Mi?rcoles, 22 de febrero de 2012

La necesidad de cántabros y asturianos termina con el 'Pacto de Llanes'

La obligación de ganar para el Racing y para el Sporting de Gijón descarta cualquier atisbo de acuerdo o supuesto pacto entre ambos. El que pierda el sábado es probable que saque el pasaporte a Segunda División, por lo que ninguno de los dos está en disposición de especular. Se trata de un partido a vida o muerte. Las circunstancias que rodean el encuentro son muy distintas a las que envolvieron los últimos dos enfrentamientos de las pasadas temporadas. El hipotético 'Pacto de Llanes' del que tanto se habló en mayo de 2010 y, posteriormente, en mayo de 2011, no tiene razón de ser en esta ocasión. Se le llamó así a una supuesta conversación que pudieron mantener responsables de ambas entidades para que el triunfo recayese sobre el que verdaderamente necesitaba los puntos. Aquellos dos partidos se recordarán para siempre en la historia de ambos clubes. Nunca quedará confirmado oficialmente, como es lógico, que existió un previo acuerdo para que la victoria se decantase por el que lo necesitaba para salvar la categoría, pero las evidencias dieron mucho que hablar. El primero de los partidos se jugó en mayo de 2010. El Racing, después de jugar un último tercio de temporada desastroso, se plantó en la última jornada con todas las posibilidades de descenso, al igual que Valladolid, Tenerife, Xerez y Málaga. Tan sólo la victoria ante el Sporting en El Sardinero le salvaba matemáticamente. Aquella semana ambas aficiones se hermanaron más que nunca. Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria por aquel entonces, se declaró sportinguista de corazón y escribió una carta a su hinchada en la que se podía leer: «Hoy por ti, mañana por mí». Aquellas declaraciones fueron incluso tildadas de «posible delito» por el alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riba. Nadie podrá probar nada de lo presuntamente acordado, pero lo cierto es que el partido lo ganó el Racing por dos a cero, con dos tantos de Tchité, que incluso fueron coreados por la afición asturiana agolpada en las gradas de El Sardinero. En Santander y en Gijón El destino quiso ser caprichoso un año después. Entonces fue el Sporting el que acudió muy necesitado a Santander. El Racing estaba salvado y los asturianos necesitaban la victoria. En el banquillo de los rojiblancos había un cántabro y racinguista, Manolo Preciado. Por otro lado, en el del Racing se sentaba un gijonés y sportinguista, Marcelino García Toral. Después de una semana de especulaciones y de rumores en la que muchas informaciones aludieron a la supuesta renovación del 'Pacto de Llanes', el partido se jugó y el resultado fue el esperado. El Sporting ganó por dos a uno. Los goles asturianos neutralizaron un tempranero tanto de Christian Fernández que dejó en silencio a un Molinón al que el cabezazo del cántabro le cogió por sorpresa. Ese día debutó en la portería cántabra Mario Fernández, portero suplente de la actual plantilla, y, sin duda, fue el mejor del encuentro. Sus intervenciones desquiciaron a los jugadores asturianos y a su afición que no contaban con una motivación tan grande del joven canterano. Este año no hay lugar para suspicacias. La famosa frase que repiten los futbolistas: 'En el campo no hay amigos', está vez, se llevará hasta la última de las consecuencias. La necesidad no entiende de pactos ni acuerdos. Fuente: El Diario Montañés
Publicado por Castro2 @ 18:10 | 0 Comentarios | Enviar

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