Mi?rcoles, 15 de agosto de 2012

El Racing necesita credibilidad

El Racing ha cambiado de entrenador cuando solo faltan cinco días para el comienzo de la Liga de Segunda División, este domingo, frente a Las Palmas, en los Campos de Sport. Ayer a mediodía, después de que Juan Carlos Unzué dirigiese el entrenamiento diario, trascendió a la opinión pública que el técnico dejaba el cargo al no llegar a un acuerdo sobre la duración de su contrato, pues él quería un acuerdo para tres temporadas y el club sólo le ofrecía una. El episodio supone un eslabón más en la cadena de despropósitos que ha caracterizado la reciente gestión del Racing y provoca, además, un cisma en el consejo de administración. Manolo Saiz, director general deportivo y máximo valedor de Unzué, dijo ayer que estudia dejar la entidad que preside formalmente Ángel ‘Harry’ Lavín y que en la práctica controla el expresidente Francisco Pernía, quien por lo demás nunca fue partidario de que Unzué se sentase en el banquillo. Entre Pernía y Saiz ya se habían producido momentos de tensión por el ‘contrato-trampa’ de alta remuneración que el director general presentó ante los administradores concursales.
El enfrentamiento se salda con la marcha de Unzué, que llevaba más de un mes trabajando en la planificación de la temporada y que en gran medida había confeccionado la plantilla con la que el Racing competirá en Segunda División. De hecho, los jugadores expresaron ayer su apoyo a Unzué y a Saiz. Al banquillo llega Fabri, que hace sólo unos pocos días abandonó el Huesca «por motivos personales». Sea o no una casualidad su llegada a Santander, Fabri deberá ponerse a trabajar a marchas forzadas y en un clima enrarecido con un grupo de jugadores que él no ha elegido y ni siquiera conoce en profundidad. El sorprendente relevo, que recuerda al de Juan Ramón López Caro por Miguel Ángel Portugal en los prolegómenos de la temporada 2006/07, añade preocupación a una coyuntura ya muy delicada para el Racing en todos ámbitos deportivo, económico e institucional, pues resulta la antítesis de lo que debe ser la sensata gestión de un club de fútbol profesional.
El inesperado cambio de planes para el banquillo supone otra dosis de desconcierto para el racinguismo, que en los últimos tiempos ha demostrado un amor a los colores y una paciencia a toda prueba. A la fugaz aparición y posterior fuga del indio Alí Syed –actual propietario legal de la sociedad– le siguió una temporada desastrosa y un humillante descenso desde el último puesto de la clasificación, todo ello en medio de una larga crisis económica e institucional que obligó a la intervención judicial de la entidad. Pues bien, después de esa tremenda secuencia que tanto ha desprestigiado al Racing, más de 5.000 aficionados ya han retirado sus abonos, dispuestos a alentar al equipo en su intento de volver a la Primera División en la temporada del Centenario. Esa indestructible comunión de los santanderinos y cántabros con su histórico club de fútbol, en las duras y en las maduras, debe mover a la urgente reflexión a los integrantes de su consejo directivo. El primer objetivo de los dirigentes del Racing debiera fijarse en frenar el descrédito que envuelve a la entidad y alcanzar una cierta normalidad institucional, mediante una clarificación exhaustiva de la situación que incluya las responsabilidades de cada cual en la gestión. En definitiva, se trata de recuperar en la medida de lo posible la credibilidad para estar a la altura de la afición en ese empeño colectivo de garantizar la supervivencia del Racing y devolverle a la élite del fútbol.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 2:52 | 0 Comentarios | Enviar

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