Martes, 24 de abril de 2012

Tres 'tristes' técnicos

Dos empates en nueve partidos o, lo que es lo mismo, dos puntos de 27 posibles han desencadenado el último empujón que necesitaba el Racing para precipitarse a lo más profundo del pozo de la Segunda División. El equipo venía muy 'tocado' después de las experiencias vividas de la mano de Héctor Cúper y Juanjo González, pero en Primera cuesta siquiera imaginar un 'hundimiento' tan acentuado como el de Álvaro Cervera. Más que nada porque ningún Consejo de Administración se hubiese atrevido a mantener a un entrenador con un bagaje similar. Pero el Racing carece de órgano de gobierno alguno, aún menos si hablamos de dirección deportiva, y, a estas alturas, adquirido tal nivel de resignación, ni siquiera la grada apunta a un banquillo por el que han pasado hasta tres inquilinos, o cinco, si hablamos de triunvirato en su conjunto, a lo largo de la temporada.

Cervera llegó para «cambiarlo todo» y lo cierto es que cumplió su promesa. Sorprendió con siete revoluciones en siete partidos, en el esquema y en la identidad de los futbolistas, pero no logró enderezar el rumbo de la maltrecha nave racinguista. Más bien todo lo contrario. Selló un punto a base de 'intentarlo todo', el del Betis, y otro más, el de Villarreal, una vez reimplantado el clásico sistema del Racing 2011-2012.

Los números del ecuatoguineano lo dicen todo. Cero victorias, dos empates y siete derrotas. Y, a través de sus métodos, el Racing ni siquiera ha podido mantener su carácter tradicional de conjunto sólido en lo defensivo. Ese que Cúper y González aprovecharon de vez en cuando para puntuar cuando no se podía ganar. Es decir, casi siempre. Además, el nuevo Racing de Cervera encaja una media de dos tantos por partido. Como modelos al alza, las abultadas goleadas (3-0) recibidas en Málaga, y en casa ante Sevilla y Mallorca. Por si esto fuera poco, el balance de tantos a favor es como para echarse a llorar. Con el ex del Recreativo al timón, el Racing marca un gol cada 270 minutos, es decir, exactamente cada tres encuentros.

Visto lo visto, Juanjo González puede 'presumir' de haber firmado, al menos, los mejores resultados en una de las peores temporadas de la historia del Racing. Con el triunvirato encabezado por el asturiano y completado por Fede Castaños y Pablo Pinillos, el Racing sacó 15 de los escasos 26 puntos cosechados este año. De la mano del anterior cuerpo técnico, y también de los caprichos de un calendario algo más favorable a esas alturas de campaña, el Racing experimentó una tímida reacción en lo deportivo, y algo más contundente en lo que a números se refiere.

El técnico asturiano se mantuvo invicto en sus cinco primeros compromisos ligueros. De hecho, ganó tres y empató cinco ampliando la cifra hasta los nueve encuentros. Sólo cedió ante el Getafe en casa. Consiguió una aceptable media de un gol por partido, pero su escasa experiencia como entrenador, su vinculación con la 'era Pernía', la igualada en el decisivo partido por la salvación ante el Sporting, y los cuatro goles encajados en las dos salidas a la capital ante Madrid y Rayo -con expulsión de Toño incluida en el minuto 3- acabaron por condenarle de nuevo al destierro de las oficinas de los Campos de Sport.

El anterior responsable de la plantilla, el laureado Héctor Cúper, ni siquiera aguardó a la destitución. El argentino se echó a un lado una vez llegó a la conclusión de que certificar la permanencia del Racing en la máxima categoría era un reto más difícil que ganar la Champions con el Valencia o el Inter. Dimitió de su cargo después de practicar un juego ultradefensivo, por no decir arcaico, y dejando al equipo con una victoria, la conseguida por la mínima (1-0) ante el Betis después de diez partidos disputados. Se mantuvo al frente del primer equipo en un total de trece encuentros, logrando nueve puntos de 39 posibles y con unos registros goleadores muy mejorables, tanto a favor como en contra, pero al menos no tan pobres como las cifras que marcan la trayectoria de Álvaro Cervera.

Si tu me dices ven...

El todavía entrenador del Racing 'lo dejó todo' para desembarcar en Santander. Abandonó la tranquilidad de Huelva para intentar salvar al club verdiblanco y la aventura casi le cuesta hasta la salud. Y es que Cervera tuvo que ser ingresado hace unos días por un profundo malestar motivado «seguramente por el estrés» y que le obligó a someterse a un examen médico que descartase cualquier tipo de afección coronaria.

Este año, el técnico ha perdido a su madre y a su padre, ha cambiado de equipo y de ciudad y, como el mismo reconoció, ha pasado «de ganar a perder». Cuando asumió el reto ya era consciente de que había poco que ganar y mucho que perder. Y lo perdió casi todo. Partidos y sobre todo un prestigio ganado a pulso con buenas campañas en Segunda y Segunda B. Está claro que en el banquillo del club de sus amores no le ha acompañado la suerte ni los resultados. Ahora, y con el desastre prácticamente consumado, sólo resta conocer si su ilusión le ha costado también su carrera como entrenador.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 19:04 | 0 Comentarios | Enviar

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