Mi?rcoles, 07 de noviembre de 2012

Desfachatez en el Racing

El presidente del Gobierno de Cantabria, Ignacio Diego, ha roto un largo tiempo de silencio en torno a la situación del Racing con una severa crítica a sus actuales directivos, lo cual supone un distanciamiento drástico con el Consejo que dirige formalmente Ángel Lavín y, en la práctica, Francisco Pernía. Diego ha dicho, en esencia, que el Ejecutivo no tiene ninguna relación con el Consejo del Racing, que no le gusta en absoluto la deriva que lleva el club bajo el mando de sus actuales responsables y que su gestión «perjudica gravemente» al Racing. A juicio del presidente, la caótica situación actual tiene como responsable al anterior Gobierno PRC/PSOE que favoreció, con el dinero de todos los cántabros, la llegada del indio Alí Syed y la continuidad de Pernía a los mandos de la entidad.
El pronunciamiento del jefe del Ejecutivo, que por cierto reclamaba la mayor parte del racinguismo, deja definitivamente solos a los gestores del Racing. El Consejo ha quedado huérfano de apoyo social e institucional, frente a un movimiento opositor iniciado por las peñas y los pequeños accionistas, y al que se han sumado aficionados de todos los sectores a través de un ‘manifiesto por la regeneración’ y también el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, con su importante y visible respaldo a la corriente crítica.
Da la impresión, sin embargo, de que el rechazo generalizado a su gestión no arredra al Consejo del Racing. Los dirigentes mantienen la idea de perpetuarse en cargos y funciones, ajenos a las críticas y sin tener en cuenta la provisionalidad de su propia situación al frente del club. Buena prueba de ello es la operación que ha diseñado el Consejo con vistas a la Junta de Accionistas a celebrar en diciembre, y que hoy publica este periódico. Los objetivos principales que los gestores del Racing persiguen en esta asamblea son dos: por un lado, restringir al máximo la presencia y la voz de los pequeños accionistas, acallar en lo posible las críticas, y por otro, consolidar los suculentos sueldos del presidente y director ejecutivo, Ángel Lavín (‘Harry&rsquoGi?o, y del consejero en materia de seguridad, José Campos. La estrategia urdida por el Consejo raya en la desfachatez, máxime cuando el Racing se encuentra inmerso en una coyuntura económica muy precaria y, en lo deportivo, deambula sin pena ni gloria por la Segunda División, justamente en la temporada que cumple su Centenario. Por si quedase alguna duda, esta maniobra demuestra que para sus consejeros el Racing es sólo un medio de vida, o mejor, un negocio. El Consejo se atribuye la legitimidad que le otorga la propiedad del club, en representación de Alí, pero la realidad es que ni siquiera dispone del poder de toma de decisiones que corresponde a la condición de propietario de una sociedad.
El rechazo absoluto que el Consejo del Racing provoca en todas las instituciones y en los aficionados debiera mover a sus miembros a una reflexión profunda y sincera. Si algo de respeto les queda por este Racing centenario, tan querido por los santanderinos y cántabros, los gestores del club están obligados a favorecer alguna fórmula que posibilite su relevo, incluso al margen del resultado de las vías judicial y de arbitraje abiertas con ese objetivo. Recuperar la normalidad y la sensatez en el funcionamiento, y el apoyo social e institucional, es el primer paso necesario para que el Racing vuelva al lugar que su historia merece.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 19:15 | 0 Comentarios | Enviar

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