Domingo, 03 de febrero de 2013

La victoria prometida

José Aurelio Gay es un hombre de palabra. Lo ha vuelto a demostrar. Si antes del encuentro frente al Córdoba, prometió un equipo distinto, con una buena imagen, y se cumplió su promesa -con resultado negativo-, en la previa del choque ante el Sporting aseguró que se iba a conseguir "un buen resultado que nos haga resurgir". Bingo. La imagen, bipolar. Como Jekill y Míster Hyde, pero el resultado, fantástico. Y el sabor de boca, mejor aún. Con regusto de épica, de remontada. Con la fotografía de los jugadores celebrándolo en una esquina con la afición. Los cerca de 500 valientes que se acercaron hasta El Molinón para ver ganar a su equipo. Para comprobar que sigue vivo. Los goles de Bocanegra -aunque el árbitro en el acta se le otorga a Quini, que se encontraba en posición de fuera de juego- y Koné fueron los artífices: Sporting 1 - 2 Racing. Resultado conseguido. Ahora sólo falta resurgir.

Las dos caras del conjunto cántabro quedaron patentes desde el inicio. Apenas marcaba un minuto de partido el reloj, cuando Óscar Pérez desperdiciaba un mano a mano con el meta Cuellar. Mal presagio, aunque el Racing parecía continuista con respecto a la imagen del pasado sábado. Nada más lejos de la realidad. Poco más de diez minutos duró el espejismo. Imprecisiones, facilidades, huecos... La identidad maligna de este equipo volvió a hacer aparición. Se avecinaba tarde de terror.

Así, un saque de banda colgado al área por parte del Sporting, la defensa del Racing lo convirtió en peligro y asistencia. En bandeja. Yuste, que fue titular a pesar de su reciente operación en una mano, no acierta a despejar, y David Rodríguez, atento, envía la pelota al fondo de las mallas. El enfermo, a la UCI.

Sin noticias de Quini, con Juanmi viviendo en fuera de juego, Ferreiro desacertado, Gullón y Óscar Pérez, inexistentes, los laterales, mareados y Yuste, fallón, el Racing era el de las penosas ocasiones. Por eso el Sporting gozó de varias ocasiones que podrían haber machado el partido y los hilos de vida del paciente.

La vuelta del descanso no fue mucho mejor. El dominio empezó a alternarse, más por especulación de los asturianos, que por mérito de los cántabros, que seguían sufriendo cuando el ataque rojiblanco combinaba. Por dentro y por fuera. Fueron unos cuantos los acercamientos gijoneses a la meta de Mario, pero cuando retumbó el poste, y también las esperanzas verdiblancas, fue cuando Jara mandó la pelota al palo. Estertores.

Gay dio entrada a Koné y a Jairo. Velocidad en vena. Y la apuesta le salió bien al míster, que había guardado la carta del de Cabezón de la Sal en el banquillo. El centrocampista cántabro colgó un córner medido, a la cabeza de Bocanegra, que empató el partido. El norteamericano le hizo con el tanto la reanimación cardiopulmonar al achacoso y viejo Racing, que apenas unos minutos después ya corría por el césped. Un equipo nuevo, que metió en su área al Sporting y empezó a poner nervioso a un, hasta entonces, ocioso Cuellar.

Koné arrancó la moto, se coló entre los defensas, alcanzó la pelota y se plantó sólo, con los zagueros en el retrovisor, ante la meta rojiblanca. Gol y aire. La vuelta al marcador. Al conjunto local, la remontada le pilló a contrapie. El Racing, curado, le había traspasado el virus de la apatía. Las pulsaciones verdiblancas eran correctas para mantener un nivel competitivo. Muy distinto al de la práctica totalidad de lo que va de temporada. Minutos de lucha y entrega que desembocaron en una victoria. En celebración en una esquina de El Molinón, donde los allegados del enfermo disfrutaban, por fin, de buenas noticias. El viejo Racing sigue vivo.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 0:40 | 0 Comentarios | Enviar

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