Lunes, 23 de abril de 2012

Saudade en La Gradona

Muchos lobos con eso del alto riesgo y, a la hora de la verdad, ni marejadilla en el horizonte. Por una vez, ávidos de emociones, decidimos abandonar nuestro plácido remanso de preferencia -donde te mojas y te da el sol, y a veces ambas cosas en el mismo partido- y jugárnosla en el 'punto caliente' del estadio, la famosa curva que lleva toda la temporada convertida en banda sonora de cada partido.

Cierto que algo de riesgo había, pues me acompañaba un gimnástico confeso, el antiguo portero blanquiazul, y hoy poeta imbatible, Rafael Fombellida. Dispuestos a compartir el punto de vista de los aficionados más entregados del estadio subimos las escaleras de la tribuna norte, y nada más asomar por el vomitorio nos llevamos la primera sorpresa: ¿dónde estaban los 'malditos'?

En la esquina, a punto de ya de empezar el partido, se veía más el azul de los asientos que el verdiblanco de las banderas; ¿nos habríamos equivocado de curva? ¿O tal vez volverían a esperar al minuto trece, en solidaridad con los hinchas bilbainos?

Falsa alarma: con cuentagotas, pero acabaron apareciendo los que nunca fallan. Aunque, en realidad, muchos ya estaban. Y es que, a primera vista, sólo nos habíamos fijado en los grupillos de adolescentes que ocupaban algunas filas. Cosas de la distancia, que no permite apreciar los detalles, o de los prejuicios, ni nos imaginábamos que los forofos de La Gradona pudieran ser tan jóvenes, prácticamente colegiales. Y es que siempre nos ponemos en lo peor, y suponemos que habrá hooligans peludos donde, en realidad, sólo hay muchachos sobrados de ímpetu y con ganas de jarana. Aunque esta vez los ánimos estaban más que apaciguados.

Con la salida del equipo brotaron las bufandas y sonó la Fuente de Cacho; realmente, suena diferente ahí arriba. Mientras nos extrañábamos de la ausencia de altavoz, la grada se iba poblando -sin grandes excesos, eso sí-, a la vez que aumentaba la media de edad -aunque tampoco demasiado-. Sin saber de dónde, aparecieron dos tambores, y en el minuto dos arrancaron los cánticos.

Generalmente, desde otras zonas del campo, es difícil comprender las letras. Apenas se intuye el sentido, y se captan palabras sueltas: 'sentimiento' o 'dentro del corazón'. En eso andábamos cuando Toquero se paseó por nuestro área como por el salón de su casa, y nos dio la puntilla en forma de cero a uno. El bajón fue tan grande que los gritos de los visitantes resonaron como si nos doblaran en número. Sin embargo, en cuestión de segundos se rearmó la resistencia, y los 'malditos' prosiguieron, como si no pasara nada.

En el minuto dieciséis, por primera vez pude entender la canción estrella de esta temporada: «Nos trajeron millonarios con mentiras, prometiendo que iban a ganar la liga, pero somos una hinchada diferente, no les importa lo que diga la gente, porque un día este equipo será grande y Pernía lo verá desde la cárcel». Dieciocho partidos en El Sardinero han hecho falta para captar la letra. Por cortesía de Alberto, un enorme racinguista y profesor de mates -que parece que no es incompatible- ya sabía que la canción se titulaba 'Un día un viejo me contó'. Ayer pude descubrir que quizás literariamente la coplilla no tenga mucha historia, tal vez incluso sea una adaptación, pero la mención al antiguo presidente no se puede negar que tiene chispa.

Y precisamente el 'señor de los anillos' -esos que llevan algunos coches sobre el radiador- fue protagonista del siguiente minuto. Los recados para Pernía -incluyendo a su pobre madre- arrancaron entonces, para reaparecer de cuando en cuando. «Como no cantéis más alto no os va a escuchar, que está por Bahrein con su amiguito Alí», bromeaba a lo lejos un parroquiano. Luego, en el número dos de los cuarenta de la curva, sonó por primera vez el intragable 'Los mercenarios se tienen que marchar'. Y así, entre 'Dale Racing, dale' y algún recuerdo a los amiguetes de las jaulas -que tuvieron la descortesía de no traerse la traducción simultánea- el árbitro dio los tres silbidos y La Gradona se desmontó como un castillo de naipes: no había ánimos para nada.

Entre bocadillos y conversaciones resignadas, los hinchas se limitaban a reponer fuerzas. Ni siquiera esta vez parecía que tuvieran intenciones belicosas respecto a los enemigos del Este. Nosotros intentamos algún acercamiento pacífico, pero en cuanto vieron que llevaba un paquete de Blanquillas Facundo en la mano se frustraron los acercamientos. «¡Malditos comepipas!», me pareció escuchar. Quizás era ese el alto riesgo, aparte del riesgo de quedarse roque, porque no es de recibo que a la hora de la siesta te aticen un espectáculo tan soporífero.

En la reanudación, el Racing empezó a tomárselo en serio y los muchachos lo agradecieron. Los cantos arreciaron, y por un momento hasta dio la impresión de que, si no milagros, sí al menos caería algún pequeño consuelo. Sin embargo, poco a poco las fuerzas decaían -algún que otro 'maldito' había llegado con el depósito lleno de combustible, quién sabe de cuánto octanaje- y aumentaban las pausas entre canción y canción, pero no faltó el 'Aquí estamos, nosotros no fallamos', ni de nuevo el injustamente indiscriminado 'mercenarios'.

Lástima que para nuestra incursión en terreno volcánico escogiéramos el día más inoportuno, en que incluso los más incondicionales parecían haber perdido a la vez la fe y el fuelle. Sin embargo, no dejó de llamarnos la atención el que los 'malditos' se interesaran más por liturgia que por el misterio: inmunes a los 'uys', nada interrumpe los cánticos.

Poco más reseñable ocurrió hasta el pitido final; nosotros, como ciudadanos respetables, preferimos sumarnos al atasco, sin preocuparnos de a dónde se irían los jóvenes. Afortunadamente, poco riesgo vimos; sólo entrega ciega a unos colores y muchas ganas de 'darlo todo', aunque sospechamos que, en esta ocasión, faltaron muchos efectivos.

«¡Qué merito tienen estos niños cantores!», comentaba a la salida un veteranísimo aficionado, con un puro en una mano y una bufanda añeja en la otra. Cuánta razón.

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 18:21 | 0 Comentarios | Enviar

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