Viernes, 25 de enero de 2013

Gay mantiene la apuesta táctica de los últimos partidos pese a las derrotas

Gay sigue en su trece, confiando en esperar agazapado, buscar un contragolpe, mantener el sistema 4-4-2 y apostar por no tener el control del partido en busca del error del contrario. Al entrenador madrileño le pueden más sus convencimientos futbolísticos que la realidad de los resultados. Los cuatro puntos de quince posibles que el Racing ha sumado con el mismo estilo de juego aún no le parecen argumento suficiente para cambiar el planteamiento de los partidos. Gay, que reconoce que a la plantilla le falta «agresividad», como recogía ayer este periódico en una entrevista concedida por el técnico, entrenó ayer con los mismos jugadores con los que perdió el pasado sábado ante Las Palmas. Tan sólo la recuperación de Francis y la vuelta de Dorca, sustituyendo al sancionado Óscar Pérez, son las dos variantes, prácticamente obligadas, que planea para mañana. La plantilla, por su parte, ha reiterado en varias ocasiones que hay que dar un paso adelante, sin embargo al entrenador no le convence el adelantar las líneas. Él opina que con las características de los jugadores que tiene «tenemos que adaptarnos a esta forma de jugar». Elude por el momento realizar algo similar a lo que Miguel Ángel Portugal realizó en el Racing a los ocho partidos de su llegada. Sus gustos por el juego elaborado pasaron a mejor vida obligado por el fútbol directo, más propio de los futbolistas que integraban aquel plantel de la campaña 2007-2008.
En este sentido, Yuste, Bocanegra, Pinto y Francis serán los encargados de conseguir algo que desde la llegada del entrenador a Santander no ha sido posible: mantener la portería a cero. Es la prioridad del equipo. Gay tiene la teoría de que si son capaces de no encajar goles saldrán de la delicada situación en la que se encuentran. Para ello, Yuste jugará con una placa en la mano, acompañada de un vendaje, que le protegerá la rotura del dedo que se produjo el pasado miércoles en un choque fortuito con Kaludjerovic. El futbolista será operado el próximo martes, pero antes el entrenador le hará jugar en el centro de la zaga mañana. Bocanegra volverá a ser su acompañante. Gay dejó claro ayer a los laterales su función. A Pinto, que debutó ante Las Palmas, y a Francis, que volverá después de recuperarse de una lumbalgia, les recortará el recorrido. Serán defensas y no carrileros. El entrenador prefiere que defiendan hasta las últimas consecuencias antes de buscar la sorpresa en ataque con incorporaciones que puedan suponer dejar a la zaga desguarnecida. No quiere sustos.
A la medular, el técnico tampoco le ha buscado nuevas tareas. Ayer, Gay devolvió la confianza a Dorca, que será el encargado de sustituir al sancionado Óscar Pérez. A los dos pivotes les pide que apoyen a la retaguardia y que mantengan la posición. Con este planteamiento estricto y cerrado cobra importancia el juego de estrategia.
50 minutos de entrenamiento
Precisamente, las jugadas a balón parado monopolizaron el trabajo de ayer en la Albericia. El técnico ensayó, tanto en defensa como en ataque, el golpeo y las segundas jugadas. Fue, junto con un pequeño partidillo, el eje de un entrenamiento que apenas duró cincuenta minutos. Se trató de la sesión más breve de las que se recuerda en La Albericia, eso sí, muy a la par de la que el día anterior se realizó en El Sardinero y que no superó los 65 minutos. Esta vez no fue el granizo, como en la jornada anterior, el que obligó a reducir el tiempo de trabajo sino que fue el propio Gay el que mandó a la ducha a sus jugadores después de probar a los lanzadores y rematadores. Dorca y Gullón, e incluso, Jorge Alonso, a quién el entorno del futbolista le busca salida en Inglaterra, botaban las faltas y los delanteros las remataban.
Los cuatro puestos de ataque no tienen vuelta de hoja. Ferreiro y Jairo, en las bandas, y Juanmi y Quini, en punta. Con buen criterio el cuerpo técnico volverá a alinear a los futbolistas con más capacidad ofensiva del equipo, pero falta que el grupo en su conjunto consiga hacer valer las virtudes del cuarteto. Ni Ferreiro ni Jairo, cuya velocidad es lo que les hace diferentes, apenas han echado una carrera a sus defensores en los últimos partidos. Sin los centros de ambos, Quini, delantero de área que sirve de referencia, se muestra desasistido e inoperante. El caso de Juanmi está por ver, pero el equipo necesita su supuesta polivalencia y habilidad.
La sesión de ayer terminó con un charla de Gay a la plantilla en el gimnasio. Todos hicieron un corro rodenado al entrenador mientras daba sus indicaciones. Incluso el propio Assulin, que pasó la mañana a cubierto recuperando su maltrecho hombro.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 18:25 | 0 Comentarios | Enviar

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