Martes, 17 de abril de 2012

Acosta 'Sentí rabia e impotencia al no poder ayudar al equipo'

«Sientes rabia, impotencia... Un poco de todo». Así ha vivido Lautaro Acosta, desde la grada y también desde casa, gran parte de la campaña 2011-2012, especialmente en lo que se refiere a los últimos y decisivos encuentros ante rivales directos en la pelea por la permanencia. Compromisos en los que «a uno le hubiese gustado estar», pero en los que no pudo aportar «su granito de arena sabiendo que el equipo necesitaba de todos». Una vez recuperado -parece y por fin- de sus eternos problemas físicos, se volvió a vestir de verdiblanco ante el Villarreal de Miguel Ángel Lotina. La escasa media hora que permaneció sobre el terreno de juego sirvió para dejar algunos destellos de su calidad y también para anotar dos goles. Uno anulado y otro 'in extremis' que «rescató un punto de un campo durísimo».

Con la sonrisa que siempre le acompaña, aún en los momentos más delicados de su convalecencia, el delantero argentino confía en que no se produzca una nueva recaída y, «si Dios quiere, estar listo para los partidos que restan». De hecho, estuvo a punto de entrar en la convocatoria anterior ante el Mallorca. Por ganas, desde luego que merecía formar parte de la lista, aunque «llevaba uno o dos entrenamientos y era complicado estar». Y no estuvo.

Las últimas semanas de Acosta han sido muy duras, de trabajo de recuperación a las órdenes del preparador físico Manuel Ruiz Cueli. En solitario, lejos del balón y de sus compañeros. Los mismos que, a pesar de todo, «estuvieron ahí apoyándome, siempre preocupándose por mí». Así «quedó demostrado en el campo» de El Madrigal, con una celebración que supuso «un desahogo» y también «una pequeña alegría» dentro de todo el convulso clima que se está viviendo en el día a día deportivo e institucional de la entidad.

Una pequeña y -también- curiosa alegría, teniendo en cuenta la forma en la que anotó el tanto. Y es que los remates de cabeza no son precisamente el fuerte del argentino, «más que nada por la altura» -renonoce el propio jugador de 1.69 metros-, pero lo cierto es que se elevó a la perfección y la pelota superó a Diego López «en el último minuto». Sirvió para que Acosta abandonara tierras castellonenes «contento en lo personal» y también en lo que se refiere al colectivo verdiblanco, que «después de tantos golpes» pudo celebrar algo. «Tras haber hecho un buen partido en Villarreal no merecíamos llevarnos otra derrota».

«Es el camino»

Según el habilidoso delantero argentino, la imagen ofrecida el domingo ante el submarino «es el camino» a seguir, el de «un equipo que muestra que le puede jugar a cualquiera de igual a igual y en un campo tan duro como El Madrigal, donde han empatado el Madrid, el Barcelona»... Eso sí, a diez puntos de la permanencia, y con sólo quince por disputarse, está claro que «la salvación es complicadísima. No hay que engañar a nadie, pero nos dejaremos todo porque mientras hay vida hay esperanza. Esto es fútbol y puede pasar cualquier cosa, así que lucharemos hasta el final y esperaremos el milagro».

Fuente: El Diario Montañés


Publicado por Castro2 @ 19:11 | 0 Comentarios | Enviar

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