Domingo, 26 de febrero de 2012

Dos aficiones de Primera

Eran bastantes menos pero abultaban el doble. Quizás entonaron mejor sus cánticos o lo rojiblanco estira más que el verde y el blanco. Lo cierto es que ayer en El Sardinero, donde se registró la mejor entrada de la temporada (15.902 aficionados) se notó más a la 'mareona' que a los de la Fuente de Cacho. Antes de acceder al campo, buen rollito en los bares de la zona. Mucha gente joven, chicos y chicas de buen ver, ataviados con sus bufandas y sus camisetas. Cubatas, gin tónics y las 'birritas' prepartido. Ya por la mañana se les había visto por el Sardi, Peña Herbosa y hasta en algunas localidades de la zona sur de la bahía. Lejos quedaban esos años en que algunos bares del centro de Santander cerraban sus puertas por temor a algún encontronazo entre las dos aficiones. De siempre, los tres rivales con los que más momentos tensos se han vivido fueron el Sporting, el Athletic y el Valladolid.

Media hora antes del crucial choque, el expresidente cántabro llegaba a las puertas de acceso al estadio. Saludado por los verdiblancos, entre los contrarios mayor veneración: Hasta fotos se hicieron los gijoneses con 'Revilluca'.

Ya en el campo, los asturianos ocuparon una amplia esquina de preferencia este y preferencia sur. Allí, bombos, banderas españolas, sportinguistas y del Principado. En su esquina, las Juventudes Verdiblancas ponían el contrapunto. Sus habituales consignas y una gran pancarta que rezaba 'Feliz 99 aniversario'.

Cinco minutos antes del comienzo del partido, las gradas no presentaban esa gran entrada prevista por el club. Luego mejoró algo más la cosa y se rozó casi el lleno. Sólo 1.500 entradas sin vender.

La afición cántabra despertó cuando saltó el equipo al campo. De nuevo llevan la manija los de Juventudes. Luego, gritos de ¡Sporting, Sporting! La rivalidad está de momento en las gradas, abajo, en el césped, cántabros y asturianos se estudian. Como en un combate de boxeo, intercambian unos primeros golpes que se asemejan más a caricias que a lo bronco de un partido vital para ambos clubes.

A los tres minutos, la caricia pasa a ser un gancho en la mandíbula de ambas hinchadas. Una ocasión de gol para el Racing y bronca al borde del área. Algún compañero periodista de Gijón se exalta. Se ve que el partido transciende hasta esos extremos.

En el minuto 25 se acerca a la banda Bernardo. Está sangrando por la nariz. Cura rápida y lento cambio de camiseta. Con uno menos atrás y encima el central más alto, llega la preocupación a la grada. Esa circunstancia da al Sporting la primera oportunidad de gol y la 'mareona' se anima. La peña racinguista está más fría, esperando celebrar un tanto salvador o, al menos, esperanzador.

Sin embargo, el gol lo marca en el 42 Barral. Mi compañero periodista asturiano se levanta del asiento, alza el puño al frente y grita un ¡gol, gol! ensordecedor. Ha sido un golazo, pero hombre, un respeto. La 'mareona' ruge y pide que bote El Sardinero. La afición racinguista empieza a cabrearse y suenan algunos pitos en los últimos segundos de la primera parte.

Los descansos en el fútbol son tiempos de café en el ambigú, palmeras de chocolate gigantes y visita al baño. También de reflexión y preocupación, ayer en especial entre los aficionados verdiblancos. El resultado no puede ser peor. Y cuando los jugadores saltan al campo se vuelven a oír algunos tímidos silbidos. La 'mareona' sigue a muerte con los suyos y ya se sabe, son menos pero gritan más.

Al comienzo de la segunda parte hay bronca en la esquina sur. Interviene la Policía. Hay más de un chuchazo y gritos de ¡fuera, fuera! de los hinchas racinguistas de arriba. La cosa no pasa a mayores, pero los agentes se instalan junto a los seguidores sportinguistas.

Faltan un poco más de 20 minutos para que termine el partido y el ánimo de los racinguistas está por los suelos. Sólo a Yolanda, a la que le felicitaron por su cumpleaños en los marcadores tiene algo que celebrar.

Llega el penalti a favor del Racing en el 28. Stuani lanza -el periodista asturiano se mosquea-. Gol del Racing. Vuelve la alegría al estadio. Se puede remontar.

El doble cambio produce el enfado de algunos, pero también hace reaccionar a la afición que, por primera vez, grita con fuerza ¡Racing, Racing! y sigue con los gritos de aliento hasta que muere el partido.

La tuvo en las botas Adrián y se le marchó fuera. El empate fue en el campo, en la grada ganaron ellos.

Fuente: El Diario Montañés 


Publicado por Castro2 @ 12:15 | 0 Comentarios | Enviar

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