Domingo, 01 de septiembre de 2013

A escasos méritos, escaso premio

Un Racing muy pobre volvió a empatar, esta vez en casa y ante el Avilés. Y lo hizo a última hora, con un gol de Koné que rescató un punto en unos buenos últimos diez minutos. Lo único destacable del equipo. Muy pocos méritos como para querer ser alguien en esta Segunda División B.

El partido comenzó con dominio racinguista. Pero esta circunstancia no tenía que ver nada con superioridad. La pelota necesitaba un dueño y el Avilés se negaba a serlo. Así, los locales llevaban la manija del partido, pero con ningún argumento. Imprecisiones y errores. Nada más.

Los asturianos ya tenían lo que querían. Un improvisado informe de lo que podía dar de sí el Racing. La conclusión a la que llegaron los blanquiazules les llevó a desperezarse, porque enfrente sólo había un equipo vulgar. Del 'gallo' de la categoría sólo se veía el escudo.

Comenzaron los problemas para Mario. Tímidos, pero que al final serían agoreros de lo que iba a suceder. Mientras tanto, en la otra portería, el meta visitante, el cántabro Ángel Díez, permanecía prácticamente inédito.

Paco Fernández tuvo que modificar sus planes cuando Mariano echó la mano a la pierna y quedó tendido sobre el césped. El técnico dio entrada a Koné en sustitución del ariete. El costamarfileño estuvo a punto de llegar y besar el santo. Lo tuvo todo a su favor para marcar, pero un defensor, rápido, llegó a tiempo para evitar el gol. Fue la mejor ocasión del Racing. O la única.

La primera parte agonizaba con los tres minutos de descuento que concedió Iglesias Villanueva después de los cambios y los jugadores atendidos por las lesiones. Tiempo suficiente para que al conjunto cántabro se le pusiese el partido cuesta arriba. El disparo de Álex Arias, muy activo durante toda la primera parte, rebotó en Oriol y dejó a Mario haciendo la estatua.

La segunda parte, similar. El Racing mal y el Avilés a lo suyo. De hecho, las escasas ocasiones del inicio del período fueron visitantes. La posesión era local, pero el acierto y la actitud no. Por eso los blanquiazules estaban cómodos con su renta y sus contras aisladas. Todo, a pesar de que a los asturianos les empezaba a pesar el estado físico.

El Racing sólo mejoró en los últimos diez minutos de encuentro, en coincidencia con la salida de Borja Granero, que dio presencia a un centro del campo que Andreu y Javi Soria habían dejado como un solar. Fantasmagórico.

El centrocampista no sólo fue el más sólido, si no que volvió a llevar el peligro al área contraria. De hecho, un remate suyo hizo temblar el travesaño y también las piernas a los asturianos. Fue el arranque de cinco minutos fulgurantes para el Racing, en los que llegó el empate. Un córner botado por Iñaki llegó a Koné en el primer palo, y el costamarfileño hizo su trabajo.

Los cántabros se vinieron arriba y la presión asfixiante en el saque de centro conllevó una doble ocasión de Saúl y Koné que obligó a Ángel Díez a emplearse a fondo. Unas intervenciones del meta montañés que hicieron justicia, ya que un triunfo hubiese sido demasiado premio para tan solo diez minutos de querer y poder.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 23:18 | 0 Comentarios | Enviar

Comentarios

Añadir comentario