S?bado, 08 de junio de 2013

El más difícil todavía

Sólo puede ocurrir en este Racing. Sólo aquí. Que un equipo descienda una semana y pueda salvarse en la siguiente. Que baje dos veces en siete días. O que, después de llorar por partida doble, se salve a la tercera intentona ya sin jugar, con la Liga acabada y gracias a los papeles y a las sanciones. El club cántabro es el especialista en el más difícil todavía, en rizar el rizo, en desenlaces inesperados y en hacer ver que el fondo nunca es el que se toca. Porque siempre hay algo más abajo y la actualidad del equipo verdiblanco lo encuentra. Hoy, ante el Hércules (El Sardinero, 19.00 horas) y tras el descenso administrativo del Guadalajara, el Racing intentará otro salto mortal en busca de la carambola a tres bandas. Ganar y que Murcia y Huesca no hagan lo mismo. Para ser cuarto por la cola y a la espera de que el Comité Español de Disciplina Deportiva haga su trabajo y decida la próxima semana, lo que le podría dar otros cinco puntos si da por buena la alineación indebida del Girona y del Guadalajara. O sea, otra pirueta imposible digna del mejor circo.

Es curioso llegar a una última jornada pensando en la semana próxima, en la que ya no hay fútbol. Porque, ciñéndose únicamente a lo de hoy, se trata de ganar y esperar. Vencer a un Hércules que llega salvado después de un esfuerzo tremendo y que pondrá, incluso, a un once lleno de suplentes y canteranos. Hacerlo, además, después de un partido en Ponferrada que resultó ser un juicio final sólo a medias. Porque la comunicación al Guadalajara de su descenso abrió entre semana una nueva vía. Más de uno se acordó de los últimos minutos de ese partido y del empate final. El Racing, con dos puntos más, al menos dependería sólo de sí mismo para ser el menos malo de los malos. Pero tampoco. Se jugará en El Sardinero y se mirará a Huelva y a Murcia. Para saber si Recre y Las Palmas pueden poner a raya a los rivales de los cántabros. Lo de los canarios parece más 'controlado'. Se juegan meterse en la lucha por el ascenso y les sobra motivación. Pero los andaluces no se juegan nada. Eso sí, la mejor noticia es que los rumores sobre su motivación parecen haber cabreado al vestuario del decano y, especialmente, a su directiva. Algo es algo.

O sea, esperar hoy después de hacer los deberes y seguir esperando. Más que nada porque la clasificación puede dar otro vuelco si el Comité da la razón a Las Palmas y al Racing en sus recursos. En las oficinas de El Sardinero son optimistas y le suman cinco puntos a los que el equipo lleva en la tabla. Y hasta más. Porque el verbo esperar ganará aún más puntos atento al proceso de conversión en Sociedad Anónima Deportiva de un Mirandés atascado a la hora de recaudar euros (el Lugo lo tiene bastante mejor). Muchas cosas. Demasiadas.

Respuesta

Olvidándose de todo lo demás, en El Sardinero habrá que resolver varias incógnitas a partir de las siete de la tarde. La primera, el rendimiento de un equipo que hace siete días ya se sintió descendido. La respuesta de los jugadores del Racing será clave en el partido, y eso se palpa en los primeros minutos. Estará Jairo, que dejará la concentración de la selección para jugar, y es posible que Koné ocupe el puesto de Quini, que anda tocado y que tampoco ha demostrado nada del otro jueves. Lo demás, lo mismo. La segunda, la cara que le pondrá el rival a la tarde. Eso también se ve en los primeros minutos. Si el Hércules viene en chanclas o con los tacos puestos. A Edu Bedia, sin ir más lejos, la actualidad le ha fastidiado el día. Tenía ganas del partido en Santander. «Llevo todo el año pensando en este día», dijo. Pero así no.

Queda, por último en el capítulo de incertidumbres, conocer cuál será la respuesta de la grada ante este vaivén de oportunidades de salvación. En Ponferrada dieron un ejemplo de fidelidad participando en un viaje más sentimental que práctico. Demostraron que el sentimiento no desciende ni se liquida, pero no es bueno exigirle tanto a una afición tan maltratada (y que se ha cabreado, aún más, con la política de entradas del club). Serán noventa minutos para entender si entre los racinguistas ha calado esta lucha por salvarse en los despachos a última hora o no.

Último partido

Y un detalle. Porque, aunque quede tanto cabo suelto, la Liga acaba hoy. Termina un año -en lo que al calendario competitivo se refiere- durísimo, esperpéntico y agotador. Se irá para siempre casi toda la plantilla -que es de alquiler si uno repasa contratos- y se echará el cierre al fútbol hasta... «Por si es el último viaje», decían algunos de los que viajaron a Ponferrada como razón para no perdérselo. Suena atroz, pero el destino está tan maldito, que nadie sabe qué papel jugará este rocambolesco Racing-Hércules en la historia de este club.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 0:18 | 0 Comentarios | Enviar

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