliría la promesa del Consejo que lo vendió como un logro suyo al haber conseguido que el empresario indio renunciase al control de su poder accionarial.

Demasiadas incógnitas

La falta de información del Consejo de Administración a sus accionistas ha provocado que la ampliación de capital concluya con más dudas, incertidumbre e incógnitas acerca del futuro que cuando comenzó. En ninguna de las dos anteriores fases la directiva verdiblanca ha ofrecido los datos de forma inmediata, siempre ha alegado que debía corroborar y estudiar si todos los ingresos estaban correctos. Un proceso que se inició el 17 de junio, que el Consejo paralizó unos días en la segunda fase -donde intentó comprar acciones a Isabel Bolado para controlar la operación- y que, como reza la documentación depositada en las bases del Registro Mercantil, debía culminar como máximo dos meses después, concretamente ayer. Pero nadie sabe aún cuál es el final del cuento y si está o no escrito.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 21:48 | 0 Comentarios | Enviar

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