Domingo, 26 de mayo de 2013

'Nosotros sí pudimos'

Cuando José Moratón habla de aquel año, el tiempo se detiene. «Fue una temporada en la que todo salía mal. Hubo muchos problemas en el vestuario y todo se veía muy negro, como si no hubiera remedio». Quedaban cuatro partidos y, aunque el Racing no estaba aún en puestos de descenso, la sensación trágica del imposible pesaba tanto como la de hace un par de semanas en Santander. Llamaron a Yosu porque ya no sabían a quién llamar y el mago lo volvió a hacer. Ganó dos (Málaga y Osasuna), los que hizo falta, y en la grada de El Sardinero más de uno pone la euforia de ese choque ante los navarros por delante de la fiesta del día que se besó la UEFA. Mora fue capitán esa tarde, Oriol se lesionó en pleno partido y Antoñito marcó un gol que ya está en la vitrina de los mejores momentos. Los tres entonan un «nosotros sí pudimos» muy útil siete años después. Son los héroes de la última vez. La historia siempre regala ejemplos. «Es el partido con más tensión y con más nervios que he jugado en mi vida». Uno de casa lo vive así. En la mente de Mora sigue fresco. «Llegaron Nando Yosu y Merino y todo se puso un poco mejor, pero lo teníamos muy crudo». Un mes de mayo durísimo. «¿Cómo hay que salir? Pues como salieron el otro día contra el Sabadell. Fue perfecto. Porque la clave en estos partidos es que se note quién se juega la vida, pero sin sobrepasar la línea que hay entre la tensión y el nerviosismo. Si la pasas, te tiemblan las piernas y empiezas a hacerlo todo mal». En primera persona. «Mucha intensidad, mucha intensidad», repite Antoñito al echar la vista atrás. Esta misma semana ha puesto fin a su carrera como futbolista. «Ese gol está, sin duda, entre los más importantes que he marcado». Fue el segundo, casi al final del partido y en una posición dudosa que en el estallido de alivio de El Sardinero no le importó a nadie. «Ese día éramos conscientes de lo que nos jugábamos», dice poniendo en mitad de la frase un «casi todos» que recuerda -sin poner nombres ni entrar demasiado en ello- que no todos quisieron implicarse en aquel tramo final de la temporada (Dalmat, Pinilla...). Nando hizo la selección y acertó. «Si no te lo crees, no es posible. Sólo sale si estás convencido de que lo puedes sacar adelante», apunta el andaluz. «Creértelo», vuelve a soltar durante la conversación. Como un mensaje dirigido al vestuario. «Te dabas cuenta de que aquello era importante no sólo para ti, también para la ciudad, para mucha gente». Justo como ahora. Otra vez. Como si no hubiera pasado el tiempo. El Guadalajara de hoy es el Osasuna de entonces y Antoñito recuerda que era un equipo «fuerte», «de Europa». «El Racing estuvo a la altura ese día ante un gran rival». «Lo he visto otra vez» El Racing y la grada. Oriol, que acaba de cumplir los 32 años y de regresar de unos meses jugando en el Zestafoni de Georgia, habla de un «ambientazo que no se olvida». «Es que la grada te lleva casi solo». Como Mora y Antoñito recuerda «los nervios», «cosa de la presión, que sientes, sobre todo, cinco minutos antes de salir porque luego se va pasando cuando empiezas a jugar. Yo en el Racing he vivido nervios de todo tipo. De los buenos, de estar a punto de meterte en Europa o en una final. Pero también de los otros, que no tienen nada que ver...». Lo recuerda perfecto. Salió como titular pero se lesionó en el minuto 63 (le sustituyó Pablo Alfaro, autor del primer gol después de que Melo fallara un penalti). Pero lo mejor de la conversación con el central es oírle decir que hace poco ha vuelto a ver el partido en vídeo. «Las entrevistas en el campo, la celebración, Yosu llorando... Fue increíble». «Van a ganar sí o sí», repite Oriol como coletilla a cada pregunta. En todas lo dice. Jugar «con el corazón, pero con cuidado, porque se te va...». Eso «y que se note quién se la juega». Son sus consejos. Los suyos y los de tres futbolistas que pasaron por ello, que sí pudieron. Como Aouate, Pinillos, Ayoze, Matabuena, Vitolo, Serrano, Melo y Juanjo (con Alfaro, Jonatan y Damiá desde el banquillo). Y un tal Nando Yosu, claro. Su cuarto milagro y la puerta grande para el salón del cariño. Eternamente. Aunque él ahora no lo recuerde bien. Los autores de un «Nosotros sí pudimos». Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Castro2 @ 0:23 | 0 Comentarios | Enviar

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